En una etapa de volumen, el objetivo es ganar músculo. Se aumenta la ingesta calórica y se entrena con fuerza para estimular la hipertrofia. El problema es que la piel, al igual que los músculos, también debe adaptarse a este crecimiento. Y no siempre lo logra.
Cuando el tejido cutáneo se estira demasiado rápido, aparecen las temidas estrías, que son unas líneas rojizas o violáceas al inicio, que con el tiempo se vuelven blanquecinas. No suponen un problema médico grave, pero sí un aspecto estético que genera frustración.
Surge entonces la duda: ¿hay forma de prevenirlas en el volumen? ¿Existen cremas, suplementos o hábitos con evidencia aceptable que reduzcan su aparición? Vamos a verlo en este artículo.

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Toggle🧬 ¿Qué son las estrías y por qué aparecen?
Las estrías (striae distensae) son cicatrices en la dermis que se producen cuando la piel se estira más rápido de lo que sus fibras de colágeno y elastina pueden soportar.
Inicialmente aparecen como líneas rojas o violáceas (striae rubrae) debido al componente inflamatorio y vascular. Con el tiempo se aclaran, quedando como marcas blanquecinas (striae albae), más difíciles de tratar.
Los factores que aumentan el riesgo incluyen:
- Crecimiento rápido de tejidos (ganancia brusca de peso, embarazo, pubertad, uso crónico de esteroides).
- Genética e historia familiar de estrías.
- Síndrome de Cushing (trastorno hormonal causado por la exposición prolongada a un exceso de cortisol)
- Alteraciones hormonales que afectan al colágeno.

Factores de riesgo y asociaciones con la aparición de estrías de distensión. (Ud-Din et al., 2016)
🔬 ¿Qué dice la ciencia?
📈 Ganancia de peso rápida
Elsaie et al. (2009) en una revisión, señalaron que el aumento brusco de peso es uno de los principales desencadenantes de estrías.
En contextos como el embarazo, la velocidad de la ganancia fue más determinante que el peso total.
Este mecanismo es extrapolable a una etapa de volumen, ya que cuanto más rápido crece el músculo y el tejido adiposo, mayor es el riesgo de que la piel no acompañe.

Se observa que los retinoides (tretinoína) cuentan con el mayor respaldo de evidencia clínica, los láseres (pulsado, excímer, fraccionado) se consideran prometedores, mientras que la microdermoabrasión, peelings químicos y radiofrecuencia/terapia lumínica disponen solo de datos preliminares
💊 Retinoides tópicos (tretinoína)
En un ensayo clínico de Kang et al. (1996) estudiaron la tretinoína, un derivado de la vitamina A que se utiliza en dermatología para estimular la producción de colágeno y mejorar cicatrices. En él, 22 personas con estrías recientes aplicaron tretinoína 0,1% durante 6 meses.
El grupo tratado mostró una mejoría clínica significativa frente a placebo. El beneficio se observó sobre todo en estrías tempranas y activas, mientras que en las más antiguas el efecto fue menor. El inconveniente: irritación cutánea en algunos participantes.

Tretinoína 0,1% vs vehículo. Tras 6 meses, el 80% del grupo con tretinoína mostró mejoría marcada/definida frente al 8% en el grupo vehículo
Tretinoína vs dermoabrasión superficial
Por su parte, Hexsel et al. (2014) compararon tretinoína 0,05% con dermoabrasión superficial, una técnica que pule mecánicamente la capa externa de la piel.
Ambas intervenciones mejoraron la apariencia de las estrías rojas, sin diferencias relevantes entre ellas. La dermoabrasión tuvo menos efectos adversos, lo que sugiere que no todo el beneficio depende de los retinoides, y que existen alternativas físicas eficaces.

Ambos tratamientos redujeron la severidad de las estrías rojas, sin diferencias relevantes entre ellos. Los porcentajes de reducción en la gráfica son estimaciones visuales para hacerlo más intuitivo
🍊 Alfa-hidroxiácidos y vitamina C
Ash et al. (1998) evaluaron combinaciones de ácido glicólico (un alfa-hidroxiácido que exfolia y estimula la regeneración) con tretinoína, frente a glicólico con vitamina C (antioxidante y cofactor en la síntesis de colágeno).
Ambos protocolos lograron mejorar la textura y el grosor de la epidermis en estrías blancas. El estudio fue pequeño y sin grupo placebo, pero apunta a que los tratamientos químicos que estimulan la renovación cutánea pueden aportar beneficios.

Ácido glicólico + tretinoína vs ácido glicólico + vitamina C en estrías blancas. Ambos protocolos mejoraron la textura y el grosor epidérmico. Los valores de mejora mostrados en la gráfica son estimaciones visuales
🧴 Silicona tópica
Ud-Din et al. (2013) realizaron un ensayo clínico doble ciego en 20 mujeres que aplicaron gel de silicona en el abdomen durante 6 semanas. Frente a placebo, el grupo tratado mostró mayor producción de colágeno tanto en las imágenes como en biopsias. Los cambios clínicos fueron modestos, pero el hallazgo respalda el uso de la silicona como coadyuvante, sobre todo en fases tempranas de las estrías.

En la gráfica se observa un aumento de colágeno con la silicona, aunque los hallazgos clínicos fueron mixtos. Los valores en la gráfica son estimaciones para hacerlo más visual
🌿 Extractos vegetales y aceites
Mallol et al. (1991) estudiaron una crema con Centella asiatica, colágeno, elastina y vitamina E en 80 embarazadas. El grupo tratado desarrolló menos estrías que el control, aunque la metodología fue limitada y antigua.

Centella asiática + vitamina E + colágeno/elastina vs placebo. La incidencia de estrías fue del 34% en el grupo tratado frente al 56% en placebo
Por otra parte, Taşhan y Kafkasli (2012) realizaron un ensayo clínico en 141 embarazadas. Observaron que el masaje diario con aceite de almendra redujo significativamente la aparición de estrías frente a la aplicación sin masaje y frente al grupo control. Esto indica que el masaje, más que el aceite en sí, podría ser el factor protector.

El masaje con aceite redujo la incidencia de estrías respecto a los otros grupos. Los porcentajes mostrados en la gráfica son estimaciones visuales basadas en el estudio
🧠Análisis crítico de los estudios
La evidencia científica sobre estrías presenta varias limitaciones. La primera es el contexto de estudio; y es que casi todos los ensayos se han realizado en mujeres embarazadas. Aunque el mecanismo de estiramiento de la piel es comparable al del volumen muscular, las condiciones hormonales son distintas y esto introduce un sesgo importante.
Otra limitación es la calidad metodológica. Muchos ensayos son pequeños, con pocas participantes, duraciones cortas y, en ocasiones, sin un grupo placebo adecuado. Esto hace que los resultados positivos deban interpretarse con cautela. Incluso los tratamientos con más respaldo, como la tretinoína, necesitan confirmación en estudios más amplios y mejor diseñados.
También hay que subrayar la heterogeneidad de los resultados. Mientras que la Centella asiática mostró eficacia en un ensayo clásico, otros aceites como el de almendra, oliva, coco o sésamo no tuvieron ningún efecto. Este contraste indica que, en muchos casos, los beneficios pueden deberse más a la hidratación general que a un principio activo concreto.
Finalmente, existe una laguna clara en el ámbito de los suplementos orales. Aunque algunos productos como el colágeno o la vitamina C se promocionan con esta finalidad, no hay ensayos clínicos en humanos que demuestren que previenen estrías.
En conjunto, la evidencia es útil para orientar estrategias prácticas, pero todavía deja más preguntas que respuestas.
📌 Lo más consistente hasta ahora
- El ritmo de ganancia es clave: cuanto más rápido, mayor riesgo.
- La tretinoína funciona en estrías recientes, aunque puede irritar y no es útil en fases avanzadas.
- La silicona y los alfa-hidroxiácidos muestran señales positivas, pero con evidencia limitada.
- La Centella asiática podría ayudar, aunque los estudios son antiguos y de calidad desigual.
- Los aceites vegetales ofrecen resultados inconsistentes y probablemente aportan solo hidratación.
- No existen suplementos orales en humanos con eficacia demostrada para prevenir estrías.

✍️Conclusiones
Las estrías en etapa de volumen no siempre pueden evitarse, pero sí reducir su probabilidad. El factor más importante es evitar ganancias rápidas de peso o músculo, ya que la piel necesita tiempo para adaptarse.
Además, mantener la piel bien hidratada es una medida básica que, aunque no garantiza prevención, mejora la elasticidad. Para estrías recientes, los tratamientos tópicos con respaldo científico incluyen la tretinoína (bajo supervisión médica), la silicona y los alfa-hidroxiácidos con vitamina C.
Los aceites vegetales y las cremas tradicionales tienen un papel limitado y, en el mejor de los casos, solo aportan hidratación. Y hasta la fecha, ningún suplemento oral ha demostrado prevenir estrías en humanos.
Por tanto, la estrategia realista sería la de progresar con calma en el volumen, mantener la piel hidratada a diario y consultar a un dermatólogo si aparecen estrías en fases tempranas.






