DMAA: qué es, por qué está prohibido y qué usar en su lugar

Publicado: 25 de junio de 2024
Modificado: 5 de agosto de 2026

El DMAA es un estimulante sintético potente que sube la tensión arterial de golpe. No es un extracto natural de geranio, aunque así se vendió. Se prohibió porque se asoció a hemorragias cerebrales e infartos, algunos en personas jóvenes y sanas.

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Como dietista, cuando alguien me pregunta por el DMAA suele ser porque lo ha visto en un preentreno "que pega mucho". Te explico qué es en realidad, por qué los reguladores lo sacaron del mercado y qué usar en su lugar si lo que buscas es energía para entrenar, que se puede conseguir sin este riesgo.

Puntos clave:
  • El DMAA (1,3-dimetilamilamina, también llamado metilhexanamina) es un estimulante sintético que actúa subiendo la presión arterial, no un compuesto natural.
  • Está prohibido: la FDA lo declaró ingrediente ilegal en suplementos en 2013 y la Agencia Mundial Antidopaje lo veta en competición. No está autorizado como suplemento en la Unión Europea.
  • Se ha asociado a hemorragias cerebrales e infartos, incluso en jóvenes, en casos clínicos publicados.
  • No lo necesitas: para tener energía en el entreno hay opciones legales y con evidencia, empezando por la cafeína.

ⓘ Sobre este contenido

Aviso importante. Este contenido es divulgativo, con fines informativos y de reducción de daños. No es una prescripción, no promueve el uso del DMAA y no da instrucciones para consumirlo. El DMAA es un ingrediente prohibido asociado a eventos cardiovasculares graves. Si lo estás tomando o has tenido síntomas como dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho o palpitaciones, busca atención médica.

Qué es el DMAA

El DMAA es un estimulante del sistema nervioso emparentado con las anfetaminas por su forma de actuar, aunque más débil. Su historia explica por qué acabó en los preentrenos y por qué la etiqueta que llevaba era, en el mejor de los casos, engañosa. Conviene entender las tres cosas: de dónde viene, el cuento del geranio y qué le hace de verdad a tu cuerpo.

De descongestionante a preentreno

El DMAA no nació como suplemento deportivo. Se patentó en los años cuarenta como descongestionante nasal, un uso farmacéutico que quedó olvidado durante décadas (Gee et al., 2012). Reapareció mucho más tarde por dos vías: como ingrediente de suplementos para rendimiento y pérdida de peso, y como estimulante recreativo dentro de las llamadas "party pills".

Ese salto es importante porque un compuesto pensado para descongestionar la nariz en dosis pequeñas pasó a venderse para tomarlo antes de entrenar, a menudo en cantidades mayores y combinado con otros estimulantes. Nunca pasó los estudios de seguridad que se le exigen a un fármaco de consumo regular. Llegó al mercado del fitness por la puerta de atrás de los suplementos, donde el control previo es mucho menor, y ahí es donde empezaron los problemas.

El mito del geranio

La jugada de marketing que hizo despegar al DMAA fue presentarlo como un extracto natural del geranio. Con ese relato, un estimulante sintético potente se vendía como si fuera un ingrediente botánico inofensivo, y de paso se justificaba su presencia en productos etiquetados como "naturales".

El problema es que no se sostiene: el estatus del DMAA como compuesto natural o sintético fue precisamente uno de los puntos que se discutieron al analizar su seguridad, y la evidencia apunta a que las cantidades que llevan los productos son de origen sintético (Gee et al., 2012).

Este detalle no es una curiosidad. La etiqueta de "natural" bajó la guardia de mucha gente que jamás se habría tomado a la ligera un estimulante de laboratorio. Que algo aparezca asociado a una planta no lo hace suave ni seguro, y el DMAA es el ejemplo de manual: el nombre del geranio servía para vender, no para describir lo que había en el bote.

Cómo actúa en el cuerpo

El DMAA es un agente simpaticomimético y un potente vasopresor (Gee et al., 2012). En cristiano: imita la acción del sistema nervioso de "lucha o huida", estrecha los vasos sanguíneos y empuja la presión arterial hacia arriba. Esa es la fuente del "subidón" que la gente describe, la sensación de energía y foco antes de entrenar. Y esa misma acción es la que lo hace peligroso.

Cuando estrechas los vasos y subes la tensión de forma brusca, sometes al corazón y al cerebro a una presión para la que no siempre están preparados. En una persona con un vaso frágil o una predisposición que desconoce, ese pico de tensión puede ser suficiente para provocar un accidente vascular. No hace falta una dosis descomunal ni un problema previo evidente: el mecanismo por el que "funciona" como estimulante es el mismo por el que puede hacer daño.

Por qué está prohibido

La prohibición del DMAA no fue una reacción exagerada ni una cuestión burocrática. Vino después de que se acumularan tanto los informes de efectos adversos graves como los casos clínicos concretos. Los reguladores de varios países llegaron a la misma conclusión por separado, y conviene ver las dos patas de esa decisión.

Lo que documentaron los reguladores

En abril de 2013, la agencia del medicamento estadounidense (FDA) declaró que el DMAA no es un ingrediente legal para suplementos y que los productos que lo contienen son ilegales. En su documentación, la FDA vinculó el consumo de DMAA con falta de aire, opresión en el pecho, arritmias, convulsiones e infarto. La Agencia Mundial Antidopaje lo incluye en su lista de sustancias prohibidas en competición, así que para un deportista federado tomarlo es dopaje. En la Unión Europea tampoco está autorizado como ingrediente de complementos alimenticios.

Que tres marcos regulatorios distintos, el sanitario, el deportivo y el europeo, coincidan en apartarlo dice bastante. No se trata de una sustancia en una zona gris donde falta información: hay suficiente para que las autoridades la consideren un riesgo que no compensa ningún beneficio. Un preentreno no cura ninguna enfermedad, así que el listón de seguridad que se le pide es alto, y el DMAA no lo pasa.

Los casos que encendieron la alarma

Detrás de la decisión hay personas concretas. Se han publicado casos de hemorragia cerebral en adultos tras consumir DMAA, incluido el de un hombre de 21 años que sufrió una hemorragia poco después de tomar dos cápsulas (Gee et al., 2012). Son eventos catastróficos en gente joven, el mismo perfil que compra preentrenos.

Hay un matiz que conviene dar con honestidad. En un estudio de laboratorio con una sola dosis controlada de 25 mg, la presión, la frecuencia cardíaca y la temperatura apenas se movieron, y las concentraciones alcanzadas fueron entre 15 y 30 veces más bajas que las descritas en los casos con efectos adversos (Schilling et al., 2013).

Eso no significa que sea seguro: significa que el peligro aparece con dosis mayores, con el uso repetido, al combinarlo con otros estimulantes o con el esfuerzo físico, y en personas susceptibles. En el mundo real, los productos no vienen con una dosis medida en un laboratorio, y ahí está el problema.

Por qué es especialmente peligroso fuera del laboratorio

El riesgo del DMAA se multiplica por el contexto en el que se usa, que es justo el peor posible. No se toma en reposo y con una dosis exacta, sino antes de un entrenamiento intenso, que ya de por sí sube la tensión y la frecuencia cardíaca. Sumar un vasopresor potente a un corazón que está bombeando al máximo es apilar dos subidas de presión sobre el mismo sistema.

A eso se añade que los productos que lo contienen no están regulados, así que no hay garantía de que la cantidad real coincida con la etiqueta ni de qué más llevan dentro. Es habitual combinarlo con dosis altas de cafeína u otros estimulantes en el mismo preentreno, o tomarlo junto a alcohol en contextos de fiesta, y cada combinación aumenta la carga sobre el sistema cardiovascular.

La persona que lo toma no sabe cuánto se está metiendo ni cómo va a reaccionar su cuerpo concreto. El DMAA reúne todos los factores que convierten un estimulante en un riesgo real: potencia, dosis incierta, malas combinaciones y uso durante el esfuerzo.

Qué usar en su lugar para entrenar con energía

Si lo que buscabas con el DMAA era llegar al entreno con energía y foco, la buena noticia es que eso se consigue con herramientas legales, estudiadas y mucho más seguras. No hace falta jugarse la salud por un subidón, porque el efecto útil de un preentreno se puede cubrir sin la parte peligrosa.

La primera y la que más evidencia tiene es la cafeína, que mejora el rendimiento y la percepción del esfuerzo en dosis moderadas, y cuya seguridad se conoce bien. Un preentreno con una dosis razonable de cafeína cubre casi todo lo que la gente busca en el DMAA, sin el efecto vasopresor extremo.

A partir de ahí, ingredientes como la citrulina para el bombeo o la beta-alanina para el aguante tienen respaldo y un perfil de seguridad amplio. Ninguno te va a dar el "golpe" brusco del DMAA, y esa es exactamente la ventaja: ese golpe era el problema, no el objetivo.

La otra parte, la menos vistosa, es que buena parte de la energía para entrenar no sale de un bote. Dormir bien, comer suficiente antes de la sesión y llegar descansado hacen más por tu rendimiento que cualquier estimulante, y no tienen efectos adversos. Un buen preentreno legal más descanso y comida cubre el objetivo real sin acercarte al riesgo.

El subidón que buscas es el aviso

Hay una lectura de todo esto que va al fondo del asunto. La sensación intensa que hace que la gente prefiera el DMAA a un estimulante suave, ese chispazo de energía y presión que se nota subir por el cuerpo, no es un efecto secundario simpático del producto. Es literalmente el mecanismo por el que puede provocar una hemorragia: la subida brusca de la tensión. Lo que se busca y lo que hace daño son la misma cosa.

Por eso perseguir un preentreno "que pegue más fuerte" es perseguir justo la señal equivocada. Un estimulante no es mejor porque se note más, igual que un fármaco no es mejor porque tenga más efectos. Con el DMAA, cuanto más intenso es el subidón, más cerca estás del borde del que hablan los casos clínicos. La energía que sirve para entrenar es la que te sostiene la sesión, no la que te avisa, con un martillazo en el pecho, de que has pedido demasiado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el DMAA 666?

Es el nombre comercial de un preentreno conocido por contener DMAA, no un tipo distinto ni una versión "más pura" de la sustancia. El "666" es marketing para transmitir que pega muy fuerte, y esa fuerza es precisamente la parte problemática. Que un producto presuma de intensidad no lo hace mejor, y si lleva DMAA arrastra los mismos riesgos y la misma ilegalidad que cualquier otro que lo contenga.

¿Es lo mismo el DMAA que la metilhexanamina?

Sí, son la misma sustancia con nombres distintos. DMAA, 1,3-dimetilamilamina y metilhexanamina se refieren al mismo compuesto, y en las etiquetas aparece de varias formas para despistar. Existe además un pariente cercano, el DMBA, que se comercializó como sustituto cuando el DMAA empezó a prohibirse y comparte los mismos motivos de preocupación. Si ves cualquiera de esos nombres, estás ante el mismo tipo de estimulante.

¿Sigue estando a la venta si está prohibido?

Se puede encontrar, sobre todo por internet, precisamente porque son productos que operan al margen de la regulación. Que puedas comprarlo no significa que sea legal ni seguro: son productos no controlados, sin garantía de que contengan lo que dicen, y venderlos como suplemento incumple la normativa. La disponibilidad no es una señal de que el riesgo haya desaparecido, sino de que el control es difícil de aplicar.

¿Da positivo en un control antidopaje?

Sí. La Agencia Mundial Antidopaje incluye el DMAA entre los estimulantes prohibidos en competición, así que un deportista federado que lo tome puede dar positivo y enfrentarse a una sanción. Muchos positivos por DMAA han venido de gente que ni sabía que su preentreno lo llevaba, porque aparecía con otro nombre en la etiqueta. Para quien compite, revisar los ingredientes de cualquier suplemento no es opcional.

  1. Gee P, Tallon C, Long N, Moore G, Boet R, Jackson S. Use of recreational drug 1,3-Dimethylamylamine (DMAA) associated with cerebral hemorrhage. Ann Emerg Med. 2012;60(4):431-4. https://doi.org/10.1016/j.annemergmed.2012.04.008
  2. Gee P, Jackson S, Easton J. Another bitter pill: a case of toxicity from DMAA party pills. N Z Med J. 2010;123(1327):124-7. PMID: 21358791.
  3. Schilling BK, Hammond KG, Bloomer RJ, Presley CS, Yates CR. Physiological and pharmacokinetic effects of oral 1,3-dimethylamylamine administration in men. BMC Pharmacol Toxicol. 2013;14:52. https://doi.org/10.1186/2050-6511-14-52
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