Lisina: para qué sirve, alimentos y si necesitas tomarla

Publicado: 9 de julio de 2024
Modificado: 3 de agosto de 2026

La lisina es un aminoácido esencial: tu cuerpo no lo fabrica y lo obtienes de la comida. Sirve para construir proteínas, formar colágeno y fabricar carnitina. Con una dieta variada y suficiente proteína, cubrirla es fácil y no suele hacer falta suplemento.

Propiedades de Lisina
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Como dietista, la lisina me interesa por dos motivos: es el aminoácido que más escasea en las dietas basadas en cereales, y es la estrella de un mito sobre el herpes que la evidencia no sostiene. Vamos con las dos cosas.

Puntos clave:
  • La lisina es un aminoácido esencial, presente sobre todo en carne, pescado, huevos, lácteos y legumbres. Los cereales son pobres en ella.
  • El requerimiento estimado en adultos es de unos 30 mg por kilo de peso al día (FAO/WHO/UNU, 2007), fácil de cubrir con una dieta normal.
  • Para prevenir el herpes labial, una revisión Cochrane no encontró evidencia de que la lisina funcione (Chi et al., 2015).
  • No hay beneficio deportivo demostrado en suplementarse con lisina si ya cubres tu proteína total.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una valoración individualizada; si tienes brotes de herpes frecuentes o una condición de salud, consulta con un profesional.

Qué es la lisina

La lisina es uno de los nueve aminoácidos esenciales, es decir, de los que el cuerpo no puede sintetizar y tiene que obtener de la dieta. Los aminoácidos son las piezas con las que se construyen las proteínas, y la lisina es una de las que no puede faltar, porque sin ella la síntesis de proteína se frena por mucho que sobren las demás.

Tiene una particularidad que la hace importante en nutrición: es el aminoácido que suele escasear en las dietas basadas en un solo cereal. Se le llama aminoácido limitante porque, cuando falta, limita el aprovechamiento de todo el resto de la proteína de esa comida. El trigo, el arroz y el maíz aportan poca lisina, mientras que las legumbres, la carne, el pescado, los huevos y los lácteos van sobrados.

Por eso las combinaciones tradicionales de legumbre con cereal, como lentejas con arroz, no son casualidad gastronómica: el cereal pone la metionina y la legumbre pone la lisina, y juntas forman una proteína completa. Entender esto vale más que cualquier suplemento para quien come poca proteína animal.

Para qué sirve la lisina en el cuerpo

Más allá de formar parte de las proteínas, la lisina cumple funciones concretas que dependen de tenerla disponible. No son "beneficios de tomar un bote", son papeles que ya desempeña con la lisina que sacas de la comida.

El primero es estructural. La lisina participa en la formación de los enlaces que dan firmeza al colágeno, la proteína que sostiene la piel, los tendones, los huesos y los vasos. Sin esos enlaces cruzados, el colágeno sería un tejido débil, así que la lisina es parte del andamiaje que mantiene el cuerpo con forma y resistencia.

El segundo es metabólico: la lisina es uno de los ladrillos con los que el cuerpo fabrica carnitina, una molécula que ayuda a transportar las grasas hasta donde se queman para producir energía. Que la lisina intervenga en fabricar carnitina no significa, ojo, que tomar lisina extra queme más grasa: el cuerpo fabrica la carnitina que necesita con la lisina que ya tiene, y añadir más no fuerza el proceso.

Es un error frecuente confundir "es necesaria para" con "más de ella hace más", y en nutrición esa confusión es la que vende la mitad de los suplementos.

Lisina y herpes labial: qué dice la evidencia

La lisina no tiene evidencia sólida para prevenir ni tratar el herpes labial, pese a ser su uso más popular. La idea tiene una lógica de laboratorio que suena bien: el virus del herpes usa otro aminoácido, la arginina, para replicarse, y como la lisina compite con la arginina, en teoría más lisina frenaría al virus. El problema es que esa teoría no se ha traducido en resultados claros en personas.

La revisión más rigurosa, una Cochrane que analizó 32 ensayos sobre prevención del herpes labial, no encontró evidencia de eficacia para la lisina (Chi et al., 2015).

Otra revisión más específica matiza el panorama sin salvarlo: con dosis por debajo de 1 g al día y sin una dieta baja en arginina, la lisina parece inútil, y solo a dosis altas, por encima de 3 g diarios, algunos pacientes referían sentirse subjetivamente mejor, un dato débil que pide más estudios para tomarse en serio (Mailoo y Rampes, 2017).

Esa misma revisión recuerda que la lisina en dosis altas no es inocua y aconseja precaución en personas con enfermedad cardiovascular o de la vesícula. La lectura honesta es que, si tienes brotes de herpes que te molestan, lo que tiene evidencia de verdad son los antivirales, no un bote de aminoácidos.

Cuánta lisina necesitas y de dónde sacarla

El requerimiento de lisina en un adulto sano ronda los 30 mg por kilo de peso al día según el comité de expertos de la FAO, la OMS y la Universidad de las Naciones Unidas (FAO/WHO/UNU, 2007). Para una persona de 70 kg, eso son unos 2,1 g diarios, una cantidad que se cubre sin esfuerzo con una alimentación normal que incluya suficiente proteína.

Las mejores fuentes son las proteínas animales y las legumbres. Una ración de carne, pescado, huevos o lácteos aporta lisina de sobra, y entre las opciones vegetales destacan las lentejas, los garbanzos, las alubias, la soja y sus derivados como el tofu o el tempeh. Donde conviene fijarse es en el otro lado: los cereales y sus derivados, el pan, la pasta, el arroz, aportan poca, y la fruta es una fuente pobre en general.

Por eso quien basa su dieta en cereales y come pocas legumbres o proteína animal es el único perfil que de verdad podría quedarse corto. La solución no es un suplemento, es variar: combinar legumbre con cereal en el mismo día y asegurar una fuente proteica decente en cada comida cubre la lisina sin que tengas que contar miligramos.

Un plato de lentejas, un puñado de garbanzos en una ensalada, un yogur o un par de huevos ya inclinan la balanza, y no hace falta que la legumbre y el cereal coincidan en la misma comida: basta con que estén en el conjunto del día, porque el cuerpo dispone de un fondo de aminoácidos con el que compensa las horas.

Si te interesa el tema del reparto proteico, lo desarrollamos en síntesis de proteínas.

¿Tiene sentido suplementarse con lisina?

Para la mayoría de la gente, suplementarse con lisina no aporta nada, porque la dieta ya la cubre y el exceso de un aminoácido aislado no se traduce en más músculo, más energía ni más colágeno. El cuerpo usa lo que necesita y elimina el resto. Si ya llegas a tu proteína total diaria, añadir lisina suelta es gastar dinero en algo que no te falta.

Hay dos situaciones donde podría plantearse, y ninguna es rutinaria. La primera es probar dosis altas para el herpes labial recurrente, con la evidencia floja que ya hemos visto y siempre comentándolo con un profesional por las precauciones cardiovascular y de vesícula.

La segunda es un caso nutricional muy concreto: una persona con una dieta vegetal poco variada, pobre en legumbres, en la que revisar el conjunto de la proteína tiene más sentido que añadir un aminoácido. Para el deportista que busca rendimiento, la lisina aislada no tiene un efecto ergogénico demostrado: lo que mueve la aguja es la proteína total bien repartida, no un aminoácido concreto en cápsulas.

Antes de comprar el bote, la pregunta útil es si te falta lisina, y casi siempre la respuesta es que no.

Efectos secundarios y precauciones de la lisina

A las dosis que aporta la comida, la lisina no tiene efectos secundarios: es un aminoácido que tu cuerpo maneja a diario sin problema. La cuestión cambia cuando se toma como suplemento en dosis altas, que es precisamente lo que se hace cuando se busca el supuesto efecto sobre el herpes.

Lo más habitual con dosis altas son molestias digestivas, como dolor abdominal o diarrea, que suelen ser leves pero incómodas. Más importante es la precaución que señala la propia revisión sobre su uso para el herpes: recomienda cautela en personas con enfermedad cardiovascular o de la vesícula biliar antes de tomar lisina en dosis elevadas (Mailoo y Rampes, 2017).

Tampoco es un suplemento con datos de seguridad para tomar sin criterio durante meses, así que la regla sensata es no automedicarse con dosis grandes de forma prolongada y comentarlo con un profesional si tienes cualquier condición de salud. Como con casi todo, el problema no es la lisina de tu plato, es la lisina en cápsulas a dosis que tu dieta nunca te daría.

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios tiene tomar lisina si ya como bien?

Prácticamente ninguno añadido. La lisina cumple sus funciones (formar proteínas, colágeno y carnitina) con la que obtienes de la comida, y si ya cubres tu proteína, un suplemento no potencia esas funciones. Tomar de más no aporta un beneficio extra, solo se elimina.

¿Qué fruta contiene lisina?

La fruta es una fuente pobre de lisina en general. Si buscas cubrirla, es mejor mirar a las legumbres, la carne, el pescado, los huevos y los lácteos, que son las fuentes ricas de verdad. Ninguna fruta va a ser tu vía principal de lisina.

¿Qué pasa si tomo lisina a diario?

A dosis dietéticas no pasa nada relevante y probablemente tampoco notes ningún efecto si ya la cubres con la comida. A dosis altas y de forma prolongada conviene precaución, sobre todo si tienes una enfermedad cardiovascular o de la vesícula, y comentarlo con tu médico antes.

¿Qué combate la lisina?

Su fama la asocia al herpes labial, pero ahí la evidencia no la respalda (Chi et al., 2015). Lo que sí hace, como aminoácido esencial, es participar en construir proteínas, colágeno y carnitina, funciones que dependen de tenerla en la dieta, no de tomarla en dosis extra.

El aminoácido que ya tienes cubierto

La lisina es un buen ejemplo de cómo un nutriente necesario se convierte en un suplemento innecesario. Que algo sea imprescindible para el cuerpo no significa que te falte ni que tomar más aporte más, y la lisina reúne las dos cosas: la necesitas todos los días y, si comes de forma variada, ya la tienes.

El caso del herpes enseña algo más amplio que la propia lisina: una idea con una lógica bonita en el laboratorio, la competencia con la arginina, puede sonar convincente durante años sin que los estudios en personas la confirmen. Cuando un suplemento se apoya más en cómo debería funcionar que en cómo funciona de verdad, esa distancia es justo la que conviene mirar antes de pagar por él.

  1. Chi CC, Wang SH, Delamere FM, Wojnarowska F, Peters MC, Kanjirath PP. Interventions for prevention of herpes simplex labialis (cold sores on the lips). Cochrane Database Syst Rev. 2015;2015(8):CD010095. https://doi.org/10.1002/14651858.CD010095.pub2
  2. Mailoo VJ, Rampes S. Lysine for Herpes Simplex Prophylaxis: A Review of the Evidence. Integr Med (Encinitas). 2017;16(3):42-46. PMCID: PMC6419779. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6419779/
  3. FAO/WHO/UNU Expert Consultation. Protein and amino acid requirements in human nutrition. WHO Technical Report Series 935, 2007. Patrón de aminoácidos: https://www.fao.org/4/m3013e/m3013e00.htm
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