¿El ácido araquidónico mejora la hipertrofia muscular?

Publicado: 4 de julio de 2025
Modificado: 19 de junio de 2025

El ácido araquidónico (AA) es un ácido graso poliinsaturado omega 6 presente de forma abundante en los fosfolípidos de las membranas celulares, especialmente en tejidos como el músculo esquelético.

Se obtiene en pequeñas cantidades a través de la dieta (principalmente en alimentos de origen animal como carnes y huevos) y también puede ser sintetizado en el organismo a partir del ácido linoleico.

Su relevancia radica en que el AA es el precursor de una familia de moléculas señalizadoras llamadas eicosanoides, entre las cuales destacan las prostaglandinas, que juegan papeles clave en procesos inflamatorios y anabólicos.

En el contexto de la hipertrofia muscular, el AA atrae interés porque durante el ejercicio de fuerza ocurre daño microscópico en las fibras musculares que desencadena una respuesta inflamatoria local; parte de esa respuesta involucra la liberación de AA de las membranas y su conversión en prostaglandinas y otros mediadores que pueden influir en la reparación y crecimiento del músculo.

En los últimos años se han realizado estudios clínicos en humanos 🧐 para evaluar si la suplementación con AA puede potenciar las adaptaciones musculares al entrenamiento de fuerza.

A continuación en este artículo revisamos parte de la evidencia disponible al respecto, diferenciando entre la evidencia sobre el rol fisiológico natural del AA en el músculo y los resultados de ensayos de suplementación en humanos, así como las limitaciones existentes.

Ácido araquidónico e hipertrofia
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➡️ Rol fisiológico del ácido araquidónico en la hipertrofia muscular

En condiciones normales, el ácido araquidónico presente en las membranas musculares es liberado tras estímulos mecánicos intensos (como el levantamiento de pesas) por acción de la enzima fosfolipasa A₂.

El AA liberado es rápidamente metabolizado por la vía de la ciclooxigenasa-2 (COX-2) para producir prostaglandinas, entre las cuales PGE₂ (prostaglandina E₂) y PGF₂α (prostaglandina F₂α) son especialmente relevantes.

Varios estudios han mostrado que estas prostaglandinas aumentan en el músculo esquelético después del ejercicio.

🔎 Por ejemplo, Trappe et al. (2001) reportaron que una sesión de ejercicio excéntrico elevó significativamente las concentraciones intramusculares de PGF₂α y PGE₂, mientras que la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) impidió esa elevación.

👁️ Esto indica que la respuesta inflamatoria local mediada por AA es parte del proceso normal de señalización que lleva a la recuperación muscular. Pero más importante aún, el aumento de PGF₂α parece estar vinculado directamente con la activación de rutas anabólicas en el músculo.

  • La PGF₂α ha demostrado estimular la síntesis de proteínas musculares, posiblemente a través de la vía de mTOR/AKT, facilitando así la regeneración y crecimiento de las fibras musculares dañadas.
  • Por otro lado, PGE₂ podría tener efectos más complejos, involucrada en la inflamación y potencialmente en la degradación proteica, aunque ambos tipos de prostaglandinas en equilibrio contribuyen a la remodelación muscular.

La evidencia de Trappe et al. (2001) mencionada anteriormente es ilustrativa: al suprimir farmacológicamente la producción de prostaglandinas por la vía de COX-2, se anuló la síntesis de nueva proteína muscular tras el ejercicio, frenando la hipertrofia esperada.

En conjunto, y dicho de manera sencilla, cierta inflamación controlada después de entrenar –mediada en parte por el AA– es beneficiosa y necesaria para que el músculo se adapte y crezca.

👉 Cabe mencionar que el contenido de ácido araquidónico en el músculo puede variar según la dieta y el nivel de actividad física. Por ejemplo, se ha observado que individuos muy activos tienden a tener una proporción menor de omega 6 (como AA) en las membranas musculares respecto a omega 3, en comparación con individuos sedentarios.

Esto podría reflejar adaptaciones metabólicas o dietéticas (p. ej., deportistas que consumen más omega 3) y plantea interrogantes sobre si aumentar deliberadamente las reservas de AA en el músculo (vía dieta o suplementos) podría influir en su capacidad de crecimiento.

Papel del ácido araquidónico en músculo
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Papel del ácido araquidónico (AA) en el músculo esquelético y cómo la inhibición de la enzima COX-2 impide la producción de prostaglandinas cruciales para la síntesis de proteínas tras el ejercicio

👨‍⚕️ Suplementación con ácido araquidónico y efectos en la hipertrofia, ¿qué dice la ciencia?

Varios ensayos controlados aleatorizados han evaluado si consumir ácido araquidónico adicional en forma de suplemento tiene impacto en las adaptaciones al entrenamiento de resistencia (fuerza/hipertrofia).

👉 En total, hasta 2018 se habían publicado aproximadamente tres estudios principales en humanos entrenados midiendo resultados de hipertrofia o rendimiento muscular asociados a la suplementación con AA. Los detallaremos a continuación.

🔎 Estudio de Roberts et al. (2007)

Fue uno de los primeros ensayos en examinar esta pregunta. Participaron 31 varones jóvenes con experiencia en entrenamiento de fuerza, asignados de forma doble ciego a recibir 1 g diario de AA o un placebo (aceite de maíz) durante 50 días (aproximadamente 7 semanas) mientras seguían un programa estándar de musculación de 4 días/semana.

Los resultados mostraron efectos mixtos: en primer lugar, no hubo diferencias significativas entre el grupo AA y el placebo en las ganancias de masa muscular magra ni en el aumento de la fuerza máxima. Tanto el peso corporal como la masa libre de grasa aumentaron ligeramente y de forma similar en ambos grupos, sin ventaja clara para el grupo suplementado.

Mejora idéntica en placebo
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Mejora idéntica en placebo que con AA (+1,8 %)

Tampoco se observaron diferencias en los niveles hormonales anabólicos (testosterona) o catabólicos (cortisol), ni en marcadores intramusculares de hipertrofia como el contenido de miosina de las fibras tipo I/II.

En términos de hipertrofia, por tanto, la suplementación con ácido araquidónico no potenció las ganancias musculares por encima del entrenamiento solamente.

Sin embargo, este estudio sí encontró algunos efectos secundarios potencialmente beneficiosos del AA: el grupo suplementado experimentó una mejora mayor en la potencia anaeróbica (un incremento de ~8,5 % en el pico de potencia relativa, significativamente superior al cambio en el grupo placebo).

Potencia anaeróbica sin cambios
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Potencia anaeróbica: sin cambios en placebo (0 %), aumento con AA (+8,5 %)

Además, a mitad del protocolo (día 25) el grupo con AA mostró niveles más bajos de interleucina-6 (IL-6) en sangre en comparación con el placebo, lo que sugiere una respuesta inflamatoria sistémica atenuada.

También se observó una tendencia (no estadísticamente significativa) a niveles más altos de PGE₂ en el grupo AA.

Gráfica cambio en IL-6
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Cambio en IL-6 (+25 % Placebo vs. +10 % AA) y PGE₂ (+10 % Placebo vs. +15 % AA)

Los autores interpretaron que la suplementación con ácido araquidónico podría reducir la respuesta inflamatoria excesiva al ejercicio (reflejado en IL-6 más baja), haciendo el entrenamiento intenso más tolerable, y potencialmente el ligero aumento en PGE₂ podría indicar mayor activación de vías de recuperación.

👉 En conclusión, este primer estudio sugirió que suplementar AA durante el entrenamiento de fuerza es seguro y puede mejorar la potencia anaeróbica y modular la inflamación, pero no produce ganancias adicionales de masa muscular comparado con no tomarlo (placebo).

🔎 Estudio de De Souza et al. (2016)

Años más tarde, otro grupo de investigadores llevó a cabo un ensayo similar con algunas diferencias de diseño.

En este caso participaron 30 varones entrenados (edad ~20 años), distribuidos aleatoriamente en dos grupos (15 cada uno): uno recibió aproximadamente 1,5 g de aceite enriquecido en AA (aportando ~750-1.000 mg de ácido araquidónico efectivo, dosificado como 6 cápsulas diarias) y el otro recibió placebo (aceite de maíz), durante 8 semanas junto con un programa de entrenamiento de fuerza supervisado de 3 días/semana.

Los resultados de este estudio fueron más favorables a la suplementación que en el caso anterior. Solo el grupo que tomó AA mostró incrementos significativos en la masa magra, fuerza y potencia tras las 8 semanas.

Específicamente, el grupo AA ganó en promedio un 2,9 % de masa corporal magra (aproximadamente 1,5–2 kg, según el peso inicial) mientras que el grupo placebo no tuvo un cambio significativo.

Masa magra Gráfica
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Masa magra: sin cambios en placebo (0 %), aumento con AA (+2,9 %)

Asimismo, la fuerza de tren superior (press de banca 1RM) aumentó un 8,7 % solo en el grupo AA, y la potencia pico en ejercicios anaeróbicos aumentó ~12 %–13 % únicamente en el grupo suplementado.

Gráfica sin cambios en placebo
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Sin cambios en placebo (0 %), aumento con AA (+8,7 %)

Es importante mencionar también, que este estudio fue parcialmente financiado por una compañía de suplementos, aunque los autores declararon independencia en la conducción y publicación de los resultados.

👉 En cualquier caso, De Souza et al. concluyeron que la suplementación con ácido araquidónico puede potenciar las adaptaciones al entrenamiento de fuerza, al menos en hombres jóvenes entrenados, reflejado en mayor hipertrofia y fuerza respecto al placebo.

🔎 Estudio de Markworth et al. (2018) / Mitchell et al. (2018)

Este caso corresponde en realidad a un mismo conjunto de experimentos cuyos hallazgos se publicaron en dos informes: uno enfocado en los cambios de composición corporal y lípidos (Markworth et al.) y otro en las respuestas moleculares agudas en el músculo (Mitchell et al.).

En este ensayo, 19 hombres jóvenes entrenados realizaron un programa de entrenamiento de resistencia mientras tomaban diariamente 1,5 g de ácido araquidónico o placebo durante 4 semanas.

Después de las 4 semanas de intervención, no se encontró diferencia significativa en el aumento de masa muscular entre el grupo AA y el grupo placebo – ambos grupos tuvieron cambios muy pequeños en masa magra, como es esperable en un periodo tan corto, y esencialmente el AA no incrementó la hipertrofia por encima del entrenamiento solo.

Interesantemente, sí se observó una diferencia en la masa grasa: el grupo que tomó AA perdió ligeramente grasa corporal (aproximadamente 0,3 kg, equivalente a una disminución de ~1,7 %), mientras que el grupo placebo aumentó algo de grasa (+0,5 kg, ~+3,8 %), resultando en una reducción de grasa estadísticamente mayor con AA.

Este efecto sugiere que el ácido araquidónico podría influir en el metabolismo o composición corporal de forma sutil, aunque el estudio no se diseñó específicamente para investigar mecanismos de pérdida de grasa.

En cuanto a la función muscular, no hubo cambios notables en la fuerza máxima en tan corto plazo.

Gráfica cambio de grasa corporal
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Aumento en placebo (+3,8 %), reducción con AA (–1,7 %)

Los hallazgos más llamativos vinieron del análisis molecular: Mitchell et al. (2018) reportaron que, tras 4 semanas de suplementación, el AA no alteró la respuesta anabólica aguda inmediatamente después de un ejercicio (la síntesis de proteína muscular en las 4 horas posteriores al entrenamiento fue similar con AA y con placebo).

Tampoco hubo diferencias en la activación temprana de la vía mTOR (fosforilación de p70S6K) inmediatamente postejercicio entre grupos.

Sin embargo, descubrieron un efecto a las 48 horas postejercicio: en las biopsias tomadas dos días después de una sesión de entrenamiento, el grupo suplementado con AA mostró una mayor elevación de los niveles de ARNr 45S preribosomal (un indicador de biogénesis ribosomal, proceso relacionado con la capacidad de síntesis proteica a largo plazo).

En otras palabras, aunque el AA no incrementó la síntesis de proteína de forma inmediata tras el ejercicio, pareció estimular la capacidad de construir nuevas proteínas musculares en los días siguientes al entrenamiento, al aumentar la producción de ribosomas en las células musculares.

Adicionalmente, se observó una tendencia a un mayor aumento en el contenido de células satélite musculares (células madre musculares) 48 horas postejercicio en el grupo AA, aunque sin significancia estadística.

👉 En síntesis, este conjunto de estudios de 2018 indicó que el ácido araquidónico por sí solo no acelera la hipertrofia en el corto plazo, aunque puede modular positivamente algunos procesos (disminución leve de grasa, aumentos en mediadores de adaptación muscular a las 48 h). Los autores plantean la posibilidad de que el AA contribuya a la capacidad adaptativa del músculo si se considera un periodo más largo de recuperación.

👨‍⚕️ Análisis crítico de los estudios

  • Tamaño muestral reducido: Todos los ensayos revisados contaron con un número relativamente pequeño de participantes (entre 15 y 16 sujetos por grupo en la mayoría de los casos). Con muestras tan reducidas, la capacidad estadística (potencia) para detectar diferencias sutiles en la hipertrofia es limitada.

    Es posible que efectos modestos del AA pasaran desapercibidos por falta de tamaño muestral. Además, en poblaciones humanas existe variabilidad individual en la respuesta al entrenamiento y a los suplementos; con pocos sujetos, esta variabilidad puede enmascarar tendencias reales.
  • Duración breve de las intervenciones: La duración máxima de suplementación en los estudios fue de 8 semanas, y en un caso solo 4 semanas.

    La hipertrofia muscular es un proceso relativamente lento, especialmente en individuos ya entrenados, por lo que periodos de 1 a 2 meses pueden ser insuficientes para observar diferencias significativas en la masa muscular más allá de las adaptaciones neurales iniciales.
  • Población de estudio homogénea (hombres jóvenes entrenados): Los ensayos se han centrado exclusivamente en varones de alrededor de 20-30 años con experiencia en entrenamiento de fuerza.

    Si bien esto controla ciertas variables (edad, sexo, nivel de entrenamiento), limita la generalización de los hallazgos.
  • Control de la dieta y otros factores: Idealmente, en estudios de nutrición es importante controlar la dieta de los participantes.

    En estos ensayos, generalmente se pidió a los sujetos mantener sus hábitos alimentarios y en algunos casos se verificó la ingesta de macronutrientes, sin embargo, no todos los estudios reportaron detalladamente la dieta.
  • Diferencias en las dosis y formulación de AA: No todos los estudios usaron la misma dosis efectiva de ácido araquidónico. Roberts et al. emplearon ~1 g/día, De Souza ~0,75 g/día (en forma de 1,5 g de aceite enriquecido) y Markworth 1,5 g/día.

    Es posible que exista una relación dosis-respuesta no lineal
  • Programas de entrenamiento y medidas de resultado: Cada estudio utilizó un protocolo de ejercicios y métodos de medición de hipertrofia algo diferentes.

    Estas variaciones pueden influir en cuánto estímulo de crecimiento recibieron los músculos y podrían interactuar con el efecto del suplemento. Igualmente, las técnicas para medir hipertrofia incluyeron DEXA (que estima masa magra total, pero puede no detectar pequeños cambios locales en músculo), ultrasonido para grosor muscular, e incluso biopsias para ver el contenido de proteínas contráctiles
  • Potenciales conflictos de interés y sesgos: Como se mencionó, el estudio de De Souza tuvo financiamiento parcial de la industria, lo cual no invalida los hallazgos, pero obliga a considerarlos con precaución hasta que sean replicados independientemente.

    Por otro lado, el estudio de Roberts tuvo entre sus autores a científicos con trayectoria en nutrición deportiva (algunos vinculados a investigaciones sobre suplementos en la universidad); no declararon conflictos y la publicación fue en una revista abierta de buena reputación, por lo que asumimos neutralidad, pero siempre es posible la presencia de sesgo de publicación

Conclusiones

El ácido araquidónico es un componente esencial de las membranas musculares y un precursor crítico de prostaglandinas y otros mediadores inflamatorios que participan en la respuesta al ejercicio.

En el plano de la suplementación nutricional, los estudios clínicos en humanos hasta la fecha ofrecen resultados diversos y no totalmente consistentes. Por tanto, no se puede afirmar contundentemente que ingerir ácido araquidónico extra produzca una mejora significativa en la hipertrofia muscular en comparación con solo entrenar y llevar una dieta estándar.

En algunos casos, la suplementación con AA podría brindar pequeñas ventajas adicionales (por ejemplo, una leve mejora en potencia anaeróbica o un menor malestar inflamatorio tras sesiones intensas, facilitando entrenar con mayor calidad), pero las evidencias de un efecto anabólico directo son débiles.

📍 Es importante resaltar que estos hallazgos no minimizan la importancia biológica del AA en el músculo: al contrario, confirman que el AA es imprescindible en el proceso hipertrófico normal (como mediador interno), solo que añadir más exógenamente no necesariamente amplifica dicho proceso una vez cubiertas las necesidades basales. Una analogía sería que el AA actúa como “aceite en el motor” de la maquinaria de crecimiento muscular –sin aceite el motor no funciona, pero echar más aceite de lo normal no hace que el motor funcione más rápido–.

De cara al practicante o atleta, los resultados actuales sugieren que priorizar el entrenamiento adecuado y la nutrición balanceada (incluyendo suficientes proteínas y grasas esenciales) es la estrategia principal para hipertrofiar.

🔴 El ácido araquidónico normalmente está presente en una dieta omnívora equilibrada, y el cuerpo regula sus niveles y conversión a prostaglandinas según la demanda. No hay evidencia sólida de que suplementar AA sea necesario para la mayoría de personas que ya consumen fuentes dietéticas de este nutriente.

Sin embargo, dado el carácter preliminar y específico de los estudios (pocos sujetos entrenados), no se puede descartar completamente un posible beneficio del AA en circunstancias particulares. Por ejemplo, podría investigarse si personas que toman regularmente antiinflamatorios (lo que podría perjudicar sus ganancias musculares al bloquear la vía del AA) se benefician de estrategias con AA; o si individuos con baja ingesta de omega 6/AA en la dieta presentan mejoras con un suplemento. También permanece abierta la pregunta de si en fases de entrenamiento especialmente intensas, aumentar la disponibilidad de AA ayudaría a sostener la respuesta adaptativa.

En definitiva, y con la evidencia actual, el ácido araquidónico debe considerarse un participante necesario en la fisiología del crecimiento muscular, pero no necesariamente como una herramienta ergogénica comprobada.

Mantener unos niveles adecuados de AA mediante una dieta saludable (y no inhibir crónicamente su metabolismo con fármacos, salvo necesidad médica) seguramente contribuye a una óptima hipertrofia, mientras que suplementarlo en exceso no ha demostrado ser un atajo significativo para ganar masa muscular.

  1. De Souza EO, Lowery RP, Wilson JM, Sharp MH, Mobley CB, Fox CD, Lopez HL, Shields KA, Rauch JT, Healy JC, Thompson RM, Ormes JA, Joy JM, Roberts MD. Effects of Arachidonic Acid Supplementation on Acute Anabolic Signaling and Chronic Functional Performance and Body Composition Adaptations. PLoS One. 2016 May 16;11(5):e0155153. doi: 10.1371/journal.pone.0155153. PMID: 27182886; PMCID: PMC4868363.
  2. Markworth JF, Mitchell CJ, D'Souza RF, Aasen KMM, Durainayagam BR, Mitchell SM, Chan AHC, Sinclair AJ, Garg M, Cameron-Smith D. Arachidonic acid supplementation modulates blood and skeletal muscle lipid profile with no effect on basal inflammation in resistance exercise trained men. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2018 Jan;128:74-86. doi: 10.1016/j.plefa.2017.12.003. Epub 2017 Dec 11. PMID: 29413364.
  3. Mitchell CJ, D'Souza RF, Figueiredo VC, Chan A, Aasen K, Durainayagam B, Mitchell S, Sinclair AJ, Egner IM, Raastad T, Cameron-Smith D, Markworth JF. Effect of dietary arachidonic acid supplementation on acute muscle adaptive responses to resistance exercise in trained men: a randomized controlled trial. J Appl Physiol (1985). 2018 Apr 1;124(4):1080-1091. doi: 10.1152/japplphysiol.01100.2017. Epub 2018 Feb 1. PMID: 29389245.
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