¿Por qué contratar un entrenador personal? - Beneficios y claves para elegirlo

Cuando realizamos ejercicio y, sobre todo, cuando practicamos un deporte, lo más habitual es que, además de practicarlo por diversión, queramos conseguir unos determinados objetivos, que bien pueden ser aumentar nuestra masa muscular, reducir nuestro porcentaje de grasa corporal, mejorar la potencia y resistencia para obtener mejores resultados, mejorar nuestros tiempos o marcas... Los objetivos pueden ser muchos y muy variados, tantos como que cada persona puede tener uno distinto.

Ante la necesidad de personalización del entrenamiento pueden surgir algunos problemas, sobre todo en forma de dudas a la hora de programar una rutina para lo que queramos conseguir.

El consejo y asesoramiento general de alguien informado y con cierta experiencia será insuficiente, porque lo que estamos buscando son resultados que queremos "solo para nosotros", y aquí es donde surge la figura profesional del entrenador personal.

La figura del entrenador personal

Un entrenador personal (personal trainer, en inglés) es un profesional especializado en el ámbito deportivo que se encarga de la planificación, control y supervisión de un entrenamiento deportivo o actividad física, de manera que realizará nuestras rutinas y, es posible, que también nos indique hábitos y comportamientos cotidianos de nuestro día a día que podemos cambiar con el fin de alcanzar el objetivo que pretendemos conseguir.

Cierto es que años atrás esta figura era algo excepcional que se asociaba a los altos niveles deportivos, pero con el paso del tiempo se ha ido convirtiendo en algo habitual debido a las necesidades de un buen número de personas que han decidido hacer del ejercicio y del deporte pilares importantes de su vida.

En consecuencia, los centros deportivos se han visto obligados a adaptar la oferta, y buena parte de ellos han pasado de ofrecer servicios generales y poco personalizados a ofrecer servicios totalmente individualizados a cada persona que así lo desea.

Para poder ofrecer un servicio de calidad, gracias al cual un cliente logre obtener el resultado esperado, un entrenador personal debe contar con una formación adecuada que permita acreditar que posee los conocimientos necesarios y propios de dicho ámbito.

Cada país puede tener su propia regulación, por lo tanto, es importante estar al tanto de la legislación básica para saber si estamos eligiendo un profesional correctamente cualificado o, por el contrario, nos están vendiendo gato por liebre.

Mucha gente piensa que no es necesario hacer formación oficial para convertirte en un entrenador personal certificado, pero la realidad en España es que sí. Además, existen cursos de especialización una vez que se termina cualquier formación oficial, lo cual sumará puntos al currículum de cualquier entrenador.

Algunas áreas clave que debe dominar todo entrenador personal son anatomía humana, biomecánica, programación del entrenamiento, primeros auxilios o fisiología del ejercicio; y para ello hay temarios aprobados por las institucionales pertinentes.

Por ejemplo, en el caso de España, regulado por la base de la Unión Europea, hay tres maneras de comprobar que un entrenador personal puede ejercer profesionalmente de manera legal

  1. Grado Superior de Acondicionamiento Físico (TSAF)
  2. Certificado de Profesionalidad de Acondicionamiento Físico en Sala de Entrenamiento Polivalente.
  3. Carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFyD, también conocido como INEF)

Llegados a este punto, es importante recalcar que solo existen estos 3 títulos oficiales para trabajar de manera legal. Existen multitud de otros cursos, como puede ser el NSCA – CPT, que es cierto que cuenta con mucho prestigio como complemento a los títulos oficiales; así como algunas garantías de calidad, como el sello del EREPS que acredita que has estudiado un temario mínimo por parte de un organismo privado como es Europe Active.

Pero no, ninguno de estos te da la capacidad legal de ejercer de manera profesional como entrenador personal (al menos en España).

Por lo tanto, una vez comprobado esto, contratar un entrenador personal sí supone una garantía de que hemos elegido el buen camino para materializar los objetivos que nos hemos planteado.

Un entrenador personal nos asesora con sus conocimientos técnicos, pero también nos va a resultar de gran ayuda durante las propias sesiones de entrenamiento porque va a poder corregirnos en el mismo momento de ejecución, motivarnos y exigirnos lo necesario para que nuestro rendimiento durante dicho tiempo sea el adecuado.

¿Quién puede contratar un entrenador personal?

Los servicios de un entrenador personal pueden ser contratados por cualquier persona sin importar su edad, nivel físico u objetivos a conseguir.

En el caso de personas novatas va a resultar de mucha utilidad contar con los servicios que ofrecen, ya que podrán seguir las indicaciones de alguien con los conocimientos técnicos y teóricos necesarios para hacer las cosas bien desde el primer momento, y los resultados serán visibles en un tiempo menor. Es como tener un mentor en materia de entrenamiento.

La dificultad para obtener resultados visibles a nivel físico en un periodo de tiempo, especialmente cuando hablamos de perder kilos o ganar masa muscular, suele ser una de las principales causas de abandono de la práctica de una actividad deportiva debido a la desmotivación que supone para la persona.

Es cierto que una de las principales causas de esa motivación es no ser realistas con los objetivos y querer alcanzarlos demasiado rápido.

Siguiendo un entrenamiento personalizado, estos resultados serán visibles mucho antes, lo que supondrá tanto una mejora de la autoestima y de la confianza, como un aumento de las ganas de seguir practicando deporte.

Si por el contrario, una persona con bastante experiencia y ciertos conocimientos decide contratar los servicios de un entrenador personal, puede conseguir elementos diferenciadores y, sobre todo, una evaluación objetiva de los resultados que se vayan obteniendo. 

Muchas personas que saben entrenar, incluso deportistas de élite que llevan años haciéndolo, pueden pecar de llevar su entrenamiento sesgados por su propia visión subjetiva; algo que ralentizará e incluso puede eliminar el progreso necesario para mejorar. Los entrenadores personales también son una figura muy útil en este contexto.

En resumen, el perfil de la persona que contrata un entrenador personal es tremendamente variable, desde el que busca mejorar su imagen hasta el que necesita ciertas modalidades de ejercicio por motivos de rehabilitación, recuperación o prevención de patologías, pasando también por el que quiere conseguir su máximo rendimiento deportivo.

Beneficios de contratar un entrenador personal

Los estudios que han comparado a lo largo de los años a personas que trabajan con entrenadores personales frente a personas que se entrenan a sí mismas han visto que trabajar con un entrenador profesional ofrece los siguientes beneficios:

Mejor calidad de entrenamiento

Muchos de nosotros sabemos de primera mano que es posible hacer mucho ejercicio y no ver resultados. La "magia" del entrenamiento de fuerza es el resultado de algunos ingredientes, incluida la elección de la resistencia adecuada para cada ejercicio y el esfuerzo suficiente. Sobre todo, esto último. 

Las investigaciones muestran que, cuando no se trabaja con un entrenador personal, solo entre el 9% y el 34% de las personas eligen resistencias y pesos que son lo suficientemente desafiantes como para obtener los resultados que se persiguen.

Por lo general, el carácter del esfuerzo, cuyas variables principales de medida son las repeticiones en la reserva (RIR), el grado de esfuerzo percibido (RPE) y el número de repeticiones realizadas sobre las realizables, tampoco se aplica bien en quienes no entrenan con entrenador personal, o no lo han tenido en algún momento de su carrera deportiva.

Alrededor del 57% de las personas no aplican adecuadamente el carácter de esfuerzo en sus ejercicios.

Que obtengas resultados depende principalmente de uno mismo y del esfuerzo que esté dispuesto a alcanzar, pero un entrenador personal tiene el conocimiento y la pasión para ayudarte a darlo todo.

De hecho, las investigaciones muestran que el ejercicio supervisado conduce a lograr más fuerza, crecimiento muscular y pérdida de peso, aunque sea de manera modesta.

Las investigaciones muestran que el ejercicio supervisado conduce a lograr más fuerza, crecimiento muscular y pérdida de peso, aunque sea de manera modesta.

Un entrenador personal está a tu lado y te impulsa a dar lo mejor de ti. Se convierten en la voz que necesitas cuando la tuya comienza a dudar.

Seguridad al hacer los ejercicios

Es extremadamente fácil realizar ejercicios de manera incorrecta sin que alguien observe la ejecución y corrija los malos hábitos. Después de todo, uno mismo no sabe lo que no sabe, lo que no conoce, y puedes estar haciendo algunos ejercicios de forma incorrecta cada vez que estás en el gimnasio sin ni siquiera saberlo.

Tener un compañero de entrenamiento tampoco asegura buenos resultados porque puede ser tanto excelente como desastroso.

Muchos “entrenadores” piensan que su experiencia anecdótica les da una idea exacta de qué ejercicios, maneras de realizarlos o metodologías de entrenamiento son válidas en la práctica.

Verdaderamente, el uso de anécdotas para justificar la validez de una determinada práctica de salud o entrenamiento supone un problema porque tiene poco o nada que ver con la evidencia objetiva.

La evidencia objetiva supone la base del conocimiento, y para llegar a ella es al menos necesaria un poco de ciencia; que, por otro lado, no es más que el estudio objetivo de lo que ocurre en el mundo.

No deberíamos tener miedo a la ciencia, pues éticamente desarrollada nos ayuda a entender mejor cada materia y cada campo de intervención; incluido el entrenamiento. Podemos servirnos de ella para conocer qué ocurre en general o en casos particulares.

Si uno no conoce estas realidades o no las adopta, es muy fácil sobrevalorar las conclusiones extraídas de la experiencia y de ese amigo “que lleva años entrenando”, a pesar de sus buenas intenciones.

Sin embargo, cuando uno es consciente de estas realidades, existe una mayor capacidad de aplicación práctica ante diferentes situaciones, y un entrenador personal certificado debe tener una amplia educación sobre cómo entrenar a otros de manera segura a través de un entrenamiento efectivo.

Mantenerse motivado, ser consistente y responsable

Que el ejercicio ayuda a la salud es algo innegable, pero no funciona tan bien si las personas no lo hacen de manera constante y con la intensidad adecuada.

Teniendo en cuenta que tan solo el 20% de los adultos alcanza de manera frecuente la cantidad recomendada de ejercicio semanal y que, aproximadamente, la mitad de las personas abandonan los programas de entrenamiento en los seis meses primeros meses, las estrategias para seguir con el ejercicio son fundamentales para alcanzar los objetivos de salud, y no digamos de rendimiento.

La gran mayoría de la gente no contrata entrenadores personales, pero los estudios muestran que las personas que trabajan con entrenadores personales tienen más probabilidades de desarrollar una mejor actitud hacia el ejercicio y también para solventar problemas del día a día.

Contar con un entrenador personal brinda un nivel adicional de responsabilidad y compromiso, que probablemente sea necesario para muchas personas.

Tener ese componente externo de la figura del entrenador personal facilita la adherencia al ejercicio, lo cual es fundamental para conseguir resultados.

Personalización del entrenamiento

Los entrenadores tienen como competencias principales las de evaluar, motivar, educar y capacitar clientes con respecto a sus necesidades de salud y estado físico.

Utilizando un enfoque siempre individualizado, elaboran programas de ejercicios seguros y efectivos, brindan una guía para ayudar a las personas a lograr sus objetivos personales de estética y rendimiento deportivo, pero también, y sobre todos ellos, el objetivo innegociable de la salud.

La función más destacada del entrenador personal es, precisamente, que hace que el entrenamiento sea personal. El cuerpo, el nivel de condición física y las habilidades de cada persona son diferentes.

Un buen entrenador no hará que un hombre de 45 años que quiere perder 10 kilogramos de grasa y nunca ha entrenado haga exactamente lo mismo que una nadadora profesional que haya pisado poco un gimnasio, a pesar de que compartan la condición de inexperiencia en entrenamiento con pesas.

Es necesario adaptar cualquier enfoque de ejercicio a los objetivos del individuo, y para ello, deberá hacer unas preguntas relacionadas con objetivos, tiempo disponible, localización y material disponible, estado físico actual, lesiones, edad y experiencia.

  • ¿Quieres desarrollar músculo, adelgazar, hacerte más fuerte...?
  • ¿Quieres concentrarte en una parte del cuerpo o un grupo de músculos específicos?
  • ¿Cuántas veces a la semana vas a ir al gimnasio o reservar tiempo para hacer ejercicio?
  • ¿Qué días te van mejor? ¿Puedo ir siempre todos esos días o hay margen de variabilidad?
  • Si aún no vas a un gimnasio, ¿te piensas apuntar?
  • ¿Prefieres hacer la rutina de ejercicios en casa o en otro lugar diferente a un gimnasio?
  • ¿De qué material dispones?
  • Si has tenido lesiones anteriormente, ¿fue por hacer ejercicio o por algo más?
  • ¿Tienes limitaciones debido a esa lesión?
  • Etc...

Esto ofrecerá datos suficientes para elaborar un programa de entrenamiento adaptado a las necesidades de cada persona. Porque aunque pueda parecer, incluso, que dos personas tienen contextos semejantes, es bastante probable que ciertas diferencias en las capacidades y características personales no sean perceptibles a primera vista si no son evaluadas por un profesional.

Por ejemplo, las personas pueden tener diferentes perfiles de fuerza – velocidad, de modo que algunas tienen un déficit de fuerza (y, por lo tanto, responden mejor al entrenamiento de fuerza intenso), y otras tienen un déficit de velocidad (y, por lo tanto, responden mejor al entrenamiento de velocidad). Y como este aspecto, otros tantos que necesitan ser valorados por un profesional.

Un buen entrenador personal es capaz de tener en cuenta factores específicos y cuya evaluación requiere conocimientos avanzados para planificar el entrenamiento de fuerza de manera individualizada. Evaluar, comprender y considerar los objetivos personales, la disponibilidad, las lesiones previas, los perfiles de fuerza – velocidad, la proporción de fibras musculares y cuáles son predominantes... es muy importante para maximizar los resultados de un programa de entrenamiento personalizado.

Libre de (pre)juicios

Entrar a un gimnasio puede ser una experiencia bastante intimidante. Podemos pensar que los demás nos están observando mientras hacemos ejercicio, juzgando cómo lo hacemos o nuestro físico. Esto hace que el ejercicio sea una experiencia incómoda.

Un entrenador personal ayuda, sobre todo, a que cada uno se sienta lo mejor posible. No hay que preocuparse por el aspecto, lo poco que sabes sobre ejercicio o cuántas veces has intentado perder peso en el pasado.

Al entrenador le interesan estas cosas para saber cómo programar mejor tu entrenamiento, pero no te va a juzgar por ello; al contrario.

Un entrenador personal crea es un ambiente seguro donde poder ser uno mismo, incluso haciendo preguntas que quizás de primera puedan parecer algo tontas. Un buen entrenador, lejos de juzgar o criticar, ayuda, acompaña y también educa.

Porque, sí, está muy bien que los entrenadores ayuden a las personas con las que trabajan a centrarse en objetivos específicos como aumentar masa muscular, perder grasa o mejorar la fuerza, pero no podemos olvidar, y entra dentro de la ética profesional, educar sobre la importancia de todos ellos para conseguir el más importante de todos y que los circunscribe: la salud.

De esta forma, como clientes, podremos ir aprendiendo y consolidando hábitos que mantener en un futuro, cuando ya no seamos tan dependientes del entrenador personal.

Entonces, ¿vale la pena contratar un entrenador personal?

Popularmente, la figura de los entrenadores personales no se asocia tanto a salud como a estética, rendimiento o recuperación de lesiones, pero lo cierto es que los entrenadores personales son profesionales de la salud y tienen un papel clave en el desarrollo de la salud integral de las personas.

De hecho, pueden llegar a ser tan importantes como médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos y otras nobles profesiones relacionadas con la salud que sí han tenido el reconocimiento que merecen.

Y es que, a día de hoy, la inactividad física es uno de los problemas de salud pública más importantes, e incluso puede que quizás el más importante. Esto no es negar la relevancia de otros problemas de salud; y, ciertamente, tenemos que prestar mucha más atención al conjunto de hábitos diarios que a una única razón.

Trabajar con un entrenador personal tiene un valor importante. La supervisión de un entrenador permite entrenamientos más efectivos, ayuda a seguir un programa de entrenamiento con mayor adherencia y así aumentar, aunque sea de manera modesta, las posibilidades de alcanzar los objetivos de salud, estado físico y rendimiento que nos podamos plantear.

Dejando a un lado los prejuicios, diríamos que contar con un entrenador personal definitivamente vale la pena en algún momento de nuestras carreras deportivas.

Claves para elegir y contratar un entrenador personal

Ahora que sabemos los beneficios que nos puede aportar contratar un entrenador personal y que verdaderamente merece la pena sean cuales sean nuestros objetivos y nuestro nivel de entrenamiento, es hora de conocer a qué puntos debemos atender para elegir el más compatible con nosotros.

Formación

Hay cientos de certificaciones de entrenamiento personal disponibles, pero, como hemos visto previamente, solo con unas pocas se puede ejercer de manera legal. Además, puede ser que el entrenador personal que nos planteemos escoger también tenga otras formaciones interesantes y reputadas que sumen puntos.

Másteres universitarios y cursos de especialización universitaria relacionados con el entrenamiento personal y deportivo se encuentran entre los más respetados y aceptados en el sector.

Experiencia

Sin duda alguna, la experiencia es un grado, aunque ni mucho menos lo es todo. Debemos ver si el entrenador tiene experiencia trabajando con personas que tienen objetivos similares a los nuestros.

Por ejemplo, si queremos convertirnos en culturistas competitivos, y el entrenador solo ha estado trabajando con adolescentes en la mejora de sus habilidades y capacidades físicas de manera orientada al baloncesto, es probable que este entrenador no sea el indicado para ayudarnos a lograr nuestros objetivos.

Si además de tener la formación en regla, cuenta con experiencia demostrable, el candidato debería ascender puestos para llegar a ser elegido.

Filosofía

Es mejor tener un entrenador cuya filosofía sea similar a la nuestra. Por ejemplo, si el entrenador cree que necesitamos hacer muchas series diarias para un único grupo muscular y nosotros pensamos que podemos ser más conservadores y distribuir algo mejor las series a lo largo de la semana, quizás no sea el entrenador indicado... a menos, claro que sepa escuchar.

Buen oyente

Y es que, en línea con lo anterior, un entrenador necesita saber escuchar al cliente. La individualización del entrenamiento es fundamental para alcanzar los objetivos y para ello resulta fundamental escuchar y adaptarse al cliente.

Sin llegar a un tira y afloja que pueda resultar incómodo, tanto cliente como entrenador deben poder dialogar y llegar a un acuerdo.

Buenas referencias

¿Conoces a alguien que tenga ya un entrenador personal certificado, que ejerza legalmente, y que te hable bien de él? Pues es una muy buena opción en tu lista de prioridades.

Eso sí, es importante no olvidar valorar el resto de puntos que estamos tratando antes de lanzarnos precipitadamente a elegirlo, porque puede que nuestro amigo o familiar no los haya tenido en cuenta, a pesar de su buena experiencia con él.

También podemos mirar en la página web del entrenador o en sus redes sociales, buscando testimonios de terceras personas que nos ayuden a generar confianza.

Ubicación

En los últimos años esta condición no es tan crítica como lo era antes. Trabajar virtualmente con un entrenador puede ser y es una forma efectiva de alcanzar los objetivos; aporta muchas facilidades, pero es cierto que, para muchas personas, es más recomendable trabajar con un entrenador en persona. La versatilidad y el feedback instantáneo que puede aportar no tiene comparación.

Para ello, que un entrenador personal venga a nuestra casa, a nuestro trabajo o a nuestro gimnasio es lo mejor. Seamos sinceros: muchas personas usarán cualquier excusa para no hacer ejercicio, y tener que conducir demasiado lejos, fácilmente podría ser una de ellas. 

Seguro

Hay que asegurarse de que el entrenador tenga un seguro de responsabilidad profesional. Es obligatorio para ejercer.

Tarifas

Evidentemente el factor económico es uno de los más importantes, pero no tiene por qué ser el más importante. Si un entrenador cumple con las condiciones anteriores y tiene una alta tarifa por sus servicios puede que sea porque merece la pena y es acorde a lo que obtendremos. 

Tener un entrenador personal es una inversión en aprendizaje, bienestar y salud, tanto ahora como para más adelante. No elijas el más barato sin valorar el resto de puntos, ni rechaces el más caro únicamente por serlo.

Además, los buenos entrenadores suelen premiar la fidelidad, por lo que, seguro que sí eres alguien comprometido, encuentras una tarifa a medio o largo plazo que sea más económica en la relación precio/sesión.

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