
Calculadora de ciclos de sueño
Introduce la hora a la que quieres despertarte, los ciclos de sueño que quieres completar y si sueles despertarte por la noche.
La calculadora estimará a qué hora deberías irte a dormir y si alcanzas el mínimo recomendado de descanso.

Descárgate gratis el Diario de Entrenamiento de Fit Generation
Basado en evidencia científica para progresar en el gimnasio.
⬇️ Explicación e interpretación de la calculadora:
No se trata solo de dormir muchas horas, sino de dormir con calidad y regularidad; dos características que te permitirán levantarte con todo el sistema en orden. Por eso tiene sentido que esta herramienta traduzca el descanso a ciclos de sueño, y lo conecte con el mínimo de horas saludables.
¿Por qué son importantes los ciclos del sueño?
Dormir no es simplemente “apagar el cuerpo” durante unas horas, sino entrar en una secuencia organizada de fases que se repiten en bucle. En un adulto sano, el sueño se estructura en ciclos que alternan NREM y REM, con una duración media cercana a los 90–110 minutos (Figura 1), aunque con variaciones importantes entre personas y entre noches (estudio, estudio).
Lo interesante es que cada tramo de la noche no aporta lo mismo:
⏳ En las primeras fases de la noche, suele predominar el sueño ligero y profundo (NREM, especialmente N3), mientras que hacia el final de la noche gana terreno el sueño REM. Esa distribución tiene un claro sentido biológico: el cuerpo prioriza reparación y recuperación al inicio, y reserva más espacio para procesos cerebrales complejos conforme avanzan las horas.
Por eso hablar de ciclos es una manera elegante de explicar que el sueño es una arquitectura funcional, no un bloque uniforme:
- Primera fase: Esencial, ya que es el paso previo para dormir de verdad. Aquí se empieza a forjar la famosa fase REM (sueño de movimientos oculares rápidos, por sus siglas en inglés), donde tiene lugar la memoria creativa, reconocimiento e interpretación de patrones y recuerdos con gran carga emocional.
- Segunda fase: se desarrolla la memoria motora. Si se le priva a un deportista, este pierde capacidad en su habilidad motriz.
- Tercera y cuarta fase: fundamental para la retención básica de la memoria narrativa y conocimiento que hemos visto a lo largo de ese día. Más importante que la fase REM.
- Quinta fase: etapa de mayor profundidad y calidad, dura de 40 a 50 minutos. Lo único activo es el tronco cerebral, que mantiene la respiración, la frecuencia cardíaca y los ojos.

Figura 1. El sueño avanza en ciclos de aproximadamente 90 minutos, alternando fases profundas y REM. La estructura cambia progresivamente a lo largo de la noche.
🥇 En términos cognitivos, esto es oro puro.
Hay una base sólida de evidencia que vincula el sueño —y su estructura— con la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Especialmente el sueño NREM y su coordinación con otras dinámicas cerebrales parecen desempeñar un papel clave en cómo el cerebro “guarda” lo que has entrenado, estudiado o vivido durante el día (revisión 1; revisión 2).
En otras palabras: no solo importa dormir, sino pasar por las fases adecuadas el tiempo suficiente.
Este punto se vuelve aún más relevante cuando pensamos en cómo recortamos las horas de sueño en la vida real. ➤ Normalmente no recortamos un poco de cada fase, sino que sacrificamos los últimos ciclos de la noche, que tienden a contener más REM.
😴 Y aunque no hace falta obsesionarse con el minutaje exacto de cada fase, crecer en consistencia, regularidad y respetar el tramo final del descanso suele marcar diferencias claras en energía, estado de ánimo y rendimiento mental al día siguiente, como sugieren las líneas principales de la literatura sobre función del sueño.

👉 Por todo esto, esta calculadora basada en ciclos del sueño puede ser una herramienta muy útil de educación y orientación. No pretende sustituir a las recomendaciones oficiales, pero sí ayudarte a visualizar el descanso desde una lógica más práctica.
A nivel de salud pública, el consenso actual es que los adultos deberían dormir al menos 7 horas de forma regular para sostener la salud y reducir riesgos asociados a un sueño insuficiente. Y además, cada vez es más evidente que la regularidad del sueño —acostarte y levantarte a horas similares— puede ser un predictor de salud incluso más potente que la duración en sí (estudio).
Ese es el puente perfecto hacia el siguiente apartado: ahora que entiendes por qué los ciclos importan, toca ver cómo la calculadora traduce todo esto en números y decisiones reales.
¿Cómo funciona esta calculadora de ciclos de sueño?
Esta calculadora nace de una idea muy simple: si el sueño tiene una arquitectura cíclica y solemos sentirnos mejor cuando nos despertamos cerca del final de un ciclo, entonces podemos usar esa lógica como brújula para planificar mejor la hora de dormir y de despertar.
No porque el cuerpo funcione como un reloj suizo, sino porque tener un marco orientativo reduce errores típicos como acostarte tarde “a ojo” y levantarte en mitad de una fase más profunda.
🤓 El modelo de la calculadora se apoya en tres pilares prácticos:
una duración media de ciclo de referencia,
el tiempo aproximado que tardamos en dormirnos, y
el impacto real de los despertares nocturnos.

➡️ Por un lado, sabemos que la duración de los ciclos varía entre personas y también entre noches, pero los datos de polisomnografía muestran que un valor alrededor de 90–110 minutos es una buena aproximación poblacional, con una mediana cercana a los ~96 minutos y una variabilidad amplia. ➤ Esta es la razón por la que tu calculadora trabaja con 90 min/ciclo como regla simple y útil, pero no como dogma matemático.
➡️ El segundo elemento es la latencia de sueño. ➤ En adultos sanos, lo habitual es tardar aproximadamente 10–20 minutos en dormirse, con variación individual; por eso la calculadora incluye de base unos 15 minutos como promedio (estudio). Esto evita el error típico de contar como “sueño real” el tiempo en la cama mirando el techo.
➡️ El tercer punto es el más infravalorado por casi todo el mundo: los despertares nocturnos. Tu descanso no se mide solo por las horas que pasas e n la cama, sino por el tiempo efectivo durmiendo. ➤ Cuando hay despertares, el cómputo real de minutos de sueño se reduce, y eso afecta al número de ciclos que logras completar.
Esta calculadora lo contempla de forma explícita para que el resultado sea más realista y no te dé un “aprobado artificial” de sueño solo por haberte acostado temprano. Por cada despertar, se computará el tiempo que pases despierto + 15 minutos, en promedio, para volver a dormirte.

🎯 Con estos tres factores, la tabla inicial ofrece dos rutas de cálculo según lo que tú prefieras fijar:
Opción A: tú marcas a qué hora te acuestas y a qué hora te levantas, y la calculadora estima cuántos ciclos completaste.
Opción B: tú marcas cuántos ciclos quieres completar y tu hora de despertar, y el sistema te devuelve la hora ideal de acostarte.
👉 Si fijas la hora de dormir
Aquí introduces:
hora a la que te vas a dormir,
hora a la que te quieres despertar,
y, si los hay, los despertares nocturnos y el tiempo total despierto.
📲 La calculadora hace este recorrido:
Minutos totales en la cama = (hora de despertar − hora de dormir) en minutos.
Tiempo “no dormido” estimado = 15 × (1 + n), donde n es el número de despertares.
Resta el tiempo total despierto que hayas indicado.
Minutos efectivos de sueño = minutos en la cama − latencias − tiempo despierto.
Ciclos = minutos efectivos / 90 (redondeado a un decimal).
Te marca si cumples el mínimo recomendado operacional de la herramienta:
- ✅ Si ciclos ≥ 4
- ❌ Si ciclos < 4
Este umbral de 4 ciclos no pretende sustituir las guías oficiales, sino ser una forma fácil de traducir el consenso de sueño saludable. Como has visto anteriormente, a nivel poblacional, dormir ≥7 horas de manera regular es el mínimo recomendado para promover salud en adultos (posicionamiento).

🔎 Por ejemplo, si introduces estos datos:
Hora de ir a dormir: 23:30
Hora de despertar: 06:45
¿Te despiertas por la noche?: Sí
Despertares nocturnos: 1
Tiempo total despierto: 00:10
Los cálculos, paso a paso, son los siguientes
Tiempo total en la cama: de 23:30 a 06:45 = 7 h 15 min = 435 min.
n = 1.
Tiempo de latencias estimado: 15 × (1+1) = 30 min.
Tiempo total despierto: 10 min.
Minutos netos de sueño: 435 − 30 − 10 = 395 min.
Ciclos: 395 / 90 = 4,4 ciclos.
✅ Y el resultado mostrado te indicará que cumples con 4,4 ciclos del sueño ➤ Sí cumples con el mínimo recomendado (4 ciclos).

👉 Si fijas el número de ciclos de sueño
Aquí introduces:
hora a la que te quieres despertar,
número de ciclos deseados,
y, si aplica, despertares y tiempo total despierto.
📲 Y la calculadora hace lo siguiente:
Minutos necesarios en la cama = (ciclos × 90) + [15 × (1 + n) + tiempo despierto].
Convierte esos minutos a formato horas y minutos.
Hora de ir a dormir = hora de despertar − tiempo total en cama.
Te indica si cumples el mínimo recomendado de duración:
✅ Si duermes ≥ 7 horas
❌ Si duermes < 7 horas

🔎 Por ejemplo, si introduces estos datos:
Hora de despertar: 07:30
N.º de ciclos a completar: 6
¿Te despiertas por la noche?: Sí
Despertares nocturnos: 2
Tiempo total despierto: 00:10
Los cálculos, paso a paso, en esta ocasión serían los siguientes:
Minutos en la cama: (6 × 90) + 15 × (1+2) + 10 = 540 + 45 + 10 = 595 min.
595 min = 9 h 55 min (09:55).
Hora de ir a dormir: 07:30 − 09:55 = 21:35 h
✅ Verás en el resultado que deberías irte a dormir a las 21:35 h y que sí cumples con el mínimo recomendado de 7 horas.

Importancia del sueño y el descanso en la salud y en el deporte
Dormir bien no puede entenderse como un extra en nuestra vida. Al contrario, es uno de los pilares que sostienen todo lo demás. Cuando el sueño se acorta de manera habitual y/o se vuelve irregular, el cuerpo no solo acumula cansancio: pierde eficiencia para autorregularse.
😴 A nivel poblacional, esto se ve de manera todavía más clara cuando miramos los datos en grande: tanto dormir poco (<7 horas/día) como dormir demasiado (>9,5 horas/día) se asocian con mayor riesgo de mortalidad y eventos cardiovasculares, con el rango más favorable habitualmente alrededor de 7–8 horas (metanálisis).
Y aunque cada persona tiene su punto óptimo, el mensaje práctico es el mismo: el sueño insuficiente alargado en el tiempo no se paga con un café o un preentreno, se paga con salud (estudio).
🏋️ Si hablamos de ejercicio y deporte, el sueño es literalmente parte del entrenamiento. No porque crezcas de forma mística cuando estás dormido, sino porque el descanso es el espacio donde se consolidan adaptaciones:
- Recuperación neuromuscular
- Equilibrio inmune
- Aprendizaje motor
- Rendimiento cognitivo.
🔎 Los consensos y revisiones más recientes en ciencias del deporte señalan que la restricción de sueño —incluso parcial— puede afectar negativamente a la expresión de fuerza y potencia, a la precisión, toma de decisiones y percepción del esfuerzo (posicionamiento).

🛌🏼 Y lo más interesante es que no hablamos solo de cantidad.
Cada vez hay más evidencia de que la regularidad del sueño —acostarte y levantarte de forma consistente en un rango habitual de horas— puede ser un predictor de salud incluso más potente que la duración media. ➤ En grandes cohortes con medidas objetivas, dormir a horas muy variables se ha asociado con más riesgo de mortalidad, incluso cuando el promedio de horas no es malo (estudio).
Por eso, esta calculadora pretende ayudarte a aterrizar tres ideas muy reales y prácticas:
- Dormir suficiente
- Dormir con cierta regularidad
- Reducir la fragmentación del sueño
Si logras eso, tu vida diaria mejora; y si además entrenas, el sueño se vuelve un multiplicador que hace que tu esfuerzo rinda más.

Cuatro consejos fundamentales para mejorar el sueño y el descanso
A estas alturas, ya habrás aprendido que dormir bien no es un lujo: es uno de los pilares que sostienen tu salud, tu rendimiento y tu bienestar diario. Sin embargo, en un mundo acelerado y lleno de estímulos, lograr un descanso profundo y reparador puede convertirse en un desafío.
Para ayudarte a recuperar el control de tus noches —y con ello, de tus días— aquí tienes cuatro consejos fundamentales que marcarán una diferencia real en tu sueño y en cómo te sientes cada mañana.
👉 Mantén una hora de despertar estable
La regularidad en la hora de levantarte es uno de los pilares más potentes para estabilizar tu ritmo circadiano. Cuando tu alarma cambia drásticamente entre semana y fin de semana —lo que se conoce como jet lag social— tu reloj biológico interpreta señales contradictorias, afectando a tu energía, tu estado de ánimo y hasta tus hormonas.
🕢 Una estrategia sencilla es elegir una franja de 20–30 minutos en la que despertarás todos los días y ser consistente con ella. Luego ajusta la hora de acostarte según el sueño que necesites, no al revés. ➤ Esta estabilidad se asocia con mejor salud metabólica, menor inflamación, mejor función cognitiva y menor riesgo de mortalidad (estudio).
Y lo importante no es ser totalmente perfecto, sino tener una constancia razonable.

👉 Relájate por completo 30–60 minutos antes de dormir
Tu cerebro no puede pasar de actividad máxima a sueño profundo como quien apaga una luz. Necesita un descenso progresivo. Dedicar los últimos 30 a 60 minutos del día a relajarte, bajar pulsaciones y crear un entorno propicio para el sueño es una de las herramientas más efectivas para mejorar la calidad del sueño sin cambiar toda tu vida (revisión).
🎯 ¿Qué puede incluir?
Bajar la intensidad de la luz o activar modo cálido.
Usar pantallas, sí, pero evitando contenido estimulante o emocional.
Actividades que disminuyen carga cognitiva: lectura ligera, estiramientos suaves, ducha templada.
Evitar decisiones, trabajo o conversaciones que eleven la activación mental.
No necesitas rituales complejos ni incienso tibetano. Solo una señal clara y repetida que le diga al cuerpo: “Estoy cerrando el día, puedes bajar marchas.”

👉 No entrenes muy intenso demasiado tarde
El ejercicio regular es uno de los mayores potenciadores del sueño: mejora la latencia (tardas menos en dormirte), aumenta la eficiencia y favorece el sueño profundo. Pero la intensidad y la hora importan.
Si tu sesión es muy exigente —series pesadas, HIIT, powerlifting, cross–training intenso— y la haces cerca de la hora de acostarte, puedes elevar demasiado tu sistema nervioso y tu temperatura corporal, justo lo contrario de lo que tu organismo necesita para dormirse.
✍️ Reglas prácticas:
Si duermes bien, sigue igual.
Si notas insomnio, activación alta o dificultad para desconectar tras entrenar, intenta acudir al primer consejo que hemos visto (hora de despertar estable) para poder desplazar tu sesión fuerte a 2–4 horas antes de lo que lo estás haciendo ahora.
Si quieres mantener algunas sesiones tardías, hazlo para entrenamientos más técnicos, suaves o aeróbico ligero.
El objetivo no es dejar de entrenar, ¡para nada! ❌
Es alinearlo mejor con tu reloj biológico para maximizar recuperación y rendimiento.

👉 Usa esta calculadora como una brújula orientativa
Esta calculadora de ciclos de sueño puede servirte como orientación, pero no como una sentencia matemática.
Cada persona tiene necesidades distintas y la calidad del sueño pesa tanto o más que la cantidad. ➤ Si tu objetivo es completar 4–6 ciclos por noche, avanza gradualmente: adelanta la hora de acostarte 15–20 minutos cada pocos días hasta encontrar tu punto óptimo.
Lo importante no es clavar la cifra exacta que dice el resultado que has obtenido aquí, sino que desarrolles una rutina capaz de sostenerse en el tiempo. Si te obsesionas con “llegar a X horas exactas”, puedes terminar generando mucha ansiedad asociada al sueño, que irónicamente empeorará tu descanso.
📲 Piensa en la calculadora como un mapa aproximado: útil para orientarte, pero no tan preciso como para dejar que controle tus decisiones.

Preguntas frecuentes sobre la calculadora y el sueño (FAQ)
A continuación tienes algunas preguntas frecuentes que abordan por qué el sueño es vital, las fases por las que pasamos (sueño REM, profundo), cuántas horas necesitas, si las siestas pueden suplir la falta de sueño o cómo mejorar el descanso, entre otras.
👉 ¿Los ciclos del sueño duran siempre 90 minutos exactos?
No.
Los 90 minutos son una media práctica para simplificar la estimación. En la realidad, los ciclos pueden ser más cortos o más largos según la persona, la noche, la edad y hasta el nivel de fatiga acumulada. ➤ Por eso la calculadora no pretende medir tu fisiología al dedillo, sino ofrecerte una guía razonable para planificar horarios de forma inteligente.
👉 Entonces, ¿por qué usar ciclos si no son exactos?
Porque como herramienta educativa funciona muy bien. ➤ Te ayuda a pensar en el sueño como algo estructurado y a evitar un error muy común: dormir “lo que salga” y levantarte en mitad de una fase más pesada.
Estás buscando mejorar la calidad práctica de tus mañanas y acercarte a un volumen de sueño saludable con coherencia.
👉 ¿Qué pasa si me despierto varias veces por la noche?
Aquí la calculadora ayudada muchísimo 🙌
Mucha gente cree que duerme 7–8 horas porque está ese tiempo en la cama, pero los despertares restan sueño efectivo; por eso te preguntamos cuántas veces te despiertas y cuánto tiempo total estás despierto. Es una forma sencilla de acercar el cálculo a tu realidad sin usar dispositivos complejos.
👉 ¿Es normal despertarse alguna vez?
Sí; un despertar breve ocasional entra dentro de lo habitual.
Lo importante es si esos despertares son frecuentes, largos o te dejan la sensación de no haber descansado. Si esto es recurrente y afecta a tu día a día, ahí ya merece la pena reevaluar tus hábitos, o incluso llegar a hablar con un profesional sanitario si se vuelve algo crónico.

👉 ¿Sirve esta calculadora si hago turnos o tengo un horario raro?
Sirve como orientación, pero con ciertos matices:
En turnos rotativos o nocturnos, la prioridad casi siempre es minimizar una irregularidad extrema y proteger una franja estable de descanso cuando sea posible. Aquí más que clavar los ciclos de sueño, el objetivo principal es intentar salvar el hábito, la consistencia y la cantidad total de sueño.
👉 ¿Qué hago si por trabajo solo puedo dormir 6 horas?
No te castigues: usa la calculadora para optimizar lo que sí puedes controlar.
📍 Intenta acercarte a 4 ciclos completos, reduce el número de despertares siempre que puedas y cuida la regularidad de la hora de despertar. Y si hay margen, gana 15–20 minutos extra por noche. A veces esa suma pequeña cambia mucho tu percepción de descanso.
👉 ¿Las siestas cuentan como ciclos?
Sí, pueden sumar descanso útil, sobre todo si vienes corto de sueño nocturno.
Como regla práctica:
10–25 minutos ayudan a despejarte sin arrastrar inercia.
60–90 minutos permiten completar un ciclo casi entero.
Si haces siestas largas muy tarde, eso sí, pueden empujar la hora de conciliación nocturna.

👉 ¿Qué es recomendable para deportistas?
Lo mismo que para todo el mundo, pero con más intención: el sueño no es algo baladí, no es un lujo; al contrario, es parte del propio entrenamiento.
Si entrenas fuerte y duermes poco, estás metiendo gasolina de alta calidad en un motor que no pasa por el taller. En semanas de carga alta de entrenamiento, te recomendamos ser especialmente regular con las horas de despertar y de irte a dormir para poder alcanzar una cantidad de sueño que se acerque a las recomendaciones generales.
👉 ¿Tengo que usar la calculadora todos los días?
No. Úsala como herramienta de aprendizaje.
Te puede venir genial al principio para establecer una rutina o cuando notes que estás en una mala racha de sueño. Luego, cuando tengas horarios estables, probablemente la necesites solo de forma puntual.
👉 ¿Cuál es el mejor uso realista de esta herramienta?
Uno muy simple:
Define tu hora de despertarte.
Elige un objetivo de 4 a 6 ciclos.
Ajusta tu hora de acostarte poco a poco.
Y observa cómo te sientes durante 1–2 semanas ➤ Si tu energía diurna mejora, vas por buen camino.

Resumen y conclusiones
Esta calculadora traduce tus horas de sueño a ciclos aproximados, y lo conecta con el mínimo saludable según las recomendaciones de los consensos de salud: en torno a 7 o más horas por noche.
Y si afinamos un poco más el foco, estudios recientes apuntan a que la regularidad del sueño podría ser un predictor incluso más potente que la duración vista de manera aislada, lo que encaja muy bien con la filosofía de que la calculadora no solo te dice cuánto, sino también cuándo es más lógico irte a dormir y despertarte.
🏋️ En el terreno deportivo, la importancia del descanso deja de ser un consejo bonito y se convierte en una variable real de rendimiento: el consenso para atletas destaca que la falta de sueño es frecuente en población deportiva y puede interferir con recuperación, toma de decisiones, estado de ánimo y consistencia del entrenamiento, especialmente cuando se acumula restricción parcial de varias noches.
Por eso, usar una calculadora práctica como esta puede ser el empujón que necesitas para ordenar tus horarios y llegar al gimnasio con más gasolina mental y física.
✅ Si esta calculadora te ayuda a ajustar tu hora de acostarte para completar ≥4 ciclos como mínimo orientativo, o a acercarte al rango de 7–9 horas en adultos, ya está cumpliendo su misión. Con ella tendrás una estructura simple para convertir un concepto complejo —la arquitectura del sueño— en decisiones concretas y sostenibles día a día.
- Cappuccio, F. P., D’Elia, L., Strazzullo, P., & Miller, M. A. (2010). Sleep duration and all-cause mortality: A systematic review and meta-analysis of prospective studies. Sleep, 33(5), 585–592.
- Diekelmann, S., & Born, J. (2010). The memory function of sleep. Nature Reviews Neuroscience, 11(2), 114–126.
- Watson, N. F., Badr, M. S., Belenky, G., Bliwise, D. L., Buxton, O. M., Buysse, D., Dinges, D. F., Gangwisch, J., Grandner, M. A., Kushida, C. A., Malhotra, R. K., Martin, J. L., Patel, S. R., Quan, S. F., & Tasali, E. (2015). Recommended amount of sleep for a healthy adult: A joint consensus statement of the American Academy of Sleep Medicine and Sleep Research Society. Sleep, 38(6), 843–844.
- Itani, O., Jike, M., Watanabe, N., & Kaneita, Y. (2017). Short sleep duration and health outcomes: A systematic review, meta-analysis, and meta-regression. Sleep Medicine, 32, 246–256.
- Yin, J., Jin, X., Shan, Z., Li, S., Huang, H., Li, P., Peng, X., Peng, Z., Yu, K., Bao, W., Yang, W., Chen, X., & Liu, L. (2017). Relationship of sleep duration with all-cause mortality and cardiovascular events: A systematic review and dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Journal of the American Heart Association, 6(9), e005947.
- Kwok, C. S., Kontopantelis, E., Kuligowski, G., Gray, M., Muhyaldeen, A., Gale, C. P., Peat, G. M., Cleator, J., Chew-Graham, C., Loke, Y. K., & Mamas, M. A. (2018). Self-reported sleep duration and quality and cardiovascular disease and mortality: A dose-response meta-analysis. Journal of the American Heart Association, 7(15), e008552.
- Vitale, K. C., Owens, R., Hopkins, S. R., & Malhotra, A. (2019). Sleep hygiene for optimizing recovery in athletes: review and recommendations. International journal of sports medicine, 40(08), 535-543.
- Walsh, N. P., Halson, S. L., Sargent, C., Roach, G. D., Nédélec, M., Gupta, L., Leeder, J., Fullagar, H. H., Coutts, A. J., Edwards, B. J., Pullinger, S. A., Robertson, C. M., Burniston, J. G., Lastella, M., Le Meur, Y., Hausswirth, C., Bender, A. M., Grandner, M. A., & Samuels, C. H. (2021). Sleep and the athlete: Narrative review and 2021 expert consensus recommendations. British Journal of Sports Medicine, 55(7), 356–368.
- Cajochen, C., Reichert, C. F., Münch, M., Gabel, V., Stefani, O., Chellappa, S. L., & Schmidt, C. (2024). Ultradian sleep cycles: Frequency, duration, and associations with individual and environmental factors—A retrospective study. Sleep Health, 10(1), 1–10.
- Windred, D. P., Burns, A. C., Lane, J. M., Saxena, R., Rutter, M. K., Cain, S. W., & Phillips, A. J. K. (2024). Sleep regularity is a stronger predictor of mortality risk than sleep duration: A prospective cohort study. Sleep, 47(1), zsad253.




