¿Cuál es el mejor suplemento para el dolor de rodillas?

El dolor de rodillas afecta a 1 de cada 10 o 12 personas, dependiendo del país, y si bien se suele acudir a medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno pueden ser efectivos para el dolor agudo, el uso a largo plazo puede causar efectos secundarios dañinos, que incluyen daño renal y gastrointestinal.

Por eso, una alternativa de tratamiento para el dolor crónico de esta articulación es usar suplementos nutricionales no farmacológicos. A continuación, vamos a ver cuáles son más útiles.

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¿Por qué nos duelen las rodillas?

Deportes como fútbol, baloncesto, atletismo…; realizar carreras de manera frecuente; hacer sentadillas habitualmente; subir y bajar escaleras; agacharse… todas estas actividades se han vinculado alguna vez a dolor de rodilla. De hecho, tanto es así que esta articulación es una de las que más molestias ocasiona, más cambios estructurales experimenta y más lesiones sufre.

Las estructuras óseas de la articulación de la rodilla contribuyen principalmente a la estabilidad en la extensión final; sin embargo, son los tejidos blandos (tendones, ligamentos y meniscos) los responsables de brindar la restricción durante la mayor parte de la movilidad de la articulación. Los músculos, por su parte, son los principales estabilizadores activos de la misma.

El desgaste por sobreuso es natural en la vida misma y, aun con más razón, en quienes practican habitualmente algún tipo de actividad deportiva.

De todas formas, una adecuada higiene postural y manejo de la carga de entrenamiento de forma óptima evitaría aumentar la frecuencia e/o intensidad del dolor asociados al síndrome de la cintilla iliotibial, condromalacia rotuliana o tendinopatía rotuliana, entre otras lesiones frecuentes (Figura 1).

Concretando el dolor de rodilla
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Figura 1. Concretando el dolor de rodilla. Una simple autoevaluación puede darnos indicios de la patología que es más probable que padezcamos. Lo mejor es acudir a un especialista (médico y/o fisioterapeuta) para que el diagnóstico sea certero.

Sentir dolor en la rodilla parece habitual, pero no por ello nos debemos resignar a tenerlo. El dolor puede ser multifactorial y abordarse desde una perspectiva biopsicosocial, lo que engloba al individuo que tiene dolor (como principal responsable), su entorno y a los profesionales de la salud que le pueden ayudar en el proceso.

Por eso, acudir a un profesional de la salud para el diagnóstico individualizado es fundamental para empezar a trabajar en la recuperación, rehabilitación, readaptación y fortalecimiento de la rodilla con dolor.

No obstante, puede ser que en algunos el dolor se vuelva crónico debido a enfermedades degenerativas como la artrosis, una afección que provoca cambios estructurales intraarticulares, asociados a dolor e inflamación principalmente, y que padecen más del 25% de personas mayores de 50 años en todo el mundo. La artrosis de rodilla que implica dolor crónico permanente supone el 14% de los casos.

Si bien los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno pueden ser efectivos para el dolor agudo, el uso a largo plazo puede causar efectos secundarios dañinos, que incluyen daño renal y gastrointestinal. Por eso, una posibilidad de tratamiento para el dolor crónico generalmente derivado de la artrosis es la utilización de suplementos nutricionales no farmacológicos.

Aunque los resultados son poco concluyentes, puede ser que teniendo un ratio riesgo - beneficio bajo, algunos de ellos resulten aliviadores para muchas personas.

Seguridad (y eficacia) primero

Antes de probar un tratamiento complementario, habla con tu médico para asegurarte de que no interfiera con otros medicamentos o condiciones de salud, si es que las tienes.

El siguiente paso es buscar evidencia de eficacia y seguridad, y aunque haces bien acudiendo a nuestro blog, donde siempre nos basamos en estas máximas para aportar información, no pares aquí. 

Existe menos investigación sobre sustancias naturales que sobre productos químicos o farmacéuticos, pero está creciendo. Esto se debe en gran parte a los intereses detrás de estudios y ensayos financiados por la inmensa mayoría de farmacéuticas y fabricantes de productos homeopáticos.

Como recomendación, visita el sitio web del Centro Nacional Estadounidense de Salud Complementaria e Integrativa (NCCIH) para obtener más información sobre el éxito de ciertos enfoques complementarios. 

También ofrece una aplicación móvil que brinda información imparcial basada en investigaciones sobre la efectividad de más de 50 productos a base de hierbas. 

Y ten en cuenta que lo que funciona para una persona puede no funcionar para ti. Si bien algunos suplementos pueden complementar tratamientos como la cirugía o la fisioterapia, no deben combinarse entre sí ni con medicamentos antiinflamatorios. De lo contrario, no podemos decir qué tratamiento, si lo hay, está reduciendo el dolor para decantarnos mejor por ese.

Mejores suplementos para el dolor de rodilla

La justificación de los suplementos elegidos se basa en la mayor utilización y prescripción de los mismos en el tratamiento de lesiones articulares en la práctica diaria.

Se han seleccionado un número limitado de compuestos que son: condroitín sulfato, sulfato de glucosamina, ácido hialurónico (vía oral), colágeno hidrolizado, curcumina, vitamina D, ácidos grasos omega-3, magnesio, Boswellia (incienso indio) y aceite de cannabidiol (CBD).

Antes de comenzar a desarrollar cada compuesto, debemos clarificar la clasificación que hemos realizado de la evidencia científica de cada uno. La clasificación comprenderá desde la A a la D. El significado es el siguiente:

  • A – Existe gran evidencia científica reciente. Realmente puedes confirmar que es cierto.
  • B – Existe bastante evidencia, pero es necesario continuar estudiándolo.
  • C – Existe evidencia, pero no toda con evidencia concluyente.
  • D – La evidencia es escasa y no está claramente sustentada.

Condroitina y glucosamina

La condroitina y la glucosamina son dos sustancias naturales dentro de nuestros cartílagos, que tienden a disminuir a medida que envejecemos. 

Se ha descubierto que los suplementos que contienen estos componentes reducen el dolor causado por la pérdida de cartílago, con la condroitina mejorando la función y la glucosamina mejorando la rigidez. 

La condroitina es un protector natural de tendones y articulaciones, y desempeña un papel determinante en la formación de líquido sinovial, ayudando en los problemas articulares.

Por su parte, la glucosamina se aloja en el líquido sinovial, en el tejido conectivo y en el cartílago. Se trata de una sustancia fundamental para que las uniones articulares se muevan sin causar molestias.

Por ello, la glucosamina y el condroitín sulfato son suplementos nutricionales combinados que en los últimos años han adquirido un amplio uso como opciones de tratamiento para el dolor de rodilla (Figura 2).

Sin embargo, aunque muchos estudios han demostrado un efecto significativo del tratamiento, acompañado con una notable seguridad, todavía hoy existe gran controversia con respecto a su eficacia relativa comparada con el placebo u otros tratamientos.

Grado de evidencia: B o C

Suplementos glucosamina y condroitina
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Figura 2. Los suplementos que incluyen glucosamina y condroitina han adquirido un amplio uso como opciones de tratamiento para el dolor de rodilla a pesar de que su evidencia sigue siendo limitada.

Ácido hialurónico (vía oral)

El ácido hialurónico es un polisacárido de la familia de los glucosaminoglicanos, que aporta una función estructural en nuestro organismo. 

De textura viscosa, está presente en el líquido sinovial de las articulaciones, el humor vítreo de los ojos y el tejido conjuntivo de numerosos organismos.

El mecanismo de acción en formulaciones de ácido hialurónico inyectado difiere respecto al oral, que es al que nos referimos principalmente como complemento nutricional para el dolor de rodilla, y que en esta forma oral es menos biodisponible.

Pese a ello, se han obtenido resultados que han demostrado que la administración oral de ácido hialurónico puede tener efectos terapéuticos beneficiosos en pacientes con artrosis temprana reduciendo significativamente el dolor, pero aún queda bastante por investigar al respecto.

Grado de evidencia: C

Colágeno hidrolizado

El colágeno forma la estructura de los tejidos del sistema locomotor, especialmente los elementos de la articulación (cartílagos, ligamentos y tendones), y del sistema de protección tales como la piel y las fascias. La proteína de colágeno aporta forma, resistencia, flexibilidad y grosor a los tejidos en los que está presente

Los beneficios de elasticidad de la piel del colágeno, una proteína compuesta principalmente por glicina, se han promocionado durante mucho tiempo (ejemplo), pero existe menos investigación sobre sus beneficios antiinflamatorios.

El colágeno muestra bioactividad a nivel del cartílago articular. Es utilizado como regenerador tisular ya que incrementa la síntesis de macromoléculas en la matriz extracelular del cartílago. 

Para que el colágeno nativo pase a ser un nutriente proteico asimilable es necesario someterlo a un proceso denominado hidrolización, y se obtiene principalmente de las ovejas (tejido bovino) y las medusas.

Los estudios muestran que la presencia de colágeno hidrolizado estimula la síntesis de colágeno tipo II, de proteoglicanos y ácido hialurónico como componentes de la matriz extracelular, por eso algunos estudios sugieren que puede mejorar el dolor en las articulaciones, mientras que otros sugieren que puede disminuir el dolor muscular, pero no la inflamación.

Grado de evidencia: B

Curcumina

La curcumina es un colorante natural procedente de la especia cúrcuma, tan característica de la gastronomía india y asiática, donde el curry es, quizás, el ejemplo de uso más conocido.

Desde hace unos años, su estudio ha parecido demostrar unos interesantes supuestos efectos positivos sobre la salud. Su mayor virtud es la ayuda en el manejo del estrés oxidativo y las condiciones inflamatorias como el síndrome metabólico y la artritis (revisión).

No obstante, el Instituto Australiano del Deporte en su clasificación de suplementación deportiva por evidencia, lo coloca en el grupo B,como suplemento que tiene un apoyo científico emergente pero que merece más investigación. 

Como tal, lo ponen al mismo nivel que los polifenoles de la fruta, antioxidantes naturales y suplementos de colágeno. 

El alcance de la investigación hasta la fecha cubre un período de suplementación de 2 días a 12 semanas para ver algún tipo de efecto en la salud y/o el rendimiento deportivo, siendo la evidencia más clara de la eficacia cuando la suplementación es de 2 a 5 días en una dosis alta, y si se realiza ejercicio, mejor antes de este.

Vitamina D

La vitamina D es la encargada de la regulación del metabolismo del calcio en los huesos. Además, inhibe las secreciones de la hormona paratiroidea (PTH) desde la glándula paratiroides, afectando al sistema inmune por su rol inmunosupresor.

Su obtención puede llevarse a cabo mediante la ingesta de alimentos ricos en vitamina D (pescados grasos, hígado vacuno, queso y la yema de huevo, principalmente), además de conseguirse sintetizar gracias a la exposición a los rayos solares UV.

El déficit común de vitamina D puede estar asociada al consumo de una dieta con insuficiente cantidad de estos alimentos, además de una inadecuada exposición solar.

Por ello, es habitual acudir a la suplementación con vitamina D3, algo que sin duda va a tener importantes efectos a nivel de salud general. Por otro lado, la suplementación con vitamina D durante 2 años a una dosis suficiente para elevar los niveles plasmáticos a rangos saludables parece reducir en muy poca medida, casi igual que el placebo, el dolor en la rodilla en pacientes con artrosis sintomática de rodilla.

Grado de evidencia: C

Ácidos grasos omega-3

Los ácidos grasos omega-3 (ω-3) son ácidos grasos esenciales poliinsaturados. Actualmente, se trata de un suplemento alimenticio en consideración, debido a la asociación del consumo de omega-3 con múltiples beneficios para la salud.

Muchos estudios han evaluado la efectividad y seguridad de los suplementos de omega-3 para varias afecciones inflamatorias, incluida la artritis reumatoide, y el dolor asociado a estas.

Por ejemplo, un pequeño estudio mostró que tomar ácidos grasos omega-3 puede disminuir significativamente la inflamación y la sensibilidad de las articulaciones en pacientes con artritis reumatoide, sin embargo, se necesitan estudios a largo plazo para evaluar su utilidad en el tratamiento del dolor para poder equipararlo a sus efectos sobre la inflamación.

La fuentes alimentarias de omega-3 se encuentran en gran cantidad en los pescados azules como la sardina, en el salmón, el aceite de colza, las semillas de lino, la semilla de chía, la semilla de calabaza, el sacha inchi (fruto seco de origen amazónico), y las nueces principalmente.

Grado de evidencia: B para la inflamación; C para el dolor.

Magnesio

El magnesio (Mg) es un elemento químico esencial para el ser humano. Encontramos el magnesio en gran parte en los huesos y sus iones desempeñan papeles de importancia en la actividad de muchas coenzimas y en reacciones que dependen del ATP.

Además a nivel de sistema músculo esquelético el magnesio ayuda a fijar el calcio y el fósforo en los huesos y dientes, siendo utilizado en osteoporosis

A nivel del hueso, el magnesio, es un elemento necesario para el crecimiento y mineralización del hueso así como para la formación del colágeno y de los mucopolisacáridos, debido a su implicación en la síntesis y activación de las fosfatasas alcalinas, de las pirofosfatasas y de las ATPasas.

El déficit de magnesio está asociado a demasiada excitabilidad, debilidad muscular, somnolencia, irritabilidad, fatiga muscular e incremento de la susceptibilidad al dolor, por lo que mantener los niveles en rangos normales puede prevenir todos estos síntomas.

Las fuentes alimenticias ricas en magnesio son las semillas (las más ricas en magnesio son el cacao, las almendras, harina de soja, cacahuetes, judías blancas, legumbres, avellanas, nueces) y las hortalizas de hojas verdes (espinaca, acelga…). Algunos alimentos fortificados con magnesio como los cereales para el desayuno, leche, yogur y algunos productos lácteos, pueden ser otra fuente alimenticia de Mg.

Grado de evidencia: C

Boswellia (incienso indio)

Varios estudios han demostrado que el extracto de la corteza del árbol Boswellia, originario de la India, puede mejorar el dolor y las disfunciones físicas causadas por enfermedades crónicas como la artrosis o la enfermedad inflamatoria intestinal.

El ácido boswélico podría prevenir el dolor musculoesquelético al interferir con las funciones a nivel celular que causan dolor e inflamación.

Grado de evidencia: C o D

Aceite de cannabidiol (CBD)

¿Sabías que los médicos y los profesionales de la salud cada vez están más a favor de la prescripción de productos de CBD en el tratamiento de la fibromialgia y el dolor crónico?

Como hemos dicho al principio del artículo, dependiendo de la gravedad del dolor, la gente utiliza en exceso los analgésicos de venta libre como la aspirina, el ibuprofeno, el paracetamol, y/u otros analgésicos con receta como los opiáceos.

Todos estos fármacos están relacionados con efectos secundarios crónicos tras el uso prolongado.

En 2007, los investigadores descubrieron en pruebas con animales que la administración diaria de CBD tenía como resultado una reducción de la sensibilidad al dolor y de la reacción excesiva a un estímulo doloroso.

Actualmente, los investigadores están de acuerdo en que el uso de cannabis con alta proporción en CBD frente a THC (20 a 1), reduce el dolor y el consumo de opiáceos, además de mejorar la calidad de vida de los pacientes con dolor (metanálisis).

Por poner datos exactos, en tan solo unos meses de uso habitual de cannabis con alta proporción en CBD frente a THC (20 a 1), reduce el dolor crónico (~10 – 12%) y el consumo de opiáceos (~45%), además de mejorar la calidad de vida de las personas.

No vamos a asegurar que el CBD vaya a solventarte todos los problemas, pero sí te va a ayudar según el potencial que está demostrando en los últimos años (Figura 3).

Grado de evidencia: B o C

Administración diaria de CBD
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Figura 3. La administración diaria de CBD puede tener como resultado una reducción de la sensibilidad al dolor y de la reacción excesiva a un estímulo doloroso. En datos, puede reducir el dolor crónico (~10 – 12%) y el consumo de opiáceos (~45%), además de mejorar la calidad de vida de las personas. Es, sin duda, uno de los suplementos con mayor potencial para tratar el dolor crónico.

No descartes las cremas

A la hora de abordar el dolor crónico hay que disponer de una caja de herramientas amplias. Aunque no haya suficiente evidencia para ello, por ejemplo, a veces, alternar hielo y calor puede resultar efectivo. 

Algo parecido ocurre con las cremas tópicas para aliviar el dolor.

Por ejemplo, la crema de capsaicina, hecha con extracto de chile picante, puede reducir significativamente el dolor en las articulaciones de manera aguda. Disminuye los niveles de sustancia P en nuestro cuerpo, un químico natural secretado por los nervios y las células inflamatorias que envía señales de dolor al cerebro. 

Los beneficios de la crema de capsaicina se han estudiado bastante y muestran una reducción del dolor del 50% después del uso regular. El uso constante es clave para reducir el dolor con cremas a largo plazo; no son una solución inmediata.

Otra buena opción es Traumeel® (Figura 4), una pomada utilizada para el tratamiento del dolor que ha destacado entre la inmensa cantidad de productos homeopáticos que podemos encontrar en el mercado. Se puede decir que es de las pocas evidencias positivas que encontramos en la homeopatía.

Tratamiento tópico para dolor de rodilla
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Figura 4. Una buena opción para el tratamiento tópico del dolor es Traumeel®, una pomada utilizada para el tratamiento del dolor que ha destacado entre la inmensa cantidad de productos homeopáticos que podemos encontrar en el mercado. Se puede decir que es de las pocas evidencias positivas que encontramos en la homeopatía.

Ejercitarse a diario es el mejor suplemento

Realizar ejercicio es una posible opción de tratamiento para modular el dolor. Esto se sabe desde hace algún tiempo, y es que se ha venido demostrando claramente que para ciertas molestias como el dolor lumbar o incluso lesiones cartilaginosas de rodilla, realizar ciertos tipos de ejercicio atenúa el dolor de forma breve y aguda.

Este efecto, al que los científicos se refieren como hipoalgesia inducida por el ejercicio, generalmente comienza durante el entrenamiento y persiste quizás durante 20 o 30 minutos después.

Algunas hipótesis incluyen la activación sistémica del sistema opioide endógeno, serotoninérgico e inmunológico, y la activación central de las vías inhibidoras descendentes cortico-talámicas (Figura 5), asumiendo que estos mecanismos fisiológicos podrían evaluarse mediante pruebas sensoriales cuantitativas, tales como como umbral del dolor al tacto.

Ejercicio modifica comportamiento dolor
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Figura 5. Mecanismos implicados en la nocicepción y percepción del dolor. PEGE2=Prostaglandina, BK= Bradicinina, ATP= Adenosin trifosfato, H+ = Iones de Hidrógeno, 5-HT= Serotonina, NFG= Factor de Crecimiento Nervioso, TNFa= Factor de Necrosis tumoral, IL6= Interleucina 6.

Aunque estos mecanismos no se comprenden del todo, existe una fuerte evidencia que muestra no solo los beneficios en respuesta aguda al ejercicio, sino también como adaptación a largo plazo, lo que llevaría a efectos sostenidos de hipoalgesia en quienes realizan ejercicio con regularidad.

Precisamente es esto lo que se ha publicado recientemente gracias a un metaanálisis cuyo objetivo fue evaluar la respuesta al ejercicio del umbral de dolor, y en el que se incluyó 36 estudios para un total de 1326 personas.

Los resultados mostraron un incremento significativo y homogéneo del umbral de dolor. En el análisis de subgrupos los efectos fueron mayores en mujeres, asociados al ejercicio de fuerza y ejercicios de intensidad moderada. No se observaron diferencias asociadas a la edad.

Resumen y conclusiones

Una alternativa de tratamiento para el dolor crónico de rodilla es usar suplementos nutricionales no farmacológicos.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que no se evidencia una relación clara y directa (evidencia tipo A) del efecto provocado por ningún suplemento de este tipo sobre el dolor.

El efecto analgésico del condroitín sulfato, el sulfato de glucosamina, el colágeno hidrolizado y la curcumina son los más probados en estudios comparativos con placebo o paracetamol, principalmente. El efecto antiinflamatorio está más demostrado con el condroitín sulfato, la curcumina y el omega-3.

Por su parte, la vitamina D ha demostrado ser un agente protector ante las fracturas óseas, y el magnesio un suplemento importante para mantener la densidad ósea y el cartílago.

Si tuviéramos que elegir una combinación de entre todos ellos, probablemente sería la conformada por:

  1. Colágeno hidrolizado: Rico en aminoácidos que componen los tejidos blandos. Su fuente más accesible es la gelatina (sin azúcar), aunque también puede adquirirse en forma de suplemento en polvo.
  1. Aceite de CBD: Mucho potencial en el tratamiento del dolor crónico gracias a la regulación del sistema endocannabinoide y que se está planteando actualmente como alternativa real al uso de fármacos.
  1. Cremas tópicas de capsaicina o Traumeel®.

Recuerda también que el propio ejercicio, incluido el entrenamiento de fuerza, resulta un estímulo muy importante y positivo para las adaptaciones de los tejidos blandos, por lo que no lo dejes de lado ni lo asocies precipitadamente a problemas articulares porque, si se hace una correcta gestión de la carga de entrenamiento, no tiene que haberlos.

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