
Calcula cuántas vidas de animales puedes salvar adoptando una dieta vegana. Basado en estimaciones anuales según tu nivel de compromiso.

Basado en evidencia científica para progresar en el gimnasio.
El veganismo no es más que aplicar el sentido común en nuestras elecciones diarias. Se trata de reducir, siempre que sea posible y practicable, cualquier forma de explotación o maltrato hacia los animales, ya sea para alimentación, vestimenta u otros propósitos.
Es un compromiso ético que busca disminuir el sufrimiento animal, priorizando alternativas que respeten a los seres que tienen la misma capacidad de sentir y sufrir que tú y que yo.
Sin embargo, aunque evitar el consumo de productos de origen animal reduce significativamente el daño hacia los animales, es importante ser conscientes de que la producción de alimentos vegetales también conlleva muertes indirectas.
A pesar de ello, investigaciones en la industria cárnica han estimado que la relación de muertes indirectas de animales en dietas veganas frente a dietas omnívoras saludables es de 1/5. Esto significa que, aunque ningún sistema está completamente libre de impacto, el veganismo es la única forma de comprometerse con la ética de reducir el daño.

Si echamos la vista unos 200 años atrás, observaremos que para los blancos era totalmente aceptable la esclavitud de los negros. Se defendía como una actividad viable que, si era llevada a cabo humanamente, no solo era un gran motor de la economía, sino que mantenía la sociedad humana de una forma civilizada.
Se llegaba a defender con posturas filosóficas y científicas muy ligadas a la heugenesia académica. Por poner un ejemplo, el estadístico más reputado de todos los tiempos, Sir Ronald Fisher, fue un férreo defensor de la segregación.
Cuando esta visión era atacada, los esclavistas se defendían diciendo cosas como: “esto siempre se ha hecho”, “eso son tonterías de progres”, “los negros no son humanos”, “los negros solo sirven para ser esclavos”, “los negros viven vidas muy cómodas siendo esclavos”, etc.
¡Cuántos nos veríamos sorprendidos diciendo esas mismas afirmaciones para inferir que el maltrato animal para comer es algo bueno!
La verdad es que no hace falta irse tantos años atrás. El caso de las mujeres también puede servirnos como ejemplo. Hace apenas 50 años, una mujer era considerada propiedad de su marido. No podía hacer prácticamente nada sin su autorización.
Además, maltratarlas y someterlas estaba justificado “por el bien de la sociedad”. “¿Cómo va a ser considerada una mujer igual que un hombre? Estos modernos están locos”.
Todos estos casos nos parecen atrocidades hoy en día. Pero cuando la mayoría lo hacía, los que se posicionaban en contra eran menospreciados, perseguidos o, incluso, castigados.
La clave para entender cómo debemos tomar decisiones en estos casos está en identificar el rasgo por el cuál empatizamos con otros a los que no queremos o buscamos hacer daño. Y este no es ser humano o no humano, ser alto o bajo, tener dos patas o cuatro patas, etc., sino tener la capacidad de sufrir daño y ser conscientes de ello.
La calculadora de vidas salvadas estima cuántos animales de diversas especies se dejan de matar al evitar consumir productos de origen animal. Se basa en datos promedio de consumo mensual y ajusta el cálculo según la duración de tu dieta vegana, la frecuencia previa de consumo y los alimentos que has dejado de consumir.
Para que comprendas mejor cómo se realiza el cálculo, veamos un ejemplo:
Datos de entrada:
Cálculo detallado:
Resultado final:
Total = 12 + 15 + 0.48 ≈ 28 animales salvados.
"En 6 meses de una dieta vegana, has salvado aproximadamente 28 animales: 12 terrestres, 15 peces y 0.48 vacas lecheras."
Si bien la calculadora proporciona una estimación basada en promedios y datos disponibles, es importante recordar que:
Cada decisión cuenta, y al elegir lo que llevamos a nuestra mesa, no solo beneficiamos nuestra salud y el planeta, sino también las vidas de innumerables seres vivos que comparten el mundo con nosotros. Optar por el veganismo es simplemente actuar con sentido común y empatía. No hacerlo es caer en los mismos errores en los que ya hemos caído en el pasado.