Efectos secundarios de la creatina: qué es real y qué es mito

Publicado: 16 de septiembre de 2023
Modificado: 5 de agosto de 2026

La creatina es uno de los suplementos más estudiados y seguros que existen. Sus efectos secundarios reales son menores: algo de retención de agua al principio y, si se toman dosis muy altas de golpe, molestias digestivas. Los efectos temidos, como el daño renal o la caída del pelo, no están respaldados por la evidencia.

Efectos secundarios creatina
Efectos secundarios de la creatina: qué es real y qué es mito 3

Como dietista, la mayoría de miedos que me llegan sobre la creatina vienen de rumores de gimnasio, no de estudios. Aquí separo lo que de verdad puede pasarte de lo que se repite sin base, y te digo cómo tomarla para evitar hasta las molestias leves.

Puntos clave:
  • En personas sanas, la creatina es segura: se ha usado sin efectos adversos relevantes hasta 30 gramos al día durante 5 años (Kreider et al., 2017).
  • Los efectos reales son leves: retención de agua y subida de peso al empezar, y molestias digestivas si se hacen dosis altas de carga.
  • No hay evidencia de que dañe el riñón en personas sanas; sí sube la creatinina, un marcador que puede dar un falso susto en los análisis.
  • El miedo a la caída del pelo se apoya en un único estudio pequeño que midió una hormona, no la caída del pelo, y que nunca se ha replicado (van der Merwe et al., 2009).

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una pauta individualizada. Si tienes una enfermedad renal, tomas medicación o estás embarazada o dando el pecho, consulta con un profesional antes de suplementarte con creatina.

¿Tiene efectos secundarios la creatina? La respuesta corta

La creatina tiene muy pocos efectos secundarios, y los que tiene son leves, algo que la sitúa entre los suplementos con mejor perfil de seguridad.

No es una opinión aislada: la revisión de referencia de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva concluye que no se han descrito efectos adversos médicamente significativos con su uso, y que se ha empleado de forma segura incluso en dosis altas, de hasta 30 gramos al día durante cinco años, muy por encima de la dosis habitual de mantenimiento (Kreider et al., 2017).

Esto es relevante porque la mayoría de los miedos que rodean a la creatina asumen lo contrario: que es una sustancia agresiva que hay que vigilar. La realidad es que se lleva investigando desde hace décadas, en miles de personas, y su seguridad está mejor documentada que la de casi cualquier otro suplemento del mercado.

Dicho esto, "muy segura" no significa "sin ningún efecto", y hay un par de cosas reales que conviene conocer para no asustarse cuando aparecen ni confundirlas con un problema. En las siguientes secciones separo esos efectos reales de los mitos, porque mezclar ambos es justo lo que alimenta el miedo injustificado.

Los efectos secundarios reales

Los dos efectos secundarios que sí pueden aparecer con la creatina son la retención de agua al empezar y las molestias digestivas por dosis altas. Ambos son leves, previsibles y, en buena medida, evitables con la forma de tomarla. Vale la pena conocerlos para no interpretarlos como una señal de alarma.

Retención de agua y subida de peso inicial

Al empezar con creatina es normal ganar algo de peso en los primeros días, y ese peso es agua, no grasa. La creatina atrae agua hacia el interior de las células musculares, de modo que el músculo retiene más líquido y la báscula sube, a menudo entre medio kilo y un par de kilos, sobre todo si se hace una fase de carga con dosis altas.

Es fácil malinterpretar esa subida como "estoy engordando", cuando en realidad es el mecanismo esperado y hasta deseable, porque un músculo más hidratado es parte de cómo la creatina hace su efecto. No es hinchazón por grasa ni un problema de salud, y en muchas personas ni siquiera es visible.

Para quien le moleste esa subida rápida, la solución es sencilla: saltarse la fase de carga y tomar directamente de tres a cinco gramos al día, con lo que el llenado de los depósitos, y la retención de agua asociada, se produce de forma más gradual y menos llamativa.

Conviene tener claro este punto porque el susto de la báscula es una de las razones más frecuentes por las que la gente abandona la creatina en la primera semana, justo cuando está empezando a funcionar. Entender qué es ese peso evita tirar la toalla por un efecto que es normal.

Molestias digestivas por dosis altas

El otro efecto real es la molestia digestiva, que aparece sobre todo cuando se toman dosis grandes de creatina de una sola vez. Náuseas, hinchazón, retortijones o diarrea son las quejas más habituales, y casi siempre están ligadas a las dosis altas de las fases de carga, cuando se ingieren veinte gramos o más repartidos en el día, o a tomar mucha cantidad de golpe con poca agua.

La causa es parecida a la de otros compuestos que el intestino no absorbe por completo: lo que no se absorbe arrastra agua hacia el intestino y revuelve la digestión. Como en el caso anterior, la solución pasa por la dosis y la forma de tomarla.

Repartir la creatina en tomas pequeñas, quedarse en los tres a cinco gramos diarios de mantenimiento y disolverla bien en suficiente agua o en un batido reduce mucho la probabilidad de notar el estómago. Si aun así una persona es especialmente sensible, puede tomarla con comida para suavizar el efecto.

Estas molestias no indican que la creatina "le siente mal" en un sentido preocupante, sino que la dosis o la forma de tomarla no eran las adecuadas para su tolerancia. Ajustarlas suele bastar para que desaparezcan.

Los mitos que conviene desmontar

Alrededor de la creatina circulan tres miedos que no se sostienen con la evidencia: que daña el riñón, que provoca caída del pelo y que deshidrata o da calambres. Merece la pena mirarlos uno a uno, porque son la principal razón por la que mucha gente que se beneficiaría de la creatina no la toma.

¿Daña el riñón?

En personas sanas no hay evidencia de que la creatina dañe el riñón, aunque sí puede provocar un falso susto en los análisis. El origen de la confusión es un detalle técnico interesante: la creatina eleva ligeramente la creatinina en sangre, que es un producto de su metabolismo y, a la vez, el marcador que se usa para estimar la función renal.

Es decir, un análisis puede mostrar la creatinina algo más alta en alguien que toma creatina sin que el riñón tenga ningún problema, simplemente porque hay más creatina en el sistema. Ese dato, mal interpretado, puede parecer una señal de daño renal cuando no lo es.

La revisión de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva concluye que la creatina no perjudica la función renal en personas sanas a las dosis habituales (Kreider et al., 2017). La recomendación práctica que se deriva de esto es doble: si estás sano, no hay motivo para temer por tus riñones, y si te vas a hacer un análisis, avisa de que tomas creatina para que la creatinina se interprete bien.

El caso de quien ya tiene una enfermedad renal es distinto y sí justifica consultar antes, como veremos. Pero el miedo generalizado al riñón, en gente sana, no tiene base.

¿Provoca caída del pelo?

El miedo a que la creatina cause calvicie descansa sobre una base mucho más frágil de lo que su popularidad sugiere. Todo el rumor procede de un único estudio en veinte jugadores de rugby, en el que tras una semana de carga de creatina subió la dihidrotestosterona, una hormona relacionada con la calvicie de patrón masculino, un 56%, mientras que la testosterona no cambió (van der Merwe et al., 2009).

De ahí saltó la idea de que la creatina hace perder el pelo. El problema es que ese estudio midió una hormona, no la caída del pelo: nadie comprobó si esos jugadores perdían cabello. Además, es un solo trabajo, con pocos participantes, cuyo hallazgo hormonal no se ha vuelto a reproducir de forma consistente en investigaciones posteriores.

Convertir un cambio en un marcador, en un estudio pequeño y sin replicar, en la certeza de que "la creatina te deja calvo" es un salto enorme que la evidencia no permite. Esto no demuestra que sea imposible que exista algún efecto en personas predispuestas, pero sí que hoy no hay pruebas para afirmarlo.

Quien tema por su pelo debe saber que está decidiendo sobre la base de un rumor amplificado, no de un hecho establecido.

¿Deshidrata o da calambres?

La idea de que la creatina deshidrata o provoca calambres es otro mito sin respaldo, y hasta contraintuitivo. Durante años se advirtió a los deportistas de que la creatina, al retener agua en el músculo, podía dejar el resto del cuerpo más seco y favorecer calambres y golpes de calor, sobre todo entrenando en ambientes calurosos.

La investigación no ha confirmado ese riesgo; más bien al contrario, al aumentar el agua dentro de las células, la creatina podría incluso ayudar a mantener una buena hidratación en algunas situaciones. Los estudios y las revisiones de seguridad no encuentran que aumente los calambres, la deshidratación ni las lesiones por calor en quienes la toman.

Es uno de esos casos en los que una hipótesis razonable sobre el papel se dio por hecha antes de comprobarla, y cuando se comprobó, no se sostuvo. Para la práctica, esto significa que un deportista puede tomar creatina sin miedo a acabar más deshidratado o con más calambres por ese motivo, cuidando su hidratación como haría de todas formas.

El mito, sin embargo, sigue vivo en muchos vestuarios, y conviene tenerlo identificado para no dejar de usar un suplemento útil por una advertencia que la ciencia ya descartó.

Cómo saber si te sienta mal y qué hacer

Saber si la creatina "te sienta mal" es sencillo, porque sus posibles molestias son leves, reconocibles y casi siempre ligadas a la dosis. La señal más habitual son las molestias digestivas: si notas náuseas, hinchazón o diarrea poco después de tomarla, sobre todo en dosis altas, es tu cuerpo diciéndote que la cantidad o la forma no son las adecuadas para ti. La respuesta no suele ser dejar la creatina, sino ajustar cómo la tomas.

Lo primero, olvidarte de las fases de carga con dosis grandes y quedarte en tres a cinco gramos diarios, que es igual de eficaz a medio plazo y mucho más amable con el estómago. Lo segundo, disolverla bien en suficiente agua o en un batido, y si eres sensible, tomarla con algo de comida.

La subida de peso de los primeros días, como hemos visto, no es que te siente mal, es agua en el músculo, así que no cuenta como intolerancia. Si tras ajustar la dosis y la forma sigues notando molestias claras, tiene sentido revisarlo con un profesional, aunque es poco frecuente.

En la inmensa mayoría de los casos, "me sienta mal la creatina" se traduce en "estoy tomando demasiada de golpe", y se arregla bajando y repartiendo la dosis.

Quién debería consultar antes de tomarla

Aunque la creatina es segura para la mayoría, hay perfiles en los que conviene consultar con un profesional antes de empezar. El más claro es el de las personas con una enfermedad renal previa: como el riñón maneja parte del metabolismo de la creatina y de la creatinina, quien ya tiene la función renal comprometida debería valorar su uso con su médico, y no equiparar su situación con la de una persona sana.

También es prudente que consulten quienes toman medicación que afecta al riñón o que pueda interaccionar, para revisarlo caso por caso. Las embarazadas y las mujeres que dan el pecho no tienen estudios de seguridad suficientes, así que lo razonable es evitarla salvo indicación médica. Y en menores y adolescentes, aunque cada vez hay más datos tranquilizadores, tiene sentido que la decisión pase por un profesional y se enmarque en un objetivo real.

Fuera de estos casos, un adulto sano puede tomar creatina sin necesidad de pruebas previas ni de supervisión especial, siguiendo las dosis habituales. La consulta previa no es un trámite universal que asuste al resto, sino una cautela dirigida a quienes de verdad la necesitan. Distinguir ambos grupos evita tanto los riesgos innecesarios como los miedos infundados.

Preguntas frecuentes

¿Qué le pasa a mi cuerpo si tomo creatina a diario?

En una persona sana, tomarla cada día llena y mantiene los depósitos de creatina del músculo, que es justo lo que se busca. Puedes notar algo de agua retenida y una pequeña subida de peso al principio, y una mayor capacidad en esfuerzos cortos e intensos. No se han descrito efectos dañinos por el uso diario a las dosis habituales.

¿Por qué algunas personas dicen que no deben tomar creatina?

Casi siempre por miedos sin base, como el del riñón o el pelo, o por molestias digestivas que en realidad vienen de tomar dosis demasiado altas. Los motivos legítimos para no tomarla sin consultar son concretos: una enfermedad renal previa, el embarazo o la lactancia, o estar tomando ciertos medicamentos. Para el resto de gente sana, no hay una razón de peso para evitarla.

¿Hay que descansar de la creatina cada cierto tiempo?

No es necesario. No hay evidencia de que el cuerpo se "acostumbre" y deje de responder, ni de que descansar aporte un beneficio de seguridad. La creatina funciona manteniendo los depósitos llenos, así que dejar de tomarla solo hace que bajen poco a poco. Si decides parar, no pasa nada, pero no es un requisito.

El miedo pesa más que el efecto

Con la creatina ocurre algo curioso: es a la vez uno de los suplementos más seguros y de los más temidos, y esa contradicción dice más de cómo circula la información que de la sustancia. Los efectos que de verdad tiene son tan leves que se resuelven ajustando una dosis, mientras que los que la gente teme, el riñón, el pelo, la deshidratación, son precisamente los que la evidencia no respalda.

El resultado es que muchas personas renuncian a una ayuda barata y bien estudiada por rumores que nadie ha comprobado, y aguantan sin ella por si acaso.

Lo interesante no es solo desmontar cada mito, sino notar el patrón: los miedos más pegajosos suelen ser los que suenan a sentido común, como que algo que retiene agua deshidrata, o los que nacen de un dato real mal contado, como la hormona de los jugadores de rugby.

Aprender a pedirle a cada miedo su fuente, y a preguntar si alguna vez se comprobó de verdad, es lo que permite decidir por lo que se sabe y no por lo que se teme. Con la creatina, lo que se sabe es tranquilizador.

  1. Kreider RB, Kalman DS, Antonio J, Ziegenfuss TN, Wildman R, Collins R, et al. International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14:18. https://doi.org/10.1186/s12970-017-0173-z.
  2. van der Merwe J, Brooks NE, Myburgh KH. Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players. Clin J Sport Med. 2009;19(5):399-404. https://doi.org/10.1097/JSM.0b013e3181b8b52f. PMID:19741313.
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