¿La creatina afecta a la sexualidad? Esto dice la evidencia

Publicado: 27 de marzo de 2025
Modificado: 4 de agosto de 2026

No hay evidencia de que la creatina perjudique la sexualidad. Ni la libido, ni la erección, ni la fertilidad empeoran por tomarla, y es uno de los suplementos más estudiados y mejor tolerados que existen. La preocupación viene de un malentendido sobre las hormonas, no de un efecto real.

Como dietista, esta es de esas preguntas donde el miedo va por un lado y la evidencia por otro. Te explico de dónde sale la idea de que la creatina toca tu vida sexual, qué midió de verdad el estudio que la originó y qué es lo único que sí cambia cuando la tomas.

Puntos clave:
  • No hay evidencia de que la creatina afecte a la libido, la erección ni la fertilidad. En los estudios que miden la testosterona, la hormona más ligada al deseo, no cambia frente al placebo.
  • El miedo nace de un único estudio de 2009 en veinte jugadores de rugby, donde subió la DHT (una hormona distinta), no la testosterona. Nunca se replicó y no midió nada sexual.
  • El ensayo más completo, de 2025 y a doce semanas, no halló diferencias con el placebo en testosterona, DHT ni la ratio entre ambas.
  • Lo que sí cambia con la creatina es el rendimiento en esfuerzos cortos e intensos, no tu vida sexual. La dosis útil son 3 a 5 g al día.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una pauta individualizada. Si tienes una condición médica, tomas medicación o tienes dudas sobre tu caso, consulta con tu médico o con un dietista-nutricionista antes de cambiar tu alimentación o tu suplementación.

¿Afecta la creatina a la sexualidad?

La respuesta directa es que no. No hay evidencia de que la creatina empeore la libido, dificulte la erección ni reduzca la fertilidad. Es, probablemente, el suplemento deportivo con más literatura de seguridad detrás: el posicionamiento de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva, que revisa toda la evidencia disponible, la considera segura y bien tolerada incluso en dosis de hasta 30 g al día durante cinco años, muy por encima de la que usa nadie (Kreider et al., 2017).

Ninguno de esos estudios de seguridad describe efectos sobre la esfera sexual.

Conviene entender por qué esto encaja con lo que la creatina es. No es una hormona ni un precursor hormonal: es un compuesto que tus músculos usan para regenerar energía. No actúa sobre los testículos, ni sobre las glándulas que fabrican las hormonas sexuales, ni sobre los tejidos que intervienen en la erección.

Esperar que cambie tu vida sexual, para bien o para mal, es pedirle algo que no está en su mecanismo. El resto del artículo explica de dónde sale la idea contraria y por qué se quedó a medio camino.

De dónde viene el miedo a que la creatina toque tu sexualidad

El miedo no se inventó de la nada: tiene un origen rastreable en un estudio real de 2009. Lo que pasa es que ese estudio no midió lo que hoy se le atribuye, y en el camino de la revista científica al foro de gimnasio se le cambió la hormona y se le subió el tono. Vale la pena reconstruir el recorrido, porque explica casi todo el ruido.

El estudio de la DHT en jugadores de rugby

En 2009 se publicó un ensayo doble ciego y cruzado con veinte jugadores de rugby universitarios que tomaron creatina en fase de carga (25 g al día durante una semana) y luego mantenimiento (5 g al día durante dos semanas más) (van der Merwe et al., 2009). El resultado que se hizo famoso fue este: la dihidrotestosterona, la DHT, subió un 56% tras la semana de carga y seguía un 40% por encima del inicio después del mantenimiento, y la ratio entre DHT y testosterona también aumentó.

Hay dos detalles que casi nunca se cuentan y que lo cambian todo. El primero es que, en ese mismo estudio, la testosterona no se movió: lo que subió fue la DHT, no la hormona que suele asociarse al deseo sexual.

El segundo es el tamaño y el alcance: veinte personas, un único trabajo, y los propios autores pidieron que se investigara más antes de sacar conclusiones. Nunca se replicó. Y, sobre todo, ese estudio no midió la libido, ni la erección, ni la fertilidad, ni la próstata: midió hormonas en sangre, nada más.

Por qué la DHT no significa un problema sexual

La DHT es un andrógeno que el cuerpo fabrica a partir de la testosterona mediante una enzima, la 5-alfa-reductasa. Está emparentada con la testosterona, pero no es la misma molécula ni hace lo mismo, y su papel se concentra en tejidos concretos como el folículo del pelo y la próstata. Que suba en una analítica no dice nada, por sí solo, sobre cómo funciona tu sexualidad.

Creatina en la sexualidad
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Aquí está el salto lógico que sostiene el miedo: si la creatina sube la DHT, y la DHT suena a hormona masculina, entonces algo pasará con el sexo.

Es una cadena que suena razonable y por eso ha calado, pero cada eslabón se apoya en el anterior sin comprobar el final. La hormona más ligada al deseo es la testosterona, y esa no se movió. La evidencia más reciente, además, ni siquiera reproduce la subida de DHT: un ensayo de 2025 a doce semanas no encontró diferencias con el placebo en testosterona, en DHT ni en la ratio entre ambas (Lak et al., 2025).

El único dato que daba pie a la preocupación no aparece cuando se vuelve a medir con más cuidado.

Qué dice la evidencia sobre libido, erección y fertilidad

Sobre estas tres cosas concretas, lo honesto es decir que no hay evidencia de daño, que no es lo mismo que decir que hay pruebas de que todo va perfecto. Nadie ha diseñado un ensayo grande para medir si la creatina mejora o empeora la erección o la fertilidad, sencillamente porque no hay una razón biológica que lo sugiera. Lo que sí tenemos apunta en una dirección tranquilizadora.

Por el lado hormonal, la testosterona, que es la palanca principal del deseo sexual masculino, no cambia con la creatina en los estudios que la miden, ni en el de 2009 ni en el de 2025 (van der Merwe et al., 2009; Lak et al., 2025). Es la misma razón por la que la creatina tampoco sube la testosterona: no toca ese sistema. Sin un cambio hormonal, no hay un mecanismo por el que la libido o la función eréctil tuvieran que resentirse.

Sobre la fertilidad ocurre lo mismo: no existe evidencia de que la creatina dañe la calidad del semen ni la capacidad reproductiva, y tampoco conviene venderla como si la mejorara, porque eso tampoco está demostrado. La lectura correcta es sencilla: la creatina no es una palanca de tu vida sexual, ni para bien ni para mal.

Lo que sí cambia con la creatina, y cómo tomarla bien

Si la preocupación sexual no tiene base, la pregunta útil es qué cambia de verdad cuando tomas creatina, porque algo cambia. Y ahí es donde conviene gastar la atención: en la dosis, en el agua y en la calidad del producto, que es lo que de verdad marca la diferencia entre tomarla bien o tomarla a ciegas.

La dosis que importa, el agua y la famosa retención

La dosis con evidencia es modesta: de 3 a 5 g al día de creatina monohidrato como mantenimiento, o unos 0,1 g por kilo de peso, sirve para llenar y mantener el depósito muscular (Antonio et al., 2021). La fase de carga, esas dosis altas de los primeros días, solo acelera el llenado, no lo mejora, así que es opcional. No hace falta ciclarla ni descansar; si te interesa el detalle, lo desarrollamos en por qué no hace falta descansar de la creatina.

Efectos secundarios de la creatina
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Sobre el agua conviene deshacer un malentendido. La creatina atrae agua hacia dentro de la célula muscular, no debajo de la piel, así que esa retención es intracelular y forma parte de cómo funciona, no una hinchazón que te perjudique (Antonio et al., 2021).

El pequeño peso que se gana los primeros días es en buena parte esa agua, y no tiene importancia clínica. Lo sensato es acompañarla de una hidratación normal a lo largo del día, sin obsesionarse: no necesitas beber litros extra, pero tampoco tiene sentido tomarla y descuidar el agua.

Qué vigilar de verdad

Lo que sí merece tu atención no tiene que ver con el sexo, sino con dos cosas prosaicas. La primera es la calidad del producto: elige creatina monohidrato, que es la forma más estudiada y barata, a ser posible con un sello de pureza, y desconfía de mezclas llamativas que esconden poca creatina real y mucho reclamo. En un suplemento que vas a tomar a diario durante meses, de dónde viene importa más que lo vistoso de la etiqueta.

La segunda es tu punto de partida médico. La creatina es segura en personas sanas, pero si tienes una enfermedad renal previa o tomas medicación que sobrecargue el riñón, su uso es una decisión que se habla con tu médico, no algo que se decide con un artículo.

Ahí el motivo no es la sexualidad, es la prudencia general que aplica a cualquier suplemento cuando hay una patología de base. Para todo lo demás, y en una persona sana, la creatina monohidrato es de lo más estudiado que hay en la estantería de un gimnasio.

Tu vida sexual no está en el bote de creatina

Si te has fijado, todo el miedo a la creatina y el sexo funciona por asociación: una hormona que suena masculina sube un poco en una analítica, y la cabeza completa sola una historia que nadie ha medido. Lo interesante es que esa misma cabeza es la que más peso tiene sobre el deseo.

La libido y la erección dependen mucho más del descanso, del estrés, de la salud cardiovascular y del ánimo que de cualquier suplemento, y precisamente esas cosas son las que un buen entrenamiento y unos hábitos ordenados sí mueven.

Así que la preocupación está puesta en el sitio equivocado. La creatina actúa en tu última serie, no en tu dormitorio: rellena el depósito de energía del músculo y te deja rendir un poco más en los esfuerzos cortos e intensos. Eso es todo lo que hace, y es bastante. Si de verdad te importa tu vida sexual, el bote de creatina es el último sitio donde buscar la respuesta, y también el último donde encontrar el problema.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si tomo creatina y tengo relaciones sexuales?

Nada especial. La creatina no interfiere con la actividad sexual: no afecta a la erección, ni al deseo, ni al rendimiento en la cama, porque su efecto se limita al músculo y a los esfuerzos de alta intensidad. Puedes tomarla y hacer tu vida con normalidad, no hay ninguna interacción que vigilar en ese terreno.

¿Qué efectos negativos provoca la creatina?

En personas sanas, muy pocos y leves. El más común es alguna molestia digestiva cuando se toman dosis altas de golpe, que se corrige repartiendo la toma o bajando a los 3 a 5 g habituales. También un pequeño aumento de peso los primeros días por el agua que entra en el músculo, que no es grasa ni hinchazón perjudicial (Antonio et al., 2021). No provoca los efectos hormonales ni sexuales que a veces se le atribuyen.

¿Qué debo evitar si estoy tomando creatina?

Sobre todo, dos errores de expectativa: creer que necesitas megadosis, cuando con 3 a 5 g al día basta, y creer que hay que deshidratarse o ciclarla, que son mitos. Si tienes una enfermedad renal o tomas fármacos que carguen el riñón, evita empezar por tu cuenta y coméntalo antes con tu médico. Fuera de eso, no hay una lista de prohibiciones que memorizar.

¿Por qué la creatina me da ganas de orinar?

Suele ser un efecto leve y tiene una explicación sencilla. Al tomar creatina aumenta un poco el agua que maneja tu cuerpo y sueles beber algo más, sobre todo si haces fase de carga con dosis altas, y parte de la creatina se elimina por el riñón convertida en creatinina. Más líquido y más producto que filtrar se traducen en alguna visita extra al baño. No es señal de que el riñón esté sufriendo; si te resulta molesto, reparte la dosis a lo largo del día y evita las dosis altas de una sola vez.

  1. van der Merwe J, Brooks NE, Myburgh KH. Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players. Clin J Sport Med. 2009;19(5):399-404. https://doi.org/10.1097/JSM.0b013e3181b8b52f
  2. Lak M, Forbes SC, Ashtary-Larky D, et al. Does creatine cause hair loss? A 12-week randomized controlled trial. J Int Soc Sports Nutr. 2025;22(sup1):2495229. https://doi.org/10.1080/15502783.2025.2495229
  3. Antonio J, Candow DG, Forbes SC, et al. Common questions and misconceptions about creatine supplementation: what does the scientific evidence really show? J Int Soc Sports Nutr. 2021;18(1):13. https://doi.org/10.1186/s12970-021-00412-w
  4. Kreider RB, Kalman DS, Antonio J, et al. International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14:18. https://doi.org/10.1186/s12970-017-0173-z
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