¿El culturismo es un deporte?

El Comité Olímpico Internacional no lo considera deporte, así que si eres practicante de esta modalidad de ejercicio, incluso si compites habitualmente en culturismo, no eres deportista.

Todas las series que realizas en el gimnasio, todo el esfuerzo que pones día a día en seguir una alimentación detallada para conseguir aumentar tu masa muscular y reducir el porcentaje graso a niveles extraordinarios no se puede comparar a lo que hace día a día un deportista profesional…

¿Tiene sentido no considerar el culturismo un deporte? y ¿Por qué sigue siendo así a día de hoy?

Vamos a analizarlo.

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¿Qué es el deporte?

Lo cierto es que definir el deporte no es tan fácil como pueda parecer porque están involucrados diferentes aspectos léxicos, prácticos, culturales, sociales, económicos… sin embargo, en aras de resumir, las características esenciales del deporte son: rendimiento, competición y reglas

Concretamente el deporte es toda aquella actividad física que involucra una serie de reglas o normas a desempeñar dentro de un espacio o área determinada (campo de juego, cancha, pista, etc.) a menudo asociada a la competitividad deportiva.

Al respecto, existen opiniones opuestas sobre la necesidad de la competición como elemento definitorio de un deporte, pues hay organismos, como el Consejo de Europa, que abogan por ampliar la definición de deporte para incluir toda la actividad física.

Sin embargo, casi todos los deportes profesionales implican la competición, y los organismos rectores exigen la competición como requisito previo para el reconocimiento por parte del Comité Olímpico Internacional (COI). Forma parte de la mayoría de definiciones de deporte.

Por lo general, debe estar institucionalizado (federaciones, clubes), requiere competición con uno mismo o con los demás.

Como término solitario, el deporte se refiere normalmente a actividades en las cuales la capacidad física del competidor es la forma primordial para determinar el resultado (ganar o perder); sin embargo, también se reconocen como deportes actividades competitivas que combinen tanto físico como intelecto, y no sólo una de ellas. Por ejemplo, el ajedrez o los e-sports son considerados deportes.

También hay colectivos practicantes de determinadas actividades, donde sólo se usa el físico, o bien sólo el intelecto, que reclaman su actividad como deporte, incluso, de carácter olímpico.

Aunque frecuentemente se confunden los términos deporte y actividad física/fitness, en realidad no significan exactamente lo mismo. La diferencia radica en el carácter competitivo del primero, en contra del mero hecho de la práctica de la segunda.

¿Qué es el culturismo?

Aunque pueda parecer una pregunta de Perogrullo y quizás conozcas la respuesta, para entender por qué no es considerado un deporte, primero tenemos que ver qué es el culturismo, qué lo define.

Estética culturismo
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Figura 1. Desde su aparición, las competiciones modernas de culturismo se han relacionado con el deporte y la estética.

Las competiciones de culturismo son eventos en los que unos jueces califican los físicos de los participantes en función de criterios preestablecidos específicos de cada división (Culturismo masculino, Culturismo femenino, Figure, Bikini, Classic Physique, etc.), en comparación con sus compañeros competidores.

Históricamente, el culturismo surgió de las actuaciones de hombre fuerte de estilo vodevil durante el movimiento de cultura física de finales de 1800 que a veces incluía exhibiciones físicas.

Una de las primeras competiciones de culturismo registradas en Inglaterra en 1898 fue una especie de exhibición dentro de un evento de levantamiento de pesas más tipo strongman o powerlifting, aunque por aquel entonces no se denominaban así.

Este formato de exhibición continuaría durante décadas incluso para eventos importantes en otros continentes, como el Míster América.

Así, las competiciones físicas han estado vinculadas al deporte de fuerza desde sus inicios, pero el culturismo también se ha asociado estrechamente con el arte

De hecho, Eugen Sandow, un hombre de negocios muy fuerte y que saltó a la fama debido a su físico musculoso (Figura 2), organizó la "Gran Competición" de 1901, la primera competición de culturismo puro y a gran escala.

 Eugen Sandow
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Figura 2. Eugen Sandow, el considerado como padre del culturismo moderno, fue quien empezó a sentar las bases de lo que hoy conocemos como culturismo. Además de ser practicante, era un inteligente hombre de negocios.

Eugen, el llamado "padre del culturismo moderno", basaba la puntuación en quién era el "hombre mejor construido", definido como quién parecía más atlético y saludable, pero también basado en puntos de vista estéticos y artísticos del cuerpo.

Para garantizar estos criterios de evaluación, los concursantes fueron calificados por Eugen, así como por Sir Arthur Conan Doyle, médico y autor de las novelas de Sherlock Holmes, y Charles Lawes, atleta aficionado y escultor.

A mediados y finales de 1900, hubo esfuerzos para desarrollar el culturismo en una disciplina “menosparecida a un concurso" y hacerla independiente de otros deportes.

Estos esfuerzos incluyeron eliminar aspectos de la puntuación, como el carácter moral, la apariencia de salud y la participación de la comunidad, y poner más énfasis en la musculatura y la proporcionalidad. Sin embargo, también hubo un enfoque en separar el culturismo competitivo del levantamiento de pesas competitivo.

Estos esfuerzos, al menos en parte, resultaron en el reconocimiento del culturismo por parte de la Unión Atlética Americana hasta 1999, incluso por el Comité Olímpico Internacional, aunque solo temporalmente, en 1998.

Además, el culturismo estuvo representado en cada uno de los Juegos Mundiales, desde 1981 hasta 2009, después de lo cual fue eliminado por violaciones de dopaje.

Por lo tanto, en su forma moderna, el lugar del culturismo abarca el arte y el deporte, con cierto reconocimiento como deporte, pero aún infundido con aspectos que recuerdan a las exhibiciones impulsadas por la estética.

¿Por qué el culturismo no es un deporte?

Conociendo la historia de esta modalidad, la cuestión de si el culturismo es un deporte tiene que caer necesariamente en el dominio de la filosofía del deporte, no únicamente en la definición empírica.

El primer intento serio de abordar esta cuestión filosóficamente fue por Aranyosi en 2018

Según Arayosu, los dos argumentos por lo que el culturismo no debe considerarse un deporte son el Argumento Categórico y el Argumento del Espectro:

  • El argumento categórico consiste en proporcionar una lista de condiciones necesarias para que algo sea un deporte físico y luego demostrar que el culturismo no cumple con estas condiciones necesarias. En consecuencia, el culturismo no sería un deporte.
  • Por otro lado, el argumento del espectro es afirmar que existe un espectro entre dos tipos de actividad física basada en el criterio de habilidad. Deporte en un extremo, actuaciones artísticas en el otro, habilidad vs. expresión artística.

Argumento categórico

En su argumento categórico, Aranyosi (2018, 402) propone cuatro criterios necesarios para que algo sea un deporte, más allá de lo que la propia definición pueda expresar.

Específicamente, se centra en lo que considera deportes físicos, que se caracterizan por la ejecución de hazañas físicas excepcionales, en lugar de capacidades mentales excepcionales (no aborda deportes más mentales como el ajedrez o los e-sports).

Además, no intenta una definición completa (condiciones necesarias y suficientes) para que algo sea un deporte, poniéndose del lado de los filósofos del deporte que, aunque están dispuestos a asumir características importantes del deporte, siguen siendo escépticos hacia una definición completa, como Mc Bride (1975) y Morgan (1977).

  • Habilidad física: Es una característica necesaria de todos los deportes físicos que el objetivo sea lograr la excelencia relativa en alguna actividad hábil, para mejorar en una tarea no trivial.
  • Actividad: Además, las habilidades relevantes para los deportes físicos son necesariamente activas en lugar de pasivas (es decir, parece implicar algún tipo de movimiento, resistencia o fuerza).
  • Juicio por habilidad: La habilidad en este contexto implica superar algún desafío, lo que implica que hay niveles de manifestación de la habilidad, según los cuales los ejecutantes de la habilidad serán juzgados y premiados.
  • Clasificación: Los deportes, al menos a nivel profesional, implican competir, ya sea directamente o por clasificaciones. Por ejemplo, en las ligas de fútbol, baloncesto, balonmano, vóley... se enfrentan dos equipos por partido, pero la clasificación es dictada por todos los resultados de los diferentes equipos a lo largo de la temporada.

Asumiendo estas condiciones necesarias, Aranyosi afirma que el culturismo no cumple con el criterio de habilidad física (1). Además, argumenta que incluso si cumpliera con este criterio, no cumpliría con el criterio de actividad (2) ni con el criterio de ser juzgado por las habilidades demostradas (3).

La razón por la que el culturismo no es una habilidad física, como afirma Aranyosi, es que el rendimiento en el culturismo no está determinado por una actividad hábil, sino más bien solo por las características de la musculatura:

Lo que se juzga en una competición es la apariencia general del cuerpo en lo que respecta al sistema muscular esquelético. Se cree que este complejo surge de tres cualidades componentes del sistema muscular: masa, proporción, definición y vascularidad. (...) Lo que finalmente se evalúa en la competencia no es una actividad o excelencia hábil (...)”. (Aranyosi 2018, 403).

La razón por la cual el culturismo, incluso si uno lo considera una habilidad, no es un deporte es porque tampoco es activo:

(...) contrariamente a lo que podría sugerir la forma continua del verbo, ser bueno posando significa poder terminar en una buena pose, (...). Una pose es un evento estático, una apariencia estática del propio cuerpo, no una actividad" (Aranyosi 2018, 404).

Finalmente, Aranyosi argumenta que incluso si posar fuera una habilidad y fuera activa, no es evaluado directa o específicamente por los jueces, por lo que el culturismo no cumple con el criterio de Juicio por Habilidad:

"También hay actividad, según el argumento, durante la competición, es decir, apretar los músculos y posar. El problema es, de nuevo, que, aunque lo bien que aprietas y posas se correlaciona con lo bien construido que pareces a los ojos del jurado, no es parte de la compleja cualidad en sí misma de parecer bien construido. El jurado no califica las habilidades de apretar per se, sino el resultado visual de apretar" (Aranyosi 2018, 404).

Argumento del espectro

El segundo argumento de Aranyosi (2018) contra el culturismo como deporte, es lo que llamamos el argumento del espectro. 

Su espectro se define por la distinción en el tipo de habilidad, por lo que las actividades más deportivas y las actuaciones más artísticas se diferencian por el tipo de habilidad que se exhibe durante una competición o actuación.

Siguiendo con su pensamiento filósofo, considera que las "habilidades encarnadas" son más deportivas y las "habilidades expresivas" más artísticas

Las habilidades encarnadas involucran al cuerpo como entidad vivida y, por lo tanto, inducen tanto al intérprete como al público una especie de compromiso activo, mientras que las habilidades expresivas presentan el cuerpo como un cuerpo y, por lo tanto, el movimiento, al menos por parte de la audiencia, no se vive sino que se admira desde una visión puramente espectacular" (Aranyosi 2018, 409).

A raíz de esto, parece que en el argumento del espectro se supone que los dos tipos de habilidades físicas vienen en dos formas diferentes. Por un lado, las habilidades encarnadas llaman la atención sobre la hazaña ejecutada por el cuerpo: pero, por otro lado, habilidades expresivas llaman la atención sobre el cuerpo o su movimiento como un objeto de interés en sí mismo, para ser admirado.

A la luz de esta distinción, Aranyosi (2018) propone que pensemos en disciplinas físicas competitivas de diversas formas en un espectro de ser más deportivas o más artísticas, dependiendo del grado en que la habilidad ejercida en ella esté encarnada o expresiva.

Su principal ejemplo para ilustrar aún más es la danza, específicamente comparando el ballet con las competiciones de Cheerleaders:

"El ballet clásico está más cerca de la habilidad expresiva extrema de este espectro, ya que es la expresión artística a través del movimiento corporal por la que generalmente se aprecia, mientras que, por ejemplo, el cheerleading está más cerca de lo deportivo, como habilidad encarnada” (Aranyosi 2018,  409).

Aranyosi afirma que:

"El culturismo podría, entonces, también pensarse en este sentido, colocarse en este espectro, y, si estoy en lo cierto, claramente ocuparía un lugar mucho más cercano al lado artístico que al deportivo" (Aranyosi 2018,  409).

¿Por qué el culturismo sí debería considerarse deporte?

Los que habitualmente practicamos culturismo, ya sea a nivel recreativo o profesional, no podemos negar que Aranyosi tiene en parte razón respecto al carácter artístico del culturismo, ¿pero de verdad que el sentido común no nos hace percibir el culturismo como un deporte?

De hecho, ¿podemos siquiera pensar que el ballet no es un deporte? Aunque, al igual que en el culturismo, hay exhibiciones de ballet, actuaciones destinadas al entretenimiento, también hay competiciones prestigiosas como el Prix de Lausanne en las que se valora el rendimiento de manera semejante a cómo se pueda hacer en gimnasia rítmica, patinaje artístico o natación artística.

Por tanto, vamos a explicar los puntos de contraargumentación que creemos que sí hacen del culturismo un deporte.

Contra el argumento categórico

Por el bien del argumento, aceptamos las condiciones necesarias presentadas para que algo sea un deporte como válidas. Recordamos que, según el argumento categórico de Aranyosi, el culturismo no es un deporte porque no cumple con tres de los cuatro criterios necesarios (todos menos el criterio de clasificación). 

En lo que sigue abordamos cada uno de los criterios supuestamente fallidos que muestran que, efectivamente, el culturismo sí cumple con cada uno de ellos. 

Criterio de la habilidad física 

El criterio de habilidad física establece que es una característica necesaria de los deportes que los participantes se esfuercen por lograr una excelencia relativa en alguna actividad hábil. 

El culturismo supuestamente no cumple con este criterio porque solo las "cualidades componentes de su sistema muscular: masa, proporción, definición y vascularidad" (Aranyosi, 2018, 403) son centrales en una competencia de culturismo. 

En la presentación de Aranyosi, no hay ninguna habilidad que tenga una contribución significativa al resultado final...

¿En serio que posar es una tarea trivial, ni siquiera una habilidad, que no afecta al resultado?

Quien compite en culturismo sabe que es una actividad física, que requiere habilidad y esfuerzo, y que es parte integral del culturismo. 

De hecho, es mundialmente conocido el clip del documental de la película de 1977 Pumping Iron en el que los culturistas Arnold Schwarzenegger y Franco Columbo asisten a clases de ballet para mejorar su rutina de poses.

La habilidad de posar requiere control muscular para contraer músculos específicos, pero no otros, en diversos grados para resaltar aspectos del físico.

Se necesitan años para aprender a posar correctamente y apretar todos los grupos musculares a su máximo potencial, y mantener el físico más simétrico posible, resistiendo los temblores.

Quienes no dedican suficiente tiempo y esfuerzo a practicar sus poses pueden verse superados por los demás competidores, más incluso a medida que avanza la competición y la fatiga. 

Para concluir, posar siempre ha sido visto históricamente como una actividad especializada, y hoy en día es practicada regularmente por los competidores, incluso es enseñada por sus entrenadores como parte de la preparación, a cambio de dinero.

Si lo asemejamos a la gimnasia, los movimientos más desafiantes que los gimnastas novatos simplemente no pueden realizar tienen una puntuación de referencia más alta que los movimientos menos desafiantes.

Por lo tanto, solo un gimnasta de élite puede realizar estos movimientos. Sin embargo, en una competición entre gimnastas de élite, el ganador está determinado por lo bien se ejecutan estos movimientos porque todos ellos son capaces de realizarlos.

Del mismo modo, mientras que un culturista competidor joven y primerizo no puede vencer a un profesional experimentado, no importa qué tan bien posen debido a su físico claramente inferior, en una competición entre profesionales, la clasificación final está influenciada por lo bien que los competidores muestran sus físicos a través de las poses.

Criterio de actividad

El criterio de actividad dice que las habilidades relevantes para los deportes físicos son necesariamente activas en lugar de pasivas. Es decir, implicando algún tipo de movimiento, resistencia o fuerza.

El culturismo supuestamente no cumple con este criterio porque lo único relevante que hacen los culturistas en la competencia es tener un físico desarrollado, y posar supuestamente no es algo activo sino pasivo

"Una pose es un evento estático, una apariencia estática del cuerpo, no una actividad" (Aranyosi 2018, 404), 

Este argumento es el más fácilmente refutable, dado lo comunes que son los eventos estáticos en el deporte, y que estos eventos, como posar, son claramente activos, no pasivos.

No viene mal un repaso a la fisiología más básica para entenderlo.

Mientras que las acciones musculares dinámicas que incluyen una fase concéntrica, excéntrica e isométrica son la forma más común de entrenamiento de fuerza y acción muscular en el deporte, las acciones isométricas únicas, a pesar de la fuerza que produce el músculo, la unidad músculo-tendón permanece en una longitud constante, pero de ninguna manera son pasivas.

Ocurren regularmente en el deporte y se usan en el entrenamiento diario.

Durante el entrenamiento para ser competitivo en un deporte, los deportistas pueden ejercer fuerza con diversos grados de esfuerzo, de ligero a máximo, contra un objeto inamovible o aparato de entrenamiento, o contra las fuerzas producidas por su propio cuerpo.

Específicamente, un músculo agonista puede contraerse contra la fuerza producida por su antagonista (como los bíceps y tríceps), lo que resulta en un ángulo articular fijo sin cambios visibles en la longitud muscular (es decir, isométrico).

De hecho, las acciones musculares isométricas no son pasivas y pueden dar lugar a adaptaciones fisiológicas y de rendimiento, como el crecimiento muscular, mejoras en la estructura y función del tendón y aumentos en la activación neuromuscular, la tasa de desarrollo de la fuerza y la producción de fuerza máxima (revisión).

En el deporte hay muchos ejemplos de eventos activos "estáticos" como la cruz de hierro en gimnasia, el evento competitivo Hércules en el deporte de strongman, un scrum en rugby, transiciones entre movimientos en escalada, equilibrios en gimnasia... 

Podría decirse que el elemento en estos ejemplos que los hace "activos" según el criterio a pesar de parecer estáticos, es que el deportista es desafiado mientras intenta mantener una posición estática. En cada ejemplo, la capacidad del deportista para mantener bien la posición, o cuánto tiempo puede mantenerla, afecta su rendimiento competitivo. 

Por lo tanto, para que el argumento de Aranyosi sostenga que posar es pasivo, la afirmación debe ser que no es un desafío para los culturistas mantener poses, o que si no logran mantener las poses bien o el tiempo suficiente, no hay consecuencias competitivas. Sin embargo, ya sabemos que no es así.

En competiciones de alto nivel, algunas rondas de poses pueden durar casi una hora, y todas las poses obligatorias en cada división requieren contracciones isométricas de muchos de los músculos del cuerpo, simultáneamente. 

Los culturistas sudan en el escenario debido al esfuerzo, y en rondas largas no logran mantener bien las posturas, o a veces en absoluto, y se les ve poniendo las manos sobre sus rodillas y tomando un momento para recuperar el aliento. 

Además, los fallos en las poses a menudo son percibidos por los jueces y pueden afectar el juicio, especialmente en competiciones de alto nivel. 

Posar es una parte intensa, activa y hábil del culturismo y puede llegar a ser el aspecto más importante de los resultados. En resumen, la suposición de Aranyosi de que posar es una actividad pasiva no tiene sentido alguno. 

Este vídeo de Joan Pradells corrigiendo aspectos técnicos del posing puede servir como ejemplo para apreciar la intensidad, el carácter activo y la habilidad requerida para mejorar en tarima:

Criterio de juicio por habilidad

El criterio de juicio por habilidad dice que la habilidad en el contexto de los deportes implica superar algún desafío que implique que haya niveles de manifestación de la habilidad y, en consecuencia, quienes ejecutan la habilidad son juzgados y premiados.

El culturismo supuestamente no cumple con este criterio porque los jueces no puntúan las habilidades de posing.

Recordamos que Aranyosi afirma que “no es la contracción muscular en sí misma lo que se juzga en el escenario, sino que solo se valora el resultado visual de dichas contracciones, de haber apretado: la pose”.

Esta afirmación es claramente refutada por las reglas específicas de cada división de las principales organizaciones de culturismo.

En el mejor de los casos, se podría concluir que ciertas divisiones en el culturismo son más o menos deportivas basadas en el criterio de juicio por habilidad, pero no en la totalidad del culturismo competitivo. 

Específicamente, ciertas divisiones bajo el paraguas del culturismo competitivo requieren que los competidores realicen una rutina de poses en solitario con música. Estas rutinas son juzgadas y puntuadas y afectan a las posiciones finales.

De hecho, aunque estas divisiones han disminuido en popularidad, las divisiones de fitness masculino y femenino se juzgan explícitamente no solo por la apariencia de los físicos de los competidores, sino también por sus rutinas de acondicionamiento físico en rondas separadas. 

En la IFBB, al igual que en las divisiones antes mencionadas, los competidores de fitness se comparan en poses obligatorias en el escenario en la "ronda de evaluación". Sin embargo, en la ronda de rutina de fitness, los jueces puntúan la rutina con vistas al tempo, la fuerza, la flexibilidad, el estilo, la personalidad, la coordinación atlética y el rendimiento general. 

Los jueces también buscarán competidores que realicen movimientos de fuerza y flexibilidad, así como movimientos gimnásticos. La rutina puede incluir aeróbicos, baile, gimnasia u otras demostraciones de talento atlético" (Reglamento IFBB). 

Además,"Se recuerda a los jueces que, durante esta ronda, están juzgando SOLO la rutina de ejercicios y NO el físico" (Reglamento IFBB).

De los aspectos aquí discutidos de juzgar, parece que la afirmación de Aranyosi de que no hay juicio por habilidad en el culturismo no está en línea con la práctica real de juzgar según el reglamento del propio deporte y, por lo tanto, es errónea.

Contra el argumento del espectro

Según el argumento del espectro de Aranyosi, el culturismo tiene menos carácter deportivo y más artístico. Esto se debe a que incluso si hubo habilidad involucrada en el culturismo, que Aranyosi niega por el argumento categórico, pero parece luego estar dispuesto a otorgar en el argumento del espectro, la habilidad sirve principalmente para fines de exhibición y no de rendimiento.

Por lo tanto, el culturismo se coloca más cerca del lado artístico del espectro que él establece que del extremo deportivo. Y puede que no le falte razón, pero creemos que el argumento del espectro tiene varios problemas, por lo que no es apto para apoyar el juicio de que el culturismo es más arte que deporte. 

Para aceptar este espectro vago que coloca a las disciplinas físicas en algún lugar entre el deporte y el arte, especialmente sin proporcionar intervalos en la escala o los métodos para poner en práctica cómo colocar a los candidatos, proponemos que este espectro debe alinearse con la intuición colectiva de la sociedad y las prácticas de lo que es y no es un deporte.

Aranyosi demuestra la distinción a través de una generalización inductiva: ciertas disciplinas parecen intuitivamente más deportivas (cheerleading) porque posiblemente contienen más habilidad deportiva, mientras que las disciplinas que él considera más artísticas (ballet) son posiblemente más destinadas al entretenimiento y la exhibición. 

Sin embargo, cuando este enfoque clasifica las disciplinas físicas ampliamente reconocidas como deportes como similares al arte en lugar de deportivas, es problemático. 

¿Qué ocurre con las antes citadas disciplinas de gimnasia rítmica, patinaje artístico o natación artística?

Si nos vamos al extremo artístico del espectro, el ejemplo de la gimnasia olímpica, parte de los Juegos Olímpicos de verano desde 1896, es el que más fácilmente refuta su argumento.

La forma de gimnasia inicialmente representada en los Juegos Olímpicos se llama "Gimnasia Artística", lo que indica que contiene elementos artísticos. Curiosamente, el término "artístico" se introdujo para delinear la disciplina como deporte, en lugar del estilo más mecánico y similar al ejercicio utilizado en la educación física y el entrenamiento militar. 

Posteriormente, se aceptó la gimnasia rítmica como deporte; aún más “artística” si cabe que la propia gimnasia artística.

Es probable que ambas dos estén más cerca del extremo artístico, al menos hasta donde podemos razonar dada la naturaleza vaga del espectro propuesto por Aranyosi; sin embargo, ambos son deportes aceptados y pocos se plantean no definirlos como tales (Figura 3).

Gimnasia rítmica
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Figura 3. El argumento del espectro de Aranyosi se cae por sí solo cuando, aun juzgando el culturismo como una modalidad más artística que deportiva (algo que se puede discutir, y mucho), hay deportes aceptados mucho más artísticos y expresivos que el culturismo, como la gimnasia rítmica, el patinaje artístico o la natación artística.

Dados estos problemas, no tenemos ninguna razón para acreditar al espectro propuesto por Aranyosi, y que no deja de ser algo subjetivo, el poder de resolver intuiciones conflictivas que las personas pueden tener sobre lo que es y no es deporte, lo que es y no es arte.

En resumen, el argumento del espectro de Aranyosi falla como argumento deductivo y también podría decirse que falla como una prueba de cordura intuitiva. 

El culturismo, basado en su combinación de habilidad deportiva y expresiva, debería estar en el lado más deportivo del espectro si estamos dispuestos a utilizar otros ejemplos de disciplinas ampliamente aceptadas como deportes, como la gimnasia rítmica, patinaje artístico o natación artística.

Resumen y conclusiones

El culturismo moderno como disciplina competitiva fue iniciado a finales del s. XIX por los primeros levantadores de pesas. 

Desde su creación, el culturismo requirió no solo la misma dedicación de entrenamiento que otras disciplinas de levantamiento, sino también un enfoque en la demostración hábil de posturas para resaltar las características musculares.

Aunque claramente se origina en un deporte, si el culturismo en sí es un deporte o una forma de arte es algo controvertido. Probablemente, estas características no sean excluyentes entre sí, sino complementarias, al igual que pueden serlo en otros deportes en mayor o menor medida.

Los deportes comparten un alto grado de afinidad con el arte. Disciplinas como el patinaje artístico sobre hielo o el taichí, son deportes muy cercanos a espectáculos artísticos en sí mismos. Actividades tradicionales como la gimnasia y el yoga, y actividades más recientes como el tricking o el street workout también comparten elementos propios del deporte con elementos artísticos.

El hecho de que el arte sea tan cercano al deporte en algunas situaciones está probablemente relacionado con la naturaleza de los deportes. La definición de deporte establece la idea de ejecutar una actividad no solo para el propósito habitual; por ejemplo, no correr solo para llegar a alguna parte, sino correr por propia voluntad, con el fin de mantener el estado físico.

Esto es similar a una visión común de la estética, que contempla los objetos más allá de su utilidad. Por ejemplo, valorar un coche no por llevarnos de un sitio a otro, sino por su forma, figura, etc. Del mismo modo, una actividad deportiva como el salto no se valora solo como un modo efectivo de evitar obstáculos; también cuentan la habilidad, la destreza y el estilo.

Hasta ahora, los argumentos más prominentes contra el culturismo como deporte han sido presentados por Aranyosi en una reflexión filosófica de 2018, por lo que hemos tratado de hacer una crítica constructiva a los mismos.

Argumentamos en contra de esta postura escéptica, mostrando según los propios estándares de Aranyosi, que el culturismo debería considerarse un deporte (argumento categórico y argumento del espectro) o al menos que sus argumentos proporcionan una justificación insuficiente para afirmar que el culturismo no es deporte (argumento del espectro básico).

De hecho, si salimos de la filosofía más profunda del tema, el sentido común nos dice que el culturismo tiene las características propias de todo deporte, siendo las más importantes para definirlos: rendimiento, competición y reglas.

Aunque actualmente no se considera un deporte, los practicantes recreativos y, sobre todo, los competidores de culturismo, se sienten en mayor o menor medida deportistas. El tiempo nos dará la razón.

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