⚡ En los últimos años, el NAD se ha convertido en uno de esos suplementos que aparecen cada vez que se habla de energía, envejecimiento o salud metabólica. El planteamiento suele ser sencillo: los niveles de NAD disminuyen con la edad y, si conseguimos aumentarlos, el organismo debería funcionar mejor. La idea es atractiva, pero cuando se baja al terreno de los estudios, el panorama es bastante más sobrio.
En este artículo no vamos a hablar de promesas teóricas, sino que vamos a centrarnos exclusivamente en qué se ha estudiado en personas, con qué dosis, durante cuánto tiempo y qué efectos reales se han observado. También veremos por qué no todos los productos “relacionados con el NAD” persiguen lo mismo y cuáles son las contraindicaciones y límites reales de este tipo de suplementación.

Índice de Contenidos
Toggle- 🧬 ¿Qué es el NAD y por qué importa en el cuerpo humano?
- 🧬 NAD⁺ y NADH: dos formas distintas que no conviene mezclar
- 🧬 ¿Cómo se intenta aumentar el NAD⁺ mediante suplementos?
- 🔬 ¿Qué dice la ciencia sobre el aumento de NAD⁺?
- 💊 Dosis estudiadas y qué puede considerarse “efectivo”
- 🧪 ¿Cómo saber si un suplemento es NAD, NADH, NR o NMN?
- ⚠️ Contraindicaciones, efectos adversos y precauciones reales
- 🧠 Análisis crítico de los estudios
- ✍️ Conclusiones
🧬 ¿Qué es el NAD y por qué importa en el cuerpo humano?
🧪 El NAD, o nicotinamida adenina dinucleótido, es una coenzima presente en todas las células del organismo. Su papel principal es participar en reacciones metabólicas que permiten obtener energía a partir de hidratos de carbono, grasas y proteínas. Además, actúa como sustrato para enzimas implicadas en procesos clave como la reparación del ADN o la regulación del metabolismo celular.
Desde el punto de vista bioquímico, el NAD existe en dos formas interconvertibles: NAD⁺, la forma oxidada, y NADH, la forma reducida. Ambas son necesarias, pero no cumplen exactamente la misma función ni se comportan igual cuando se administran como suplemento.
🧓 Con el envejecimiento y en situaciones de estrés metabólico, distintos equipos han observado una reducción de la disponibilidad de NAD⁺ en tejidos humanos. Este hecho ha impulsado el interés por estrategias destinadas a aumentar su disponibilidad, especialmente a través de precursores dietéticos.

🧬 NAD⁺ y NADH: dos formas distintas que no conviene mezclar
Uno de los errores más frecuentes cuando se habla de “suplementos de NAD” es tratar NAD⁺ y NADH como si fueran equivalentes. No lo son, ni desde el punto de vista funcional ni desde la evidencia clínica.
🔋 El NAD⁺ es la forma que actúa como aceptora de electrones y la que se consume en múltiples reacciones reguladoras del metabolismo celular. Por eso, la mayor parte de la investigación reciente se centra en aumentar la disponibilidad de NAD⁺, no en aportar NADH directamente.
🔌 El NADH, en cambio, es la forma reducida y participa principalmente como donador de electrones en la cadena respiratoria mitocondrial. Su suplementación se ha estudiado en contextos clínicos muy concretos, con diseños antiguos y resultados limitados.
🎯 Esta diferencia es clave, porque muchos de los beneficios que se atribuyen al “NAD” en general se refieren en realidad a estrategias para elevar NAD⁺, no al consumo de NADH como suplemento energético.

El NAD⁺ recoge energía de los nutrientes y se convierte en NADH. Al liberar esa energía, el NADH vuelve a NAD⁺, permitiendo que la célula funcione de forma continua.
🧬 ¿Cómo se intenta aumentar el NAD⁺ mediante suplementos?
💡 El NAD⁺ como tal no se absorbe bien cuando se ingiere por vía oral. Por ese motivo, los ensayos clínicos en humanos no utilizan NAD⁺ directamente, sino precursores metabólicos, principalmente la nicotinamida ribósido (NR) y la nicotinamida mononucleótido (NMN).
Ambos participan en rutas de síntesis intracelular que permiten generar NAD⁺ a partir de estos compuestos. La cuestión importante no es solo si estos precursores aumentan el NAD⁺, sino si ese aumento se traduce en mejoras fisiológicas reales.
🔬 ¿Qué dice la ciencia sobre el aumento de NAD⁺?
Cuando se revisan los estudios, el primer punto que aparece de forma bastante consistente es que los precursores del NAD⁺ sí consiguen aumentar marcadores relacionados con esta coenzima.
🔎 Por ejemplo, en 2016, Trammell y colaboradores publicaron uno de los primeros trabajos en humanos donde analizaron la farmacocinética de la nicotinamida ribósido. En ese estudio se observó que dosis orales entre 100 y 1000 mg producían aumentos claros del metaboloma relacionado con NAD⁺ en sangre, confirmando que el compuesto se absorbe y entra en las rutas metabólicas humanas.

En adultos sanos, la suplementación con NR aumentó la disponibilidad de NAD⁺ en sangre, mostrando que es posible elevar este cofactor en humanos
🔎 Más adelante, en 2018, el equipo de Martens estudió la suplementación crónica con NR en adultos de mediana edad y mayores durante seis semanas. De nuevo, los niveles de NAD⁺ aumentaron de forma consistente y el suplemento fue bien tolerado, aunque los efectos sobre variables fisiológicas fueron modestos y, en muchos casos, exploratorios.
Cuando se ha profundizado en tejidos concretos, los resultados han sido más discretos. En 2019, Elhassan y su equipo evaluaron el efecto del NR sobre el músculo esquelético en hombres de edad avanzada. Observaron un aumento del metaboloma de NAD⁺ en el músculo, pero sin mejoras claras de la función mitocondrial ni del metabolismo energético.
⚖️ En poblaciones con alteraciones metabólicas, los datos son todavía más heterogéneos. En 2018, Dollerup y colaboradores, en un ensayo bien controlado en hombres con obesidad e insulinorresistencia, no encontraron mejoras en la sensibilidad a la insulina ni en el metabolismo de la glucosa tras 12 semanas de suplementación con NR, a pesar de que el protocolo fue seguro.
📈 En contraste, en 2021, Yoshino y su equipo publicaron un ensayo en mujeres posmenopáusicas con prediabetes en el que la suplementación con NMN sí se asoció a una mejora de la sensibilidad a la insulina medida mediante clamp*, junto con cambios en la señalización muscular. Es un resultado interesante, pero ligado a un contexto metabólico muy concreto.

En mujeres posmenopáusicas con alteraciones metabólicas, la suplementación con NMN mejoró la sensibilidad a la insulina medida mediante clamp, en comparación con placebo
🧾 En conjunto, estos trabajos muestran que aumentar NAD⁺ en humanos es posible, pero que los beneficios funcionales dependen mucho del contexto y no aparecen de forma generalizada.
*Clamp: prueba clínica que se usa para medir con mucha precisión cómo responde el cuerpo a la insulina.
💊 Dosis estudiadas y qué puede considerarse “efectivo”
⚠️ Aquí conviene ser muy claros. No existe una dosis óptima establecida ni recomendaciones clínicas oficiales para suplementos relacionados con el NAD. Lo único que puede hacerse es observar qué dosis se han utilizado en ensayos humanos y qué se ha conseguido con ellas.
En el caso del NR, los estudios han utilizado dosis que van desde 100 mg en pruebas de farmacocinética hasta 2000 mg diarios en estudios de intervención.
- Trammell y colaboradores (2016) observaron aumentos de NAD⁺ con dosis únicas de 100 a 1000 mg.
- Martens y su equipo (2018) emplearon 1000 mg diarios durante seis semanas.
- Dollerup y colaboradores (2018) utilizaron 2000 mg diarios durante 12 semanas, confirmando seguridad pero sin beneficios metabólicos.
✅ En términos prácticos, puede decirse que dosis entre 500 y 1000 mg/día de NR son suficientes para aumentar marcadores de NAD⁺. Dosis más altas no han demostrado aportar beneficios funcionales adicionales.
🧬 En cuanto al NMN, la evidencia humana es más limitada. Yoshino y su equipo (2021) utilizaron 250 mg diarios durante diez semanas en mujeres posmenopáusicas con prediabetes, observando mejoras metabólicas en ese contexto concreto. Fuera de ese perfil, no hay datos suficientes para hablar de dosis efectivas. Hablar de “dosis óptimas” fuera de estos rangos sería ir más allá de la evidencia disponible.
🧪 ¿Cómo saber si un suplemento es NAD, NADH, NR o NMN?
Cuando alguien compra un “suplemento de NAD”, casi nunca está comprando NAD como tal. Bajo esa etiqueta se agrupan moléculas distintas, con funciones distintas y con niveles de evidencia muy diferentes. Por eso, la única forma fiable de saber qué estás tomando no es el reclamo del envase, sino leer la lista de ingredientes.
🔎 Si en los ingredientes aparece NADH (a veces como "reduced NAD" o "NADH disódico"), el producto contiene directamente la forma reducida del NAD. No es un precursor, es la molécula ya reducida; además, no existen datos sólidos que indiquen que aumente los niveles de NAD⁺ de forma sostenida en humanos.
🔎 Por otro lado, si lo que aparece es nicotinamida ribósido (NR), estamos ante un precursor del NAD⁺. Es la forma más estudiada en humanos para aumentar marcadores de NAD⁺ en sangre y tejidos. Si no pone NR de forma explícita, no lo es.
Algo similar ocurre con el NMN (nicotinamida mononucleótido). También es un precursor del NAD⁺ y se ha investigado en humanos en contextos muy concretos. De nuevo, si el ingrediente no menciona NMN de forma literal, el producto no contiene NMN, aunque el envase hable de “energía celular” o “activación del NAD”.
🧩 Por último, un punto importante es que muchos suplementos utilizan expresiones como “apoya el NAD”, “booster de NAD” o “estimula el NAD”, pero en la lista de ingredientes solo incluyen vitamina B3 en formas clásicas (niacina o nicotinamida) u otros compuestos sin evidencia directa comparable. Legalmente es correcto, pero no es lo mismo que lo estudiado en los ensayos con NR o NMN.

⚠️ Contraindicaciones, efectos adversos y precauciones reales
A corto plazo, los ensayos clínicos con NR y NMN muestran un perfil de seguridad razonablemente bueno. Los efectos adversos descritos suelen ser leves y transitorios, principalmente molestias gastrointestinales o náuseas.
🚫 Ahora bien, esto no significa que estemos ante suplementos exentos de riesgos. Existen limitaciones claras:
No hay estudios de seguridad a largo plazo en humanos, lo que impide saber qué ocurre con el uso continuado durante meses o años. Además, el NAD⁺ participa en rutas relacionadas con la proliferación celular, por lo que, aunque no exista evidencia clínica directa de efectos adversos, la prudencia es razonable en personas con patologías graves activas o procesos oncológicos, simplemente porque no hay datos suficientes.
⚠️ En el caso del NADH, las precauciones son aún mayores. Los estudios disponibles son antiguos, con muestras pequeñas y contextos clínicos muy específicos.
🧠 Análisis crítico de los estudios
🔬 Cuando se observa el conjunto de la evidencia, queda claro que el interés por el NAD en humanos va por delante de los datos disponibles. La mayoría de los ensayos son de corta duración, con muestras pequeñas y centrados en marcadores intermedios más que en resultados clínicos relevantes.
Además, varios equipos han mostrado que elevar NAD⁺ no garantiza automáticamente mejoras funcionales, lo que sugiere que esta coenzima es necesaria, pero no suficiente por sí sola para revertir alteraciones metabólicas complejas.
📌 Los resultados tampoco son consistentes entre poblaciones. Algunos efectos positivos aparecen en contextos muy concretos, mientras que en adultos sanos los beneficios son inexistentes o muy limitados. En el caso del NADH, la evidencia es todavía más débil.
Por último, conviene recordar la distancia que existe entre la literatura en animales y la evidencia humana. Muchos beneficios atribuidos al NAD no se han confirmado en personas.
✍️ Conclusiones
🎯 La suplementación relacionada con el NAD no es una moda vacía, pero tampoco un atajo milagroso. En humanos, los precursores como el NR y el NMN sí aumentan marcadores de NAD⁺, pero los beneficios funcionales son modestos, dependen del contexto y, en muchos casos, no aparecen.
El NADH no puede considerarse equivalente ni sustituto de estas estrategias y su uso fuera de contextos clínicos muy concretos no está bien respaldado.
🧠 Entender estas diferencias es clave para no confundir bioquímica con beneficios reales y para tomar decisiones informadas, lejos del ruido comercial.






