¿La fadogia agrestis aumenta la testosterona? Qué dice la evidencia

Publicado: 13 de octubre de 2025
Modificado: 6 de agosto de 2026

No hay ninguna prueba en personas de que la fadogia agrestis suba la testosterona. Su fama viene de estudios en ratas, y esos mismos estudios muestran señales de daño testicular, hepático y renal con el uso prolongado. En humanos no hay datos de eficacia ni de seguridad.

Como dietista, mi trabajo aquí no es venderte un booster ni asustarte, sino separar lo que se ha medido de lo que se ha supuesto. Te cuento qué se vio en los animales, por qué ese salto a la persona no está justificado y qué sí mueve de verdad tu testosterona.

Puntos clave:
  • La fadogia agrestis es una planta africana cuya reputación como potenciador hormonal se apoya en estudios en ratas, no en humanos.
  • Los mismos trabajos en animales que vieron subir la testosterona también describieron alteraciones testiculares, hepáticas y renales con la administración repetida.
  • No existe una dosis validada en personas, ni datos de seguridad, ni un control de calidad fiable de los suplementos que se venden.
  • Lo que sí sube la testosterona de forma medida en humanos es corregir un déficit real: dormir suficiente, perder grasa si sobra y entrenar fuerza.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo es informativo y divulgativo. No promueve ni orienta el uso de sustancias dopantes ni de fármacos: su uso fuera de indicación conlleva riesgos para la salud y sanciones deportivas. Ante cualquier duda sobre tu salud, consulta con un profesional sanitario.

Qué es la fadogia agrestis y de dónde viene su fama

La fadogia agrestis es un arbusto de la familia de las rubiáceas que crece en el África subsahariana y se ha usado en la medicina tradicional de la zona. Su salto al mundo del fitness no viene de la clínica, sino de un puñado de estudios en animales y de la caja de resonancia de internet.

Una planta de la medicina tradicional africana

En su origen, la fadogia agrestis es una planta que se emplea en el África occidental como remedio popular, principalmente por su fama afrodisíaca y como apoyo frente a algunas dolencias. En análisis de laboratorio se le han identificado alcaloides, saponinas y otros compuestos vegetales, y también se ha estudiado por otras propiedades ajenas a lo hormonal, como cierta actividad frente al parásito de la malaria en pruebas de tubo de ensayo.

Fadogia Agrestis aumentar la testosterona
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Es decir, hablamos de una planta con un uso etnobotánico real y una química interesante, pero eso no la convierte en un potenciador hormonal seguro para una persona sana que quiere marcar más en el gimnasio. El uso tradicional describe para qué se ha empleado, no demuestra que funcione ni que sea inocuo a las cantidades y durante el tiempo que la toma un usuario de suplementos.

Del uso tradicional al bote de suplemento

La fadogia agrestis pasó de remedio local a estrella de los foros gracias a su difusión en podcasts y redes de divulgación fitness, que la presentaron como una forma natural de elevar la testosterona. Ese origen importa, porque la evidencia que respalda la promesa no cambió al hacerse viral: seguían siendo los mismos estudios en roedores. Un divulgador citando otro divulgador no añade ni un solo dato humano.

Fadogia agrestis y testosterona
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Cuando algo se populariza por el altavoz y no por la investigación, conviene mirar la fuente original antes de pagar por el frasco. Y la fuente original, en este caso, tiene cuatro patas y una cola, lo que obliga a ser muy prudente con lo que se extrapola a una persona antes de repetir la promesa como si fuera un hecho.

¿La fadogia aumenta la testosterona?

En ratas, sí subió; en humanos, no se sabe. Toda la reputación de la fadogia agrestis como potenciador hormonal descansa sobre estudios en roedores, y no hay un solo ensayo publicado en personas que confirme ese efecto. Ese hueco es el corazón del asunto.

Lo que se vio en ratas

El estudio que lo empezó todo administró extracto acuoso de tallo de fadogia agrestis a ratas macho durante varios días y observó un aumento de la concentración de testosterona en sangre que crecía con la dosis, junto con más conductas sexuales (Yakubu et al., 2005). Los autores lo interpretaron como un posible efecto afrodisíaco mediado por la testosterona.

Es un resultado llamativo, pero conviene leerlo por lo que es: un experimento en un puñado de animales, con extracto preparado en un laboratorio, midiendo hormona a los pocos días. Trabajos posteriores del mismo grupo, también en ratas, siguieron explorando esa vía en modelos de disfunción eréctil y terminaban recomendando expresamente que se hicieran ensayos clínicos antes de usarlo en personas (Ogunro y Yakubu, 2022).

Que los propios investigadores pidan estudios en humanos es la mejor pista de que esos estudios no existen.

El salto injustificado de la rata a la persona

Un efecto en ratas no es una promesa para tu cuerpo, y en suplementación hormonal ese salto es especialmente traicionero. La fisiología del eje que regula la testosterona tiene diferencias importantes entre especies, la dosis por kilo que recibe un roedor no se traduce sin más a una persona, y un extracto casero preparado para un experimento no es lo mismo que la cápsula que compras.

Por eso la evidencia animal sirve para generar una hipótesis, no para respaldar un consejo de consumo. Cuando alguien te dice que la fadogia agrestis sube la testosterona, la pregunta honesta es "¿en quién se ha medido?", y la respuesta es que en ratas. Convertir eso en un beneficio para un adulto sano es exactamente el tipo de atajo que la ciencia obliga a declarar y no a esconder.

Mientras no haya datos en humanos, lo prudente es tratar el efecto como no demostrado en personas.

Qué señales de alarma dejaron los estudios en animales

La otra mitad de la historia casi nunca aparece en el vídeo que vende el bote: los mismos experimentos que vieron subir la hormona también vieron aparecer daños. Es un detalle decisivo, porque cambia el balance entre lo que se promete y lo que se arriesga.

Alteraciones en el testículo con el uso repetido

Cuando el extracto se administró a ratas de forma continuada durante cuatro semanas, aparecieron alteraciones en varios indicadores de la función testicular, y los autores concluyeron que reflejaban un efecto adverso sobre el testículo del animal (Yakubu et al., 2007). La recuperación de esos parámetros solo se apreció bien en la dosis más baja, la más parecida al uso tradicional, mientras que con las dosis mayores el cuadro era peor.

Esto es lo contrario de lo que promete el marketing: la misma planta que en un experimento corto elevaba la testosterona, mantenida en el tiempo, tocaba justo el órgano que produce esa hormona. Y ojo con la paradoja: subir una hormona a corto plazo forzando el sistema no es lo mismo que tener un aparato reproductor sano, y en el animal esa distinción se hizo visible con el uso prolongado.

Hígado y riñón también acusaron el extracto

La toxicidad descrita en los roedores no se quedó en el testículo. En otro trabajo, cuatro semanas de administración alteraron enzimas hepáticas y renales y elevaron un marcador de estrés oxidativo en sangre, con signos de daño en las membranas de las células del hígado y del riñón (Yakubu et al., 2009).

No hubo muertes ni cambios groseros en el tamaño de los órganos, así que no hablamos de un veneno fulminante, pero sí de una señal de que el extracto no es inofensivo cuando se mantiene en el tiempo.

Traducido a lo que importa: el hígado y el riñón son los órganos que procesan casi todo lo que tomas, y una sustancia que los estresa en el animal merece muchísima cautela antes de tomarla a diario sin ningún control. Que no haya un desenlace dramático en la rata no autoriza a asumir que en una persona tampoco lo habrá.

Sin dosis segura, sin control de calidad y sin regulación

Aunque decidieras ignorar todo lo anterior, te toparías con un problema práctico: no hay forma de tomar fadogia agrestis con garantías. No existe una dosis validada en humanos, porque no se ha estudiado en humanos, así que cualquier cantidad que ponga la etiqueta es una cifra sin respaldo clínico. A eso se suma que lo que hay dentro del bote es una incógnita.

Un análisis de suplementos comerciales que decían contener esta planta encontró que en varios de ellos ni siquiera se detectaban los compuestos esperados, y que la cantidad variaba mucho de un producto a otro (Avula et al., 2018).

Además, como suplemento no ha pasado una evaluación de seguridad y eficacia por parte de las autoridades sanitarias antes de llegar al mercado, algo que conviene tener presente con cualquier producto de este tipo que se compra por internet. Si buscas rigor con otros "potenciadores" naturales, el patrón se repite en artículos como el de si el tribulus terrestris sube la testosterona: mucha promesa, poca evidencia humana.

Juntando las tres piezas, dosis desconocida, contenido incierto y cero supervisión, el resultado es que tomarla es experimentar contigo mismo a ciegas.

Qué sí mueve la testosterona de verdad

Si el objetivo real es tener una testosterona sana, la buena noticia es que lo que funciona está bien medido en personas y no cuesta dinero en cápsulas. La palanca no es añadir un extracto exótico, sino quitar lo que la está frenando. Aquí va lo que sí tiene evidencia en humanos.

Dormir lo suficiente

El sueño es uno de los reguladores más directos de la testosterona, y recortarlo se nota rápido. En un experimento con hombres jóvenes y sanos, una sola semana durmiendo cinco horas por noche bajó la testosterona diurna entre un 10 y un 15%, un descenso comparable al que produciría envejecer entre diez y quince años, ya que el declive normal por edad ronda el 1 a 2% anual (Leproult y Van Cauter, 2011).

Es un dato que le da la vuelta a la lógica del suplemento: mucha gente que busca un booster está durmiendo seis horas y arrastrando una fatiga que le está costando parte de su hormona. Antes de gastar en un frasco sin datos, la jugada con retorno demostrado es proteger el sueño, porque ahí el efecto está medido en el laboratorio y en la especie correcta, la tuya.

Perder grasa si te sobra

El exceso de grasa corporal se asocia a una testosterona más baja, y adelgazar la recupera de forma medible. Un metaanálisis de 44 estudios en más de mil setecientos hombres encontró que la pérdida de peso aumenta la testosterona total y libre, con más ganancia cuanto mayor era el sobrepeso de partida (Ken-Dror et al., 2023).

En la misma línea, una revisión de dietas de adelgazamiento vio subir la testosterona en proporción a los kilos perdidos (Furini et al., 2022). No hace falta una dieta de moda: vale un déficit sostenible acompañado de comida real, y el efecto sobre la hormona viene de la mano de la mejora metabólica general.

Si tu punto de partida es un sobrepeso importante, este es probablemente el factor con más recorrido, y para ajustar el plan sin perder músculo tiene sentido apoyarse en una formación en nutrición deportiva o en un profesional, no en un extracto sin estudiar.

Entrenar fuerza y cuidar los hábitos

El entrenamiento de fuerza y unos hábitos ordenados son la base sobre la que se sostiene todo lo demás. Levantar cargas de forma regular, comer suficiente proteína, moderar el alcohol y manejar el estrés crónico crean el contexto en el que el cuerpo mantiene su producción hormonal, sin promesas mágicas pero sin sustos.

En alumnos de Fit Generation, un error frecuente es buscar el atajo en un suplemento mientras se descuidan el descanso y la constancia en el gimnasio, que es justo donde está el retorno real.

Y hay un matiz importante que no se resuelve con plantas: si sospechas de un déficit de testosterona por síntomas persistentes como falta de libido, cansancio marcado o pérdida de fuerza, eso es una consulta médica con una analítica, no un problema que resuelva un bote comprado por internet. Corregir la causa siempre gana a tapar el síntoma con un compuesto sin datos.

Por qué un frasco sin datos en humanos no debería entrar en tu rutina

Hay una asimetría que resume todo este tema. Con la fadogia agrestis, el supuesto beneficio está medido solo en ratas y no se ha confirmado en ninguna persona, mientras que la señal de daño aparece en esos mismos estudios animales sobre el testículo, el hígado y el riñón. Es raro encontrar una decisión donde lo que ganas sea tan incierto y lo que arriesgas esté tan documentado, aunque sea en otra especie.

Tomar algo así es aceptar un experimento del que eres el sujeto, sin grupo de control, sin saber la dosis y sin saber qué lleva de verdad el frasco. La testosterona sana no se compra: se protege durmiendo, gestionando el peso y entrenando, y eso sí está probado en personas como tú.

El día que existan ensayos humanos serios sobre esta planta, este artículo cambiará; hasta entonces, lo honesto es decir que no hay razón para ponértela en el cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor potenciador de testosterona?

No hay una pastilla o planta que gane a lo básico. Lo que de verdad sube la testosterona en personas es corregir lo que la baja: dormir suficiente, perder grasa si sobra y entrenar fuerza con constancia. Los "boosters" naturales que se venden como atajo suelen apoyarse en estudios en animales o en marketing, no en ensayos humanos. Si tienes síntomas de déficit, el mejor paso es una analítica y una consulta médica, no un suplemento.

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando tomas fadogia agrestis?

En una persona, no se sabe con certeza, porque no se ha estudiado en humanos. Lo que sabemos viene de ratas, donde a corto plazo subía la testosterona, pero con el uso repetido aparecían daños en el testículo, el hígado y el riñón. Trasladar eso a tu cuerpo es una suposición, no un dato. Esa incertidumbre, por sí sola, ya es motivo para no tomarla a ciegas.

¿Puede dar problemas en un control antidopaje?

El principal problema de un suplemento sin control de calidad es que no siempre contiene lo que dice ni solo lo que dice. Se ha visto que muchos productos de este tipo tienen cantidades muy variables o incluso indetectables del ingrediente, y la contaminación cruzada con otras sustancias es un riesgo real en el sector. Para un deportista federado, tomar algo con una etiqueta poco fiable es asumir un riesgo innecesario. Ante la duda, conviene consultar fuentes oficiales y a un profesional.

¿Tiene sentido combinarla con otros suplementos "para la testosterona"?

Sumar compuestos sin evidencia humana no multiplica un beneficio que no está demostrado, solo multiplica la incertidumbre y la carga sobre hígado y riñón. Mezclar fadogia con otros supuestos potenciadores es acumular experimentos sobre tu cuerpo a la vez. Si el objetivo es la testosterona, el dinero rinde más invertido en descanso, comida y entrenamiento que en apilar frascos cuyo efecto real nadie ha medido en personas.

  1. Yakubu MT, Akanji MA, Oladiji AT. Aphrodisiac potentials of the aqueous extract of Fadogia agrestis (Schweinf. Ex Hiern) stem in male albino rats. Asian J Androl. 2005;7(4):399-404. https://doi.org/10.1111/j.1745-7262.2005.00052.x
  2. Yakubu MT, Akanji MA, Oladiji AT. Effects of oral administration of aqueous extract of Fadogia agrestis stem on some testicular function indices of male rats. J Ethnopharmacol. 2007;115(2):288-92. https://doi.org/10.1016/j.jep.2007.10.004
  3. Yakubu MT, Oladiji AT, Akanji MA. Mode of cellular toxicity of aqueous extract of Fadogia agrestis stem in male rat liver and kidney. Hum Exp Toxicol. 2009;28(8):469-78. https://doi.org/10.1177/0960327109106973
  4. Ogunro OB, Yakubu MT. Fadogia agrestis stem extract restores selected biomolecules of erectile dysfunction in the testicular and penile tissues of paroxetine-treated Wistar rats. Reprod Sci. 2022;30(2):690-700. https://doi.org/10.1007/s43032-022-01050-6
  5. Avula B, Bae JY, Raman V, et al. Quantification of phenolic compounds from Fadogia agrestis and dietary supplements using UHPLC-PDA-MS. Planta Med. 2019;85(2):145-153. https://doi.org/10.1055/a-0715-1801
  6. Leproult R, Van Cauter E. Effect of 1 week of sleep restriction on testosterone levels in young healthy men. JAMA. 2011;305(21):2173-4. https://doi.org/10.1001/jama.2011.710
  7. Ken-Dror G, Fluck D, Fry CH, Han TS. Meta-analysis and nomograms for approximating testosterone levels gained from weight loss in obese men. Andrology. 2023;12(2):297-315. https://doi.org/10.1111/andr.13484
  8. Furini C, Spaggiari G, Simoni M, Greco C, Santi D. Ketogenic state improves testosterone serum levels: results from a systematic review and meta-analysis. Endocrine. 2022;79(2):273-282. https://doi.org/10.1007/s12020-022-03195-5
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