Cómo tomar ashwagandha: dosis, mejor hora y para qué sirve

Publicado: 12 de octubre de 2023
Modificado: 5 de agosto de 2026

La ashwagandha se toma como extracto estandarizado de raíz, en dosis de unos 300 a 600 mg al día, y su evidencia más sólida es para reducir el estrés y mejorar el sueño. Puedes tomarla por la mañana o por la noche según lo que busques, mejor con algo de comida y de forma constante durante varias semanas. No es un potenciador milagroso: es una planta con efectos modestos y bien tolerada en la mayoría de personas sanas.

Como dietista, la trato con interés pero sin exagerar: tiene estudios razonables para el estrés y menos para otras promesas. Aquí tienes cómo tomarla bien, qué esperar y quién debería evitarla.

Puntos clave:
  • La dosis habitual en los estudios es de 300 a 600 mg al día de un extracto de raíz estandarizado (por ejemplo, tipo KSM-66), no de raíz en polvo sin estandarizar.
  • Su efecto mejor documentado es sobre el estrés: un ensayo halló que 300 mg dos veces al día durante 60 días redujeron las escalas de estrés y el cortisol en sangre frente a placebo (Chandrasekhar et al., 2012).
  • También hay evidencia preliminar de que mejora el sueño: 300 mg dos veces al día durante 10 semanas acortaron el tiempo en dormirse y mejoraron la calidad del sueño (Langade et al., 2019).
  • Los estudios son pequeños y las promesas sobre testosterona o músculo tienen mucho menos respaldo, así que conviene tomarla con expectativas realistas.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una pauta individualizada. La ashwagandha no la deben tomar embarazadas, y quien tenga problemas de tiroides, enfermedades autoinmunes, del hígado o tome medicación debe consultarlo antes con su médico.

Qué es la ashwagandha y para qué se usa

La ashwagandha es una planta usada en la medicina ayurvédica, cuya raíz se emplea hoy como suplemento sobre todo para el manejo del estrés. Su nombre científico es Withania somnifera, y se la clasifica dentro de los llamados adaptógenos, un término que agrupa sustancias a las que se atribuye ayudar al cuerpo a resistir mejor el estrés físico y mental.

Más allá de la etiqueta, lo interesante es que sus efectos sobre el estrés se han empezado a estudiar en ensayos controlados, algo que no ocurre con muchas plantas de la tradición. El componente al que se atribuye buena parte de su actividad son los withanólidos, unas moléculas presentes sobre todo en la raíz, y por eso los extractos de calidad se estandarizan según su contenido en withanólidos.

La razón por la que tanta gente se interesa por ella es la combinación de un uso tradicional largo con una tolerancia buena y un puñado de estudios modernos que apuntan a efectos reales, aunque modestos, sobre el estrés, la ansiedad y el sueño. Conviene entrar en ella con esa expectativa calibrada: no es un ansiolítico ni un somnífero, sino una ayuda suave con cierto respaldo, que funciona mejor como complemento de unos buenos hábitos que como sustituto de ellos.

Cómo tomarla: dosis, forma y momento

Tomar bien la ashwagandha se reduce a tres decisiones: cuánta, de qué tipo y cuándo, y las tres son sencillas si te guías por lo que se ha estudiado. La idea general es usar un extracto de calidad, en la dosis de los ensayos, y ser constante, porque su efecto se construye con las semanas, no con la primera toma.

Planta de ashwagandha (Withania somnifera) con sus frutos rojos y el nombre de la planta
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Dosis y tipo de extracto

La forma que respaldan los estudios es un extracto de raíz estandarizado, no la raíz molida sin más, y la dosis suele situarse entre 300 y 600 mg al día. Muchos ensayos usan 300 mg dos veces al día, es decir, 600 mg diarios repartidos, aunque también hay resultados con dosis únicas.

Al comprarla, fíjate en que la etiqueta indique que es extracto de raíz y su porcentaje de withanólidos, que es el marcador de concentración; los extractos comerciales más estudiados, como el llamado KSM-66, se estandarizan precisamente por ese contenido. Desconfía de productos que solo pongan "polvo de ashwagandha" sin especificar concentración, porque la cantidad de principio activo puede ser mucho menor y variable.

No hay motivo para buscar dosis muy por encima de las estudiadas, ya que más cantidad no equivale a más efecto y sí a más riesgo de molestias. En resumen, un extracto de raíz estandarizado en la franja de 300 a 600 mg diarios es la elección sensata y fiel a la evidencia. Empezar por la dosis baja y ver cómo la toleras es lo más prudente.

Representación gráfica del estrés
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Cuándo tomarla: mañana o noche

El momento de tomar la ashwagandha depende de para qué la busques, porque no hay una hora única correcta. Si tu objetivo es el manejo del estrés y la ansiedad a lo largo del día, muchas personas la toman por la mañana, o reparten la dosis en mañana y noche siguiendo el esquema de dos tomas de los estudios.

Si lo que buscas sobre todo es mejorar el sueño, tiene sentido concentrar la toma por la noche, un rato antes de acostarte, ya que es cuando quieres notar su efecto calmante. Al no ser un somnífero de acción inmediata, no funciona como una pastilla para dormir puntual, sino que su beneficio sobre el sueño aparece con el uso continuado.

Representación gráfica de la ansiedad
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En la práctica, cualquiera de las dos pautas es válida y la diferencia es pequeña; lo importante es que elijas una y la mantengas, en lugar de cambiar el horario cada día. Si notas que por la mañana te da algo de somnolencia, pásala a la noche; si por la noche no notas nada especial, prueba a repartirla. Escuchar cómo responde tu cuerpo y ajustar el horario es más útil que seguir una regla rígida.

Con comida y con constancia

Dos detalles prácticos mejoran la experiencia con la ashwagandha: tomarla con algo de comida y ser constante en el tiempo. Acompañarla de una comida o un tentempié reduce la posibilidad de molestias digestivas, que son el efecto secundario leve más habitual cuando se toma con el estómago vacío. Algunas personas la toman con leche o una bebida vegetal templada, una costumbre heredada de su uso tradicional que además la hace más agradable.

Pero el factor que más determina si notarás algo es la constancia: los estudios que ven efectos la administran durante semanas, típicamente de ocho a diez, así que esperar resultados tras dos o tres días es poco realista. Conviene plantearla como una prueba de al menos un mes o mes y medio, tomándola a diario, antes de decidir si te aporta o no.

Representación gráfica desempeño físico
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Si tras ese periodo no notas ninguna diferencia en tu nivel de estrés o tu descanso, es perfectamente razonable dejarla, porque no todo el mundo responde igual. La ashwagandha premia la regularidad y castiga la prisa, y entender eso evita abandonarla antes de darle la oportunidad de actuar.

Qué dice la evidencia sobre sus efectos

La evidencia sobre la ashwagandha es prometedora en unos terrenos y floja en otros, y distinguirlos evita comprarla por los motivos equivocados.

Representación gráfica del insomnio
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Lo mejor documentado es su efecto sobre el estrés: un ensayo doble ciego con personas con estrés crónico observó que 300 mg de extracto de raíz dos veces al día durante 60 días redujeron de forma significativa las puntuaciones en las escalas de estrés y también el cortisol en sangre, la hormona que se dispara con el estrés, frente al grupo placebo (Chandrasekhar et al., 2012).

En el terreno del sueño, otro ensayo con la misma dosis durante 10 semanas encontró que los participantes se dormían antes y mejoraba su calidad de sueño y su ansiedad respecto al placebo (Langade et al., 2019). Son resultados alentadores, pero hay que leerlos con cabeza: se trata de estudios con pocos participantes, a menudo financiados por fabricantes del extracto, y de corta duración, así que confirman una señal, no una certeza rotunda.

Donde la evidencia flaquea de verdad es en las promesas de aumentar la testosterona, la masa muscular o el rendimiento sexual: existen algunos estudios pequeños con resultados llamativos, pero son demasiado limitados y heterogéneos para justificar tomarla como potenciador hormonal o deportivo. La lectura honesta es que la ashwagandha tiene su mejor caso en el estrés y el sueño, y que el resto de reclamos van muy por delante de lo que la ciencia respalda hoy.

Representación gráfica efectos secundarios
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Quién no debería tomarla

Aunque la ashwagandha se tolera bien en general, hay situaciones en las que no conviene tomarla o hay que consultarlo antes, y conocerlas es parte de tomarla con responsabilidad. En primer lugar, las mujeres embarazadas o que buscan estarlo deberían evitarla, porque se le atribuyen efectos que podrían ser problemáticos en el embarazo. Las personas con enfermedades autoinmunes, como tiroiditis, artritis reumatoide o lupus, deben tener precaución, ya que la planta podría estimular el sistema inmunitario.

Quien tenga problemas de tiroides necesita vigilancia, porque la ashwagandha puede modificar los niveles de hormonas tiroideas y descontrolar un tratamiento. También conviene evitarla o consultarla si tomas sedantes, ansiolíticos o medicación para dormir, dado que puede sumar su efecto calmante, y lo mismo con inmunosupresores o medicación para la tiroides, por las interacciones descritas.

Posibles interacciones medicamentosas
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Un punto que ha ganado atención es la seguridad hepática: se han publicado casos aislados de daño en el hígado asociados a su consumo, poco frecuentes pero suficientes para recomendar suspenderla y consultar si aparecen síntomas como ictericia, orina oscura o dolor abdominal. Nada de esto convierte a la ashwagandha en peligrosa para una persona sana que la usa con sensatez, pero sí deja claro que "natural" no significa "para todo el mundo".

Ante cualquier duda o patología, la decisión debe pasar por tu médico, no por una recomendación de internet.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto la ashwagandha?

No es inmediata. Los estudios que ven efectos la administran durante semanas, típicamente de ocho a diez. Es razonable darle al menos un mes de toma diaria antes de valorar si te aporta algo. Si buscas un efecto puntual y rápido, la ashwagandha no es lo que necesitas.

¿Qué no se debe mezclar con la ashwagandha?

Sobre todo, sedantes, ansiolíticos y medicación para dormir, porque puede potenciar su efecto calmante. También hay que tener cuidado con la medicación para la tiroides y con los inmunosupresores. Si tomas cualquier fármaco de forma habitual, consúltalo con tu médico antes de combinarlos.

¿Es mejor tomarla por la noche?

Depende del objetivo. Si la buscas para dormir mejor, la noche tiene sentido. Si es para el estrés del día, la mañana o repartida funciona igual. Al no ser un somnífero inmediato, su efecto sobre el sueño se nota con el uso continuado, no con una sola toma nocturna.

¿La ashwagandha sube la testosterona?

La evidencia es débil. Algunos estudios pequeños muestran cambios, pero son limitados y no justifican tomarla como potenciador hormonal. Su caso sólido está en el estrés y el sueño, no en la testosterona. Comprarla esperando ese efecto es apostar por lo menos respaldado.

Una ayuda suave, no un interruptor

La ashwagandha ocupa un lugar poco habitual entre los suplementos: tiene detrás siglos de uso y, a la vez, unos cuantos ensayos modernos que apuntan a un efecto real, aunque pequeño, sobre el estrés y el sueño. Ese perfil la hace más creíble que muchas plantas de moda, pero también más fácil de sobrevender, y ahí está el riesgo.

Si la tomas esperando que apague el estrés como un interruptor o que te dispare la testosterona, casi seguro te decepcionará; si la tomas como un apoyo modesto dentro de una vida con buen descanso, ejercicio y gestión del estrés, puede sumar algo. Quizá lo más útil sea verla como lo que su propia categoría sugiere: un adaptógeno ayuda a resistir mejor, no elimina la fuente del problema.

Y esa distinción, la de una herramienta que acompaña frente a una que resuelve, es la que evita tanto descartarla por escéptico como idolatrarla por moda.

  1. Chandrasekhar K, Kapoor J, Anishetty S. A prospective, randomized double-blind, placebo-controlled study of safety and efficacy of a high-concentration full-spectrum extract of ashwagandha root in reducing stress and anxiety in adults. Indian J Psychol Med. 2012;34(3):255-62. https://doi.org/10.4103/0253-7176.106022
  2. Langade D, Kanchi S, Salve J, Debnath K, Ambegaokar D. Efficacy and Safety of Ashwagandha (Withania somnifera) Root Extract in Insomnia and Anxiety: A Double-blind, Randomized, Placebo-controlled Study. Cureus. 2019;11(9):e5797. https://doi.org/10.7759/cureus.5797
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