Calculadora Test de Cooper (prueba de resistencia)

El "Test de Cooper" es una de las pruebas de resistencia más utilizadas. Calcula cuál sería tu puntuación en esta prueba.

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⬇️ Explicación e interpretación de la calculadora:

El test de Cooper, desarrollado por Kenneth H. Cooper en 1968 (detalle) es una herramienta ampliamente utilizada en la evaluación de la condición física y la capacidad aeróbica. 

Esta prueba se centra en la estimación del consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.), un indicador crucial de la aptitud cardiovascular y la resistencia. La simplicidad y eficacia del test han contribuido a su popularidad en ámbitos deportivos, militares y de salud.

Además de evaluar la resistencia, este test ha demostrado ser un predictor razonable de otras variables importantes, como la velocidad aeróbica máxima (VAM) y, sorprendentemente, incluso del tiempo estimado para completar una media maratón (estudio)

Su simplicidad y capacidad para poder evaluar de una forma rápida y práctica la condición aeróbica (12 minutos), lo convierten en un test muy valioso, que se utiliza a menudo. Esta calculadora facilita la interpretación de tus resultados en el test de Cooper.

 

¿En qué consiste el test de Cooper?

En esencia, el test de Cooper implica correr durante un periodo fijo de 12 minutos, donde debes esforzarte al máximo para poder acumular la mayor distancia posible. Generalmente, se realizan una pista de atletismo de 400 metros, pero también es posible realizarlo en cualquier otro lugar en el que se pueda correr en línea recta o en circunferencia.

La distancia total recorrida durante este tiempo se utiliza como base para estimar el VO2 máx., proporcionando así una medida aproximada de tu capacidad aeróbica. 

 

¿Cuál es la fórmula del test de Cooper?

La fórmula utilizada para calcular el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.) tiene en cuenta la distancia que has recorrido en el test de 12 minutos, y es la siguiente:

Este resultado es relativo a tu peso corporal, por lo que esté interesa conocer tu consumo máximo de oxígeno absoluto, debes multiplicarlo por tu peso corporal en kilogramos,

 

¿Cómo se evalúa el test de Cooper?

Para conocer tu nivel de aptitud cardiorrespiratoria existen tablas de clasificación para los resultados del test de Cooper que toman en cuenta factores como el sexo y la edad

Estas tablas proporcionan rangos típicos de distancia recorrida para diferentes grupos demográficos, lo que permite comparar el rendimiento de cada persona con respecto a su población específica. 

Estas clasificaciones suelen establecer diferentes niveles de condición física, como "Excelente", "Bueno", "Promedio", “Bajo” o “Muy bajo”, según la distancia recorrida en el test. Es importante destacar que estos estándares pueden variar ligeramente entre diferentes fuentes y metodologías, pero suelen tener en cuenta las diferencias biológicas y de condición física asociadas al sexo y la edad.

Para obtener resultados precisos y relevantes, es recomendable consultar tablas específicas basadas en la investigación más reciente y adaptadas a la población de interés. 

Nosotros te proporcionamos las tablas generales, para toda la población sin enfermedades (Tablas 1 y 2), pero si quieres conocer otras condiciones concretas, te animamos a que busques fuentes de confianza.

Tabla 1. Clasificación de la aptitud aeróbica en función del resultado de VO2 máx. a partir del test de Cooper (ACSM, 2023).

 

Tabla 2. Clasificación de la aptitud aeróbica en función de la distancia recorrida en el test de Cooper (ACSM, 2023).

 

5 consejos para mejorar en el test de Cooper

La estructura de cualquier programa de entrenamiento es clave para alcanzar el éxito deportivo y prevenir lesiones. Para mejorar en el test de Cooper, un método de evaluación de la resistencia aeróbica, debemos mejorar esta última. Nuevas investigaciones desafían las ideas clásicas de que solo las distancias largas son efectivas, destacando la importancia de combinar entrenamientos de larga duración, intensidad moderada y alta intensidad para obtener resultados óptimos.

 

Consejo #1. Construye la base con entrenamiento de larga duración e intensidad moderada

El entrenamiento de larga distancia constituye la piedra angular en la preparación de deportistas de resistencia aeróbica, y debemos servirnos de ello. Este enfoque implica mantener intensidades moderadas, entre el 60 – 70% de tu Frecuencia Cardiaca Máxima, durante periodos prolongados.

Por lo general, la duración del entrenamiento supera significativamente la distancia de competición en al menos 30 minutos, por lo que puedes considerar que estás realizando este tipo de entrenamiento cuando superas los 45 minutos de carrera, aproximadamente.

Aunque es el método más comúnmente utilizado para mejorar el VO2 máx., no necesariamente se considera el mejor ni el único (revisión). Este enfoque fomenta adaptaciones fisiológicas, como un aumento en el volumen sistólico y en la densidad capilar en los músculos, facilitando una mayor entrega y utilización de oxígeno durante el ejercicio.

 

Consejo #2. Incluye entrenamiento polarizado (método trifásico)

El método trifásico o polarizado ha ganado popularidad recientemente y se basa en la distribución de la carga de entrenamiento en tres zonas de intensidad: baja, moderada y alta (Figura 1). Este enfoque asigna la mayoría del tiempo de entrenamiento a intensidades bajas, algo menos de tiempo al ejercicio de resistencia aeróbica de alta intensidad y una cantidad mínima, aún menor que para los otros rangos de intensidad, a la intensidad moderada.

Figura 1. Diferentes zonas de trabajo en función del lactato sanguíneo, %VO2 máx. y umbrales ventilatorios.

La teoría sugiere que el entrenamiento de baja intensidad mejora la capacidad aeróbica básica, mientras que el entrenamiento de alta intensidad estimula adaptaciones adicionales al VO2 máx. Los estudios respaldan su eficacia, situándolo algo por encima que únicamente practicar el método continuo prolongado (metanálisis), aunque se requiere más investigación para comprender completamente sus mecanismos y su aplicabilidad a diversas poblaciones y deportes.

 

Consejo #3. En el ejercicio a alta intensidad, incluye intervalos

El entrenamiento a intervalos implica alternar entre períodos de ejercicio de alta intensidad y períodos de recuperación o descanso. La duración e intensidad de los intervalos varían según la condición física y los objetivos individuales. Por ejemplo, una sesión de intervalos podría incluir sprints seguidos de periodos al trote (RPE = 4 sobre 10).

Este método es conocido por ser efectivo para mejorar el VO2 máx., estimulando adaptaciones cardiovasculares y metabólicas (revisión). Los intervalos de alta intensidad desafían a nuestro corazón, aumentando la frecuencia cardiaca y el volumen sistólico, lo que promueve el crecimiento y la remodelación del mismo mediante adaptaciones muy favorables para rendir mejor en cualquier prueba de resistencia aeróbica, como el test de Cooper.

Lo cierto es que es tipo de entrenamiento se está consolidando como uno de los más importantes en los últimos años, mostrando mucho más dinamismo que los modelos tradicionales en la mejora del rendimiento deportivo en general. Si estás interesado en conocer más sobre ello para poder aplicarlo con eficacia en tu programación, te recomendamos que acudas al siguiente artículo: Tipos de entrenamiento de intervalos (con ejemplos).

 

Consejo #4. El entrenamiento de fuerza, obligatorio

El entrenamiento de fuerza es muchas veces olvidado cuando se pretende mejorar la resistencia aeróbica, pero lo cierto es que este es uno de los mayores errores que puedes cometer.

La evidencia actual sugiere que, en corredores de media y larga distancia entrenados, el entrenamiento de fuerza puede mejorar la eficiencia en la carrera, factores de potencia muscular y el rendimiento en distancias desde 1500 a 10000 metros (revisión, revisión, metanálisis) (Figura 2).

Figura 2. El entrenamiento de fuerza mejora la eficiencia de carrera a través de numerosas adaptaciones (Rabello Lima & Blagrove, 2020).

Estas mejoras pueden lograrse mediante la realización de dos sesiones semanales separadas por al menos 48 horas, durante un período de 6 a 12 semanas. Se pueden obtener mejoras utilizando ejercicios diseñados para mejorar la fuerza máxima, explosiva y reactiva, ya sea de forma individual o en combinación.

Además, el trabajo de resistencia puede ser efectivo al sustituir un porcentaje entre el 20% y el 40% del volumen habitual de trabajo específico de resistencia aeróbica, algo que no muchos corredores tienen en cuenta, pero que, como ves, puede marcar la diferencia.

Y no, tranquilos, no existe evidencia que asocie el trabajo de fuerza con la aparición de efectos negativos a corto plazo, como el aumento de la masa corporal o la presencia de síntomas de sobreentrenamiento, siempre que se programe adecuadamente.

La combinación de entrenamiento aeróbico y de fuerza puede resultar en que seas un corredor más potente y resistente, capaz de mantener la velocidad y la forma técnica durante distancias más largas (artículo). Es crucial considerar la integración adecuada de sesiones de fuerza en los programas de entrenamiento para mejorar en el test de Cooper y maximizar tu rendimiento.

 

Consejo #5. Piensa en positivo

La mentalidad positiva y las estrategias psicológicas son elementos cruciales para el rendimiento deportivo y también te pueden ayudar durante el test de Cooper, un desafío que va más allá de la resistencia física (revisión).

Visualizar el éxito, establecer metas claras y utilizar afirmaciones positivas refuerzan la confianza y mantienen el enfoque. La práctica de la respiración consciente, la aceptación del malestar y la atención plena (mindfulness) contribuyen también gestionar la ansiedad y mantener la concentración en el momento presente durante la prueba.

Además, cultivar una mentalidad positiva no solo mejora el rendimiento en el test de Cooper, sino que también fortalece la capacidad para enfrentar desafíos en general. En última instancia, la integración de estos enfoques no solo beneficia el rendimiento durante la prueba, sino que también contribuye al crecimiento personal y al desarrollo continuo como deportista (revisión).

Entrenar fuerza

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