Glicina: propiedades, para qué sirve y cómo tomarla

Publicado: 12 de noviembre de 2024
Modificado: 5 de agosto de 2026

La glicina es el aminoácido más pequeño y uno de los más versátiles: forma parte del colágeno, ayuda a fabricar creatina y glutatión, y actúa como neurotransmisor. Como suplemento, su uso con más respaldo es mejorar la calidad del sueño, aunque con estudios pequeños y un efecto modesto.

Como dietista, veo que la glicina se vende para casi todo, desde la piel hasta el rendimiento, y conviene separar lo que hace de forma natural en el cuerpo de lo que se le atribuye en un bote. Aquí tienes sus funciones reales, para qué sirve suplementarla, en qué alimentos abunda y cómo tomarla.

Puntos clave:
  • La glicina es un aminoácido no esencial clave en el colágeno, en la síntesis de creatina y de glutatión, y como neurotransmisor.
  • Tomar unos 3 gramos antes de dormir mejora la calidad subjetiva del sueño, en parte porque baja algo la temperatura corporal (Bannai y Kawai, 2012).
  • En personas con el sueño restringido, esa misma dosis redujo la fatiga y la somnolencia diurnas (Bannai et al., 2012); son estudios pequeños y financiados por un fabricante de aminoácidos.
  • El alimento más rico en glicina es la gelatina y el colágeno; también aportan carne, pescado y caldos de hueso.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una pauta individualizada. Si tomas medicación, en especial clozapina, tienes una enfermedad renal o estás embarazada o dando el pecho, consulta antes de suplementarte con glicina.

Qué es la glicina y qué funciones tiene en el cuerpo

La glicina es el aminoácido más simple que existe, y esa sencillez no le impide tener un montón de funciones importantes. El cuerpo la fabrica por sí mismo, por lo que se considera no esencial, aunque en ciertas situaciones de mayor demanda podría interesar un aporte extra.

Esquema de las funciones de la glicina: colágeno, creatina, glutatión y neurotransmisor
Glicina: propiedades, para qué sirve y cómo tomarla 3

Su papel más voluminoso está en el colágeno, la proteína que da estructura a la piel, los tendones, los huesos y los cartílagos: aproximadamente uno de cada tres aminoácidos del colágeno es glicina, lo que la convierte en una pieza estructural de primer orden. Pero hace mucho más.

Es uno de los tres aminoácidos con los que el cuerpo sintetiza creatina, junto con la arginina y la metionina, y también participa en la producción de glutatión, uno de los antioxidantes internos más importantes. Por si fuera poco, actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso, con un papel sobre todo calmante, lo que conecta con su uso para el sueño.

Esta variedad de funciones explica por qué la glicina aparece asociada a tantas promesas distintas, desde la piel hasta el descanso. Conocer para qué la usa el cuerpo de forma natural es el mejor punto de partida para juzgar qué tiene sentido esperar de ella como suplemento y qué no.

Para qué sirve la glicina como suplemento

Como suplemento, la glicina tiene un uso bien perfilado, el sueño, y varias promesas más que conviene mirar con lupa. La regla es sencilla: cuanto más se aleja el reclamo de sus funciones conocidas, menos evidencia suele haber detrás. Estos son los usos ordenados por solidez.

Sueño y descanso: el uso con más respaldo

El uso de la glicina con más respaldo es mejorar la calidad del sueño tomando unos 3 gramos antes de acostarse.

En investigaciones sobre personas con tendencia al insomnio, la glicina antes de dormir mejoró la calidad subjetiva del descanso, y se propuso un mecanismo concreto: la glicina reduce ligeramente la temperatura corporal central al aumentar el flujo de sangre hacia la piel, y esa bajada de temperatura es una de las señales que el cuerpo asocia con el inicio del sueño (Bannai y Kawai, 2012).

En otra línea de estudio, con voluntarios a los que se restringió el sueño durante varias noches, tomar 3 gramos de glicina antes de dormir redujo la fatiga y la somnolencia al día siguiente y mejoró una prueba de atención (Bannai et al., 2012).

Es un resultado interesante, pero pide dos cautelas importantes: se trata de estudios pequeños y financiados por una empresa fabricante de aminoácidos, lo que aconseja no tomarlos como una prueba definitiva. La lectura honesta es que la glicina puede ayudar de forma modesta a dormir mejor y a sentirse menos cansado tras una mala noche, sin ser un somnífero ni sustituir a una buena higiene del sueño.

Como ayuda barata y segura, tiene su lugar; como solución milagrosa, no.

Colágeno, piel y articulaciones: lo que sí y lo que no

La glicina es un ladrillo del colágeno, pero tomarla no garantiza más colágeno en la piel o en las articulaciones. Que sea el aminoácido más abundante en el colágeno lleva a un razonamiento tentador: si aporto glicina, mi cuerpo fabricará más colágeno. La realidad es más matizada.

El cuerpo fabrica colágeno cuando lo necesita y dispone de los materiales, y la glicina es solo uno de ellos, junto con la prolina, la vitamina C y un estímulo que lo justifique. Aportar glicina extra no fuerza esa producción por sí solo, del mismo modo que tener más ladrillos no construye una pared si no hay obra en marcha.

Esto no significa que la glicina sea irrelevante para los tejidos: forma parte real de su estructura y un aporte adecuado de aminoácidos es necesario para mantenerlos. Pero conviene distinguir entre "es un componente del colágeno" y "tomarla rejuvenece la piel", que es un salto que la evidencia no respalda con claridad.

Si el objetivo son las articulaciones o la piel, lo sensato es no esperar de la glicina aislada un efecto visible, y valorar el conjunto de la alimentación y, en su caso, opciones más estudiadas para ese fin. La glicina construye, pero no dirige la obra.

Otras promesas con menos evidencia

Alrededor de la glicina circulan otros reclamos, desde subir el glutatión hasta mejorar el metabolismo, que hoy tienen menos respaldo y piden prudencia.

Es cierto que la glicina participa en la fabricación de glutatión, el antioxidante interno, y sobre esa base se le atribuyen efectos antioxidantes y de protección celular, pero de ahí a que tomarla mejore de forma medible la salud en una persona sana hay un trecho que la evidencia disponible no cubre con solidez.

Algo parecido ocurre con las promesas sobre el control del azúcar, la salud metabólica o la protección del hígado: son áreas de investigación con datos preliminares, a menudo en animales o en estudios pequeños, más que conclusiones firmes aplicables a la población general. La actitud razonable ante estos usos es la del interés cauto: puede que el tiempo confirme alguno, pero comprar glicina hoy esperando esos efectos es adelantarse a lo que se sabe.

Cuando un mismo suplemento promete ayudar al sueño, a la piel, al hígado y al azúcar a la vez, esa amplitud es más motivo de sospecha que de confianza. Lo honesto es quedarse con el uso probado y tratar el resto como posibilidades por confirmar.

Alimentos ricos en glicina

El alimento más rico en glicina es, con diferencia, la gelatina y el colágeno, seguidos de las partes de los animales ricas en tejido conectivo. La gelatina es prácticamente colágeno purificado, y como la glicina es tan abundante en esa proteína, cualquier alimento basado en ella es una fuente concentrada.

En la práctica, esto incluye la propia gelatina, los suplementos de colágeno, los caldos de hueso cocinados durante horas, y las partes de la carne y el pescado con más piel, cartílago y tejido conectivo, como la piel del pollo, las manitas, los codillos o el pescado cocinado con su piel y sus espinas. La carne y el pescado en general aportan glicina, aunque en menor proporción que esas partes gelatinosas.

Para quien coma de forma variada, la glicina de la dieta suele ser suficiente para las funciones básicas del cuerpo, y el interés por suplementarla aparece sobre todo cuando se busca la dosis concreta que se ha estudiado para el sueño, difícil de alcanzar solo con la comida.

Merece la pena recordar que muchas recetas tradicionales, como los caldos y los guisos de cocción larga, son de forma natural ricas en glicina, un ejemplo de que a veces la nutrición interesante ya está en la cocina de siempre y no en un bote.

Cómo y cuándo tomar la glicina

Para el sueño, la pauta estudiada es tomar unos 3 gramos de glicina alrededor de una hora antes de acostarse. Esa es la dosis y el momento con los que se han descrito las mejoras en la calidad del descanso, así que tiene sentido ceñirse a ellos si ese es tu objetivo.

Se vende sobre todo en polvo, que además tiene un sabor ligeramente dulce y se disuelve con facilidad en agua, y también en cápsulas. Fuera del uso para dormir, no hay una hora especialmente ventajosa para tomarla, de modo que quien la use por otros motivos puede repartirla como le resulte cómodo.

Sobre las cantidades, la dosis de 3 gramos es la de referencia para el sueño; se han estudiado dosis mayores para otros fines, pero no hay motivo para que una persona sana se acerque a ellas sin una razón concreta. Como con casi cualquier suplemento, más no es mejor por defecto, y subir la dosis por si acaso solo aumenta el riesgo de molestias sin garantizar más beneficio.

En resumen, para dormir mejor, unos 3 gramos antes de acostarte; para el resto, la glicina de una dieta variada cubre lo esencial y la suplementación aporta poco claro. La sencillez, también aquí, funciona.

Contraindicaciones y seguridad

La glicina se considera segura en personas sanas a las dosis habituales, con pocas contraindicaciones, aunque conviene conocer las que hay. Los efectos secundarios descritos son leves y poco frecuentes, sobre todo molestias digestivas si se toman dosis altas.

La precaución más específica tiene que ver con la clozapina, un fármaco que se usa en algunos trastornos psiquiátricos: la glicina podría reducir su eficacia, así que quien tome ese medicamento no debería suplementarse con glicina sin el visto bueno de su médico.

Por prudencia, las embarazadas y las mujeres que dan el pecho deberían evitarla salvo indicación profesional, por la falta de estudios de seguridad en esos grupos, y las personas con enfermedad renal deberían consultarlo, ya que el manejo de aminoácidos recae en parte en el riñón. Fuera de esos casos, en gente sana y a dosis normales, la glicina es uno de los aminoácidos con mejor perfil de tolerancia.

Esto no la convierte en un suplemento imprescindible, pero sí en uno de riesgo bajo para quien quiera probar su efecto sobre el sueño. La regla sensata es la de siempre: si tomas medicación o tienes una condición médica, consulta antes, y si estás sano, empieza por la dosis mínima estudiada y observa cómo te sienta.

Preguntas frecuentes

¿La glicina da sueño de inmediato como un somnífero?

No. La glicina no actúa como un sedante que te tumba, sino que parece favorecer un mejor descanso en parte bajando ligeramente la temperatura corporal, una señal que ayuda a conciliar el sueño. Su efecto es modesto y se nota más en la calidad percibida del descanso que como un "apagón" inmediato.

¿Puedo cubrir la glicina solo con la dieta?

Para las funciones básicas del cuerpo, una dieta variada con carne, pescado y, sobre todo, alimentos ricos en colágeno como los caldos de hueso suele aportar glicina suficiente. Lo difícil de alcanzar solo con comida es la dosis concreta de unos 3 gramos que se ha estudiado para el sueño, y ahí es donde el suplemento tiene más sentido.

¿Se puede tomar glicina todos los días?

En personas sanas y a la dosis habitual, no se han descrito problemas por un uso diario, y de hecho para el sueño se toma cada noche. Aun así, si tomas medicación, especialmente clozapina, o tienes alguna condición médica, conviene consultarlo antes en lugar de convertirla en un hábito por defecto.

Un aminoácido humilde al que le sobran promesas

La glicina ilustra bien una tensión frecuente en el mundo de los suplementos: cuanto más versátil es una molécula dentro del cuerpo, más fácil es venderle al consumidor una lista interminable de beneficios.

Como la glicina participa de verdad en el colágeno, en la creatina, en el glutatión y en el sistema nervioso, cada una de esas funciones se convierte en la semilla de un reclamo, y el bote termina prometiendo ayudar a la piel, al sueño, al hígado y al metabolismo a la vez.

Pero participar en un proceso no es lo mismo que mejorarlo tomándola aislada, y esa distinción es la que separa la fisiología del marketing. De todo ese abanico, lo que hoy se sostiene con más solidez es su ayuda modesta al descanso, y aun así con estudios pequeños que piden humildad.

Quizá la mejor forma de relacionarse con la glicina, y con los aminoácidos de moda en general, sea invertir el instinto: en lugar de dejarse seducir por lo mucho que promete, fijarse en lo poco que ha demostrado, que suele ser justo lo que merece la pena.

  1. Bannai M, Kawai N. New therapeutic strategy for amino acid medicine: glycine improves the quality of sleep. J Pharmacol Sci. 2012;118(2):145-148. https://doi.org/10.1254/jphs.11r04fm. PMID:22293292.
  2. Bannai M, Kawai N, Ono K, Nakahara K, Murakami N. The effects of glycine on subjective daytime performance in partially sleep-restricted healthy volunteers. Front Neurol. 2012;3:61. https://doi.org/10.3389/fneur.2012.00061. PMID:22529837.
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