¿Cómo saber qué tipo de fibras musculares tengo como predominantes?

La composición de las fibras musculares en los humanos ha sido objeto de estudio durante décadas debido a su importancia en el rendimiento deportivo y la salud general.

Comprender qué tipo de fibras musculares predominan en nuestro cuerpo no solo puede ayudar a optimizar el entrenamiento y la recuperación, sino que también puede ser crucial para la prevención de lesiones y la mejora de la eficiencia energética durante el ejercicio.

Este artículo pretende desglosar las características y funciones de los diferentes tipos de fibras musculares, así como proporcionar métodos prácticos y científicos para identificar cuál es tu tipo predominante. A través de una revisión exhaustiva de la literatura y la integración de investigaciones recientes, esperamos que este artículo te ofrezca una guía completa y fundamentada para saber tu porcentaje las fibras musculares.

Tipo de fibras musculares
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Tipos de fibras musculares en humanos

En el tejido muscular esquelético humano, existen principalmente dos tipos de fibras musculares: las fibras de contracción lenta (tipo I) y las fibras de contracción rápida (tipo II). Cada tipo de fibra tiene características únicas en términos de propiedades contráctiles, metabolismo energético, resistencia a la fatiga y estructura.

Para conocer con mucho mayor detalle las características de cada tipo de fibra, te recomendamos que acudas a este otro artículo: Tipos de fibras musculares y su relación con el entrenamiento, pero aquí tienes los aspectos fundamentales que deberías conocer:

🔴 Fibras musculares de contracción lenta (Tipo I)

Las fibras tipo I, también conocidas como fibras de contracción lenta o fibras rojas, se caracterizan por su capacidad para contraerse lentamente y mantener la contracción durante períodos prolongados (Tabla 1).

Estas fibras son predominantemente aeróbicas, lo que significa que utilizan el oxígeno para producir energía a través del metabolismo oxidativo. Tienen una alta densidad de mitocondrias y mioglobina, lo que les da su color rojo característico y su capacidad para resistir la fatiga.

➜ Las fibras tipo I son esenciales para actividades de resistencia como correr maratones, ciclismo de larga distancia y natación. Debido a su alta resistencia a la fatiga y su eficiencia energética, permiten a los atletas mantener un rendimiento constante durante períodos prolongados sin una disminución significativa de la fuerza o la velocidad (estudio, revisión, revisión).

⚪ Fibras musculares de contracción rápida (Tipo II)

Las fibras tipo II, conocidas como fibras de contracción rápida o fibras blancas, son capaces de contraerse rápidamente y generar una gran cantidad de fuerza en un corto período de tiempo (Tabla 1). Estas fibras se subdividen en dos categorías: las fibras tipo IIa y las fibras tipo IIx (IIb en animales). Las fibras tipo IIa son una mezcla de características aeróbicas y anaeróbicas, mientras que las fibras tipo IIx son predominantemente anaeróbicas, utilizando el glucógeno como principal fuente de energía (revisión).

➜ Al contrario que ocurre con las tipo I, y como puedes encontrar explicado en los libros de referencia de Fisiología del Ejercicio, las fibras tipo II son cruciales para actividades que requieren ráfagas rápidas y potentes de energía, como el sprint, el levantamiento de pesas y los deportes que involucran movimientos explosivos e intermitentes. Aunque se fatigan más rápidamente que las fibras de tipo I, su capacidad para generar fuerza rápidamente las hace indispensables para el rendimiento en deportes de alta intensidad.

Fibras musculares del músculo
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Tabla 1. Características de las diferentes fibras musculares del músculo esquelético humano.

Características estructurales y funcionales de las fibras musculares

En la Tabla 1 puedes haber visto las características estructurales y funcionales de las fibras musculares, pero no está de más ampliar un poco su explicación para dejar claras las funciones de cada tipo de fibras, algo que nos servirá de base teórica para entender cuáles son los mejores métodos prácticos para averiguar nuestro tipo predominante de fibras musculares.

➜ Propiedades contráctiles

La principal diferencia entre las fibras de tipo I y tipo II radica en su velocidad de contracción:

  • Por un lado, las fibras tipo I tienen una velocidad de contracción lenta debido a su mecanismo de liberación de calcio más pausado y su ciclo de unión de los puentes cruzados de actina y miosina, también más lento, lo que resulta en contracciones sostenidas pero de menor fuerza.
  • Por otro lado, las fibras tipo II pueden liberar calcio más rápidamente y su ciclo de unión de los puentes cruzados es más rápido, permitiendo contracciones rápidas y 5 – 8 veces más potentes.

Cabe destacar que, según las investigaciones, ambos tipos de fibras musculares pueden llegar a alcanzar la misma fuerza máxima expresada, pese a que las fibras tipo II lo hacen, aproximadamente, el doble de rápido (40 ms) que las fibras tipo I (90 ms) (Figura 1).

Propiedades contráctiles hombros
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Figura 1. Propiedades contráctiles de los tipos de fibras musculares de los humanos (adaptado de Lievens et al., 2021)

➜ Metabolismo energético

Las fibras tipo I son predominantemente oxidativas, utilizando principalmente ácidos grasos y glucosa para producir ATP a través de la fosforilación oxidativa en las mitocondrias. Esto les permite ser altamente eficientes en términos energéticos y resistentes a la fatiga.

En contraste, las fibras tipo II, especialmente las tipo IIx, dependen en gran medida del metabolismo anaeróbico, utilizando el glucógeno almacenado en los músculos para producir energía rápidamente, lo que resulta en una acumulación rápida de lactato y una mayor predisposición a la fatiga.

➜ Resistencia a la fatiga

La resistencia a la fatiga es una característica distintiva entre los tipos de fibras, y una de las características fundamentales que destacan algunos autores por las que nos podría interesar saber de cuáles de ellas tenemos más porcentaje con vistas a anticipar y/o mejorar el rendimiento deportivo.

Las fibras tipo I pueden mantener la contracción durante períodos prolongados sin fatiga significativa, lo que las hace ideales para actividades de larga duración. Las fibras tipo II, por su parte, aunque capaces de generar más fuerza por unidad de tiempo (potencia), se fatigan rápidamente debido a su alta tasa de consumo energético y la producción de subproductos metabólicos como el lactato.

✅ La relevancia de la tipología muscular para los deportes, por lo tanto, y a pesar del breve resumen, es clara. Por ello, el 90% de los entrenadores (537 encuestados) han confesado que desearían utilizar métodos que pudieran detectar la tipología muscular predominante de sus deportistas para adaptar su entrenamiento.

¿Cómo saber qué tipo de fibras tengo predominante?

Un factor determinante para saber qué tipo de fibras tienes predominantemente es tu sexo biológico. Sí, a pesar de que hombres y mujeres somos bastante semejantes, las diferencias que tenemos entre nosotros a nivel biológico también incluyen nuestros porcentajes de fibras lentas y rápidas.

Esto es algo que se ha estudiado con minuciosidad a lo largo de muchos años, pero gracias a este metanálisis de Nuzzo et al. (2024) podemos tener un compendio de los estudios más importantes y concluir, al menos de momento, que ambos sexos tenemos más cantidad de fibras tipo I, pero que los hombres tienen mayor cantidad de fibras rápidas (tipo II) que las mujeres:

♂️ Hombres:

  • Fibras tipo I: 54.7% ± 2.9%.
  • Fibras tipo II: 45.3% ± 2.9%.

♀️ Mujeres:

  • Fibras tipo I: 60.1% ± 3.3%.
  • Fibras tipo II: 39.9% ± 3.3%.

Esto es importante para interpretar los resultados de las pruebas que veremos a continuación.

➜ Además, como venimos demostrando, en el ámbito del deporte puede ser útil conocer qué tipo de fibras musculares posee de manera predominante un deportista de cara a programar la carga de entrenamiento, así como para descubrir el talento deportivo (estudio, estudio, estudio). Y no sólo eso, sino que en el ámbito del fitness, del culturismo y del powerlifting, siempre existe un interés particular, una inquietud llamativa, por saber si existe alguna manera de saberlo.

A través de métodos tanto invasivos como no invasivos, es posible determinar la tipología de las fibras musculares y utilizar esta información para desarrollar programas de entrenamiento más efectivos y específicos.

Método invasivo de referencia para saber el porcentaje de fibras musculares

El gold standard, el método de referencia para conocer el porcentaje de fibras musculares de cada tipo que posee una persona en un lugar anatómico determinado (ej. cuádriceps, pectoral, bíceps, tríceps, etc.), es un método invasivo: la biopsia muscular.

Una biopsia muscular es un procedimiento en el que se extrae una pequeña muestra de tejido muscular para ser analizada en un laboratorio. El proceso generalmente implica la inserción de una aguja fina a través de la piel hasta el músculo para obtener la muestra. Esta muestra se tiñe y se examina bajo un microscopio para identificar y cuantificar los diferentes tipos de fibras musculares presentes, como las fibras de contracción lenta (tipo I) y las fibras de contracción rápida (tipo II) (Figura 2).

Biopsia conocer porcentaje de fibras musculares
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Figura 2. Biopsia muscular para conocer el porcentaje de fibras musculares de una determinada zona anatómica.

Al ser un método invasivo, como puedes imaginar, no mucha gente está dispuesta a exponerse a él. De hecho, según algunos estudios, sólo el 18.4% de los entrenadores cree que sus atletas estarían dispuestos a someterse a una biopsia muscular.

Además, debería tener en cuenta que la biopsia muscular proporciona información precisa sobre la composición de las fibras musculares en la zona específica de donde se toma la muestra. Sin embargo, esta información no necesariamente refleja la composición de fibras musculares en otras partes del cuerpo, ya que la distribución de las fibras puede variar según el grupo muscular y la función de ese músculo en particular (Figura 3).

Composición promedio de fibras musculares
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Figura 3. Composición promedio de fibras musculares del ser humano (Johnson et al., 1973).

Evidentemente, esto plantea la necesidad de intentar acudir a otros métodos cuando pretendemos conocer qué tipos de fibras musculares posee, de manera predominante, una persona. Y es aquí donde surgen los métodos no invasivos.

Métodos no invasivos para identificar tipos de fibras musculares

Entre estos métodos se incluyen los ultrasonidos, la electromiografía de superficie (sEMG) o técnicas de imagen avanzadas como la resonancia magnética (MRI) y la espectroscopia de resonancia magnética (MRS), que ofrecen estimaciones detalladas de la composición de fibras musculares. También otras pruebas de rendimiento físico como los tests de repeticiones hasta el fallo con cargas específicas, análisis de saltos verticales y pruebas de fuerza explosiva, que son algo menos precisos.

En cualquier caso, el avance continuo de la ciencia y de la tecnología hace que estos métodos no invasivos sean cada vez más precisos y accesibles, proporcionando una alternativa viable a la biopsia muscular para entrenadores y deportistas que buscan optimizar su rendimiento sin procedimientos invasivos.

Ultrasonidos

El ultrasonido es una técnica de imagen que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del músculo en tiempo real. Aunque tradicionalmente se ha utilizado para evaluar la estructura y el grosor del músculo, estudios recientes han explorado su uso en la diferenciación de tipos de fibras musculares, basándose en la ecogenicidad (la capacidad de reflejar las ondas sonoras) de las fibras musculares (ejemplo, ejemplo, ejemplo).

Según los datos encontrados, el ultrasonido tiene una fiabilidad moderada para diferenciar tipos de fibras musculares, con una precisión que puede variar entre el 50 – 75%. La fiabilidad del ultrasonido depende en gran medida de la calidad del equipo y la experiencia del operador.

Electromiografía (EMG)

La electromiografía es una técnica que mide la actividad eléctrica generada por los músculos durante la contracción. Diferentes tipos de fibras musculares producen patrones de actividad eléctrica distintos, lo que permite a los investigadores inferir el tipo de fibra predominante.

La EMG tiene una fiabilidad moderada para identificar tipos de fibras musculares (estudio). Su precisión puede estar en torno al 70 – 80% en comparación con la biopsia muscular. La variabilidad en los resultados se debe principalmente a las diferencias en la colocación de los electrodos y la interpretación de los datos.

Resonancia Magnética (MRI) y Espectroscopia por Resonancia Magnética (MRS)

La resonancia magnética (MRI) y la espectroscopia por resonancia magnética (MRS) son técnicas de imagen avanzadas que pueden proporcionar información sobre la estructura y la composición del músculo (Figura 4).

La MRI, por un lado, puede identificar diferencias en la densidad y el tamaño de las fibras musculares, mientras que la MRS, por otro, puede analizar el metabolismo muscular y la concentración de ciertos metabolitos, ofreciendo pistas sobre el tipo de fibras musculares predominantes (Figura 4).

A modo de curiosidad, puede interesarte el hecho de que la carnosina es el metabolito principalmente evaluado para determinar el porcentaje de fibras musculares de una persona utilizando este método. Se utiliza este marcador porque la carnosina es un dipéptido estable que está presente en concentraciones dos veces mayores en las fibras tipo II en comparación con las fibras tipo I (estudio, estudio) y tiene una fuerte asociación positiva con el porcentaje del área total ocupada por las fibras tipo II determinado por biopsia muscular en hombres (estudio).

Medir concentración absoluta de carnosina
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Figura 4. La MRS permite medir una concentración absoluta de carnosina y este valor se expresa como una puntuación Z relativa a una población de control no deportista que ha sido escaneada previamente.

La MRI y la MRS son técnicas avanzadas, muy técnicas y costosas, que pueden proporcionar una imagen detallada de la estructura y el metabolismo muscular. La fiabilidad de estas técnicas para identificar tipos de fibras musculares puede ser alta, alcanzando hasta un 85 – 90% de precisión, especialmente cuando se combinan ambas técnicas y se utilizan con tecnología de última generación.

Por este motivo, estos son dos de los métodos más utilizados hoy en día en el deporte de élite para medir la histología muscular (aka. porcentaje de fibras, entre otras variables). Además, si lo piensas, cuenta con algunas ventajas destacadas frente a los demás (estudio, revisión):

➜ Método no invasivo (sin radiación y fácil de realizar).

➜ Analiza gran parte de todo un músculo (±5%).

➜ No está influenciado ni por sesiones de entrenamiento previas ni por ingestas de comida o líquidos anteriores a la prueba, excepto si te estas suplementando con beta-alanina, principal precursor de la carnosina analizada.

➜ Pruebas de rendimiento y fatiga

Las pruebas de rendimiento y fatiga pueden proporcionar información indirecta sobre la composición de las fibras musculares, y son, sin lugar a dudas, las más prácticas... a la vez que las menos precisas.

Por ejemplo, los individuos con una mayor proporción de fibras de contracción lenta (tipo I) generalmente muestran una mayor resistencia en pruebas de ejercicio prolongado, mientras que aquellos con predominancia de fibras de contracción rápida (tipo II) tienden a tener un rendimiento superior en actividades explosivas de corta duración.

Altura del salto vertical

La altura del salto vertical puede proporcionar una indicación útil sobre la composición de fibras musculares (estudio, estudio, estudio), aunque es importante tener en cuenta que hay variabilidad individual y otros factores que pueden influir en el rendimiento del salto.

Existen varios tipos de saltos que pueden ejecutarse para evaluar la proporción de fibras musculares de cada tipo que tiene una persona. Los más habituales son el Squat Jump (SJ), el Salto con Contramovimiento (CMJ) o el Salto con Caída (Drop Jump Test). Por simplicidad, escogeremos describir el primero, el Squat Jump, que, por otro lado, es el que más comúnmente se utiliza en la bibliografía.

Para realizar el test, sería idea utilizar una plataforma de salto (plataforma de fuerza) o un dispositivo medidor de la altura de salto como puede ser nuestro teléfono móvil. De hecho, sería estupendo si te apoyas en esta aplicación móvil para medir el salto: My Jump Lab para Android o para iOS.

Antes de ejecutar la prueba, no olvides calentar adecuadamente, con un calentamiento general y específico de 10 o 15 minutos para llegar preparado a la prueba. Una vez hecho esto, sería tan sencillo como realizar un salto vertical máximo desde una posición de sentadilla parcial (ángulo de rodilla aproximadamente de 90 grados), con las manos en las caderas, y registrar la altura del salto:

Alturas mayores indican una mayor proporción de fibras tipo II (rápidas), ya que estas son responsables de generar grandes fuerzas en cortos períodos de tiempo. Por otro lado, alturas menores indican una mayor proporción de fibras tipo I (lentas), asociadas con resistencia y menor producción de fuerza explosiva.

A partir del estudio pionero de Bosco y cols. (1979), otros estudios, como este o este, han replicado el protocolo con buena correlación entre todos ellos, y hoy se acepta que un baremo útil para establecer los porcentajes estimados de fibras musculares de los extensores de rodilla (cuádriceps) es el siguiente (Tabla 2):

Baremos de altura de salto
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Tabla 2. Baremos de altura de salto vertical para estimar una mayor cantidad de fibras musculares tipo I o tipo II en el cuádriceps.

Tests de repeticiones al fallo de un determinado ejercicio

Seguro que has oído en alguna ocasión que realizar un cierto número de repeticiones con una determinada carga en un ejercicio concreto es cuestión, al menos en parte, de tu porcentaje de cada tipo de fibras musculares. Si realizas más de un número, es porque tienes más porcentaje de fibras musculares lentas, que son más resistentes a la fatiga, y si realizas menos, entonces es porque tienes más cantidad de fibras musculares rápidas, que se fatigan rápidamente.

Lo cierto es que no es una propuesta desencaminada, y algunos de los ejercicios en los que más se ha investigado la relación entre el número de repeticiones realizadas hasta el fallo y el porcentaje de fibras musculares de la persona que lo realiza son el press de banca, la prensa de piernas y las extensiones de cuádriceps (ejemplo, ejemplo, ejemplo).

En todos ellos, el protocolo es semejante, e incluye los siguientes pasos:

  • Calentamiento: El protocolo estándar supone realizar un calentamiento general de 5-10 minutos con ejercicios cardiovasculares de baja intensidad (por ejemplo, trote ligero o bicicleta estática) y un calentamiento específico del grupo muscular que se vaya a evaluar, con, al menos, un par de series de 8-20 repeticiones lejos del fallo en los ejercicios que se quieran probar (press de banca, prensa de piernas y extensiones de cuádriceps, en este caso).
  • Carga inicial: Debes establecer una carga correspondiente al 70% del 1RM de quien vaya a realizar la prueba (aproximadamente el peso con el que se pueden realizar 10 repeticiones al fallo) en el ejercicio que se vaya a evaluar.

Se escoge esta carga y no otra porque, a pesar de que se ha demostrado en varias ocasiones que hombres y mujeres pueden realizar diferente número de repeticiones con una misma intensidad (% 1RM) (artículo, artículo, artículo), una reciente revisión de Nuzzo y cols. (2024), nos enseña que alrededor del 70 – 75% 1RM, ambos sexos son capaces de realizar aproximadamente el mismo número de repeticiones al fallo en promedio.

De esta manera, a nivel inter-grupal (hombres vs. mujeres), favorecemos un contexto en el que las diferencias promedio no sean relevantes, pero a nivel intra-grupal (hombres vs. hombres, mujeres vs. mujeres) sí se pueda observar cierta heterogeneidad que nos sirva para estimar con más precisión los porcentajes de fibras de cada persona.

  • Ejercicio principal: tras el calentamiento, una vez la persona esté preparada, realiza una serie hasta el fallo con la carga establecida del 70% del 1RM del ejercicio a evaluar. Registrar el número total de repeticiones completadas antes de llegar al fallo muscular, definido como la incapacidad de completar una repetición adicional con la técnica adecuada.

El número de repeticiones completadas hasta el fallo puede proporcionar una estimación de la predominancia de fibras musculares tipo I (fibras lentas) y/o tipo II (fibras rápidas) en el músculo pectoral mayor, si se evalúa el press de banca, o cuádriceps, si se evalúan las extensiones de cuádriceps o la prensa inclinada (Tabla 3).

Baremos repeticiones hasta el fallo
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Tabla 3. Baremos de repeticiones hasta el fallo con el 70% 1RM para estimar una mayor cantidad de fibras musculares tipo I o tipo II en el pectoral mayor (cuando se realiza press de banca) o en el cuádriceps (cuando se realizan extensiones de cuádriceps o prensa inclinada).

⚠️ En cualquier caso, nos gustaría reiterar que las pruebas de rendimiento y fatiga, si bien son muy llamativas por sus características en comparación con las de laboratorio, ofrecen una aproximación indirecta a la composición de fibras musculares y su fiabilidad es la más baja entre todos los métodos mencionados, estimada en alrededor del 40 – 60% según la bibliografía consultada.

No olvides que este tipo de pruebas pueden acabar estando influenciadas por muchos factores externos, entre los que la experiencia y familiarización con el ejercicio son dos de las más importantes, y no proporcionan una medida directa de los tipos de fibras predominantes.

¿Pueden cambiar los tipos de fibras musculares con el entrenamiento?

Otra de las preguntas habituales, recurrentes y, además, coherentes, que también se dan a colación de la predominancia de unos tipos de fibras u otras es si dicho porcentaje es invariable a lo largo de la vida de una persona.

Dejando a un lado el envejecimiento, algo que también modela nuestro porcentaje de fibras tipo I y tipo II en detrimento de estas últimas (estudio, revisión), y habiendo visto que una persona con una alta cantidad relativa de fibras rápidas estará más capacitada para deportes que requieren movimientos rápidos y explosivos en períodos cortos, surge la pregunta: ¿podemos cambiar la composición de las fibras musculares a través del entrenamiento?

La respuesta corta es algo decepcionante. Realmente, no mucho.

La respuesta larga tiene algunos matices alentadores.

➜ Los estudios en animales han demostrado que exponer un músculo con predominancia de fibras rápidas a estimulación eléctrica de baja frecuencia puede cambiar la composición de nuestras fibras musculares de rápidas a lentas, y la eliminación del impulso nervioso a un músculo lento puede inducir un cambio de lentas a rápidas (estudio, estudio, revisión).

➜ Por otro lado, numerosos estudios, también en humanos, han demostrado que el entrenamiento de fuerza pesado y cerca del fallo disminuye la expresión característica de las fibras tipo IIx en el músculo esquelético y aumenta la de las fibras tipo IIa (ejemplo, ejemplo, ejemplo) (Figura 5). Sin embargo, esto se puede revertir si hay un parón de algunos meses en el entrenamiento de fuerza y/o se modifica el tipo de entrenamiento a uno más típico de potencia, alejándonos del fallo muscular (estudio, revisión).

Desde un punto de vista funcional, la reducción de las características de nuestras fibras musculares que las definen como tipo IIx debido al entrenamiento de fuerza cerca del fallo puede parecer desfavorable ya que son las de contracción más rápida y las que producen mayor potencia. Teóricamente, esto es negativo; sin embargo, en el total del músculo completo, este aparente desaceleramiento se compensa por el aumento en la fuerza, potencia y tasa de producción de fuerza (Rate of Force Development, RFD) del músculo entrenado (revisión).

Estas observaciones se deben a que las fibras rápidas muestran una hipertrofia dos veces mayor que las fibras lentas tras un protocolo de este tipo, cerca del fallo (estudio, estudio, revisión). Dicha hipertrofia, propia del entrenamiento de fuerza pesado y cerca del fallo, resulta en un músculo más grande con una mayor proporción de área de sección transversal ocupada por fibras rápidas.

Entrenamiento de fuerza pesado
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Figura 5. El entrenamiento de fuerza pesado y cerca del fallo disminuye la expresión característica de las fibras tipo IIx en el músculo esquelético y aumenta la de las fibras tipo IIa. Sin embargo, este cambio no significa que se pierda fuerza, ni potencia, debido al aumento consecuente que tiene lugar de volumen muscular ocupado por las fibras tipo II (con mayor potencial de crecimiento que las tipo I).

🧐 Y, si has sido observador, podrás haberte dado cuenta que las transiciones fibrilares que principalmente han sido más demostradas son aquellas que se producen entre los distintos subtipos de fibras II. En general, parece que se producen disminuciones en los niveles de fibras IIx, y aumentos en las IIa, pero las tipo I no muestran cambios significativos (revisión):

  • Una predominancia de ejercicio de tipo aeróbico o contracciones lentas intencionadas irá transformando parte de las fibras tipo IIx e híbridas tipo IIxa en fibras de contracción algo más lenta, como las tipo IIa: IIx → IIxa → IIa.
  • Una predominancia de ejercicio de tipo anaeróbico (vía ATP-PCr principalmente) o contracciones lo más rápidas posibles irá transformando parte de las fibras tipo IIa en tipo IIx (las fibras tipo I no se modifican): IIa → IIax → IIx.

Aun así, y pese a que ser conocedores de estas ideas es algo fascinante, no pierdas la perspectiva. Los estudios realizados, y así se recoge en esta magnífica revisión de Plotkin y cols., (2021), más bien indican que los porcentajes de fibras I y II no se alteran sustancialmente con el entrenamiento, aunque sí puede haber cierto efecto significativo a un nivel de élite.

Tu porcentaje de fibras lentas y rápidas está definido genéticamente y se establece muy pronto tras el nacimiento. Pese a ello, no pienses que el músculo no es capaz de mejorar su resistencia o su fuerza. Modificaciones en la capilarización, diámetro de las fibras, o modificaciones de ciertas actividades enzimáticas pueden constituir adaptaciones beneficiosas para el rendimiento deportivo y funcional (revisión).

Resumen y conclusiones

Determinar el tipo de fibras musculares predominante en el cuerpo humano podría ser de especial relevancia para ciertos aspectos del rendimiento deportivo y la salud.

Los seres humanos tenemos principalmente dos tipos de fibras musculares, si bien se pueden clasificar mejor en tres para una mayor comprensión teórica:

  • Las fibras tipo I se caracterizan por ser predominantemente aeróbicas, con alta densidad mitocondrial y mioglobina, lo que les confiere gran resistencia a la fatiga. Estas fibras son esenciales para actividades de resistencia como maratones o ciclismo de larga distancia.
  • Por el contrario, las fibras tipo II pueden subdividirse en IIa (mixtas) y IIx (predominantemente anaeróbicas). Estas fibras se contraen rápidamente y generan gran fuerza, siendo cruciales para actividades explosivas como el sprint o levantamiento de pesas, aunque se fatigan más rápido que las tipo I.

Cada una tiene sus propias características estructurales y funcionales algo que, como hemos visto, sienta las bases teóricas para entender los métodos prácticos y científicos que se pueden emplear para determinar el tipo predominante de fibras musculares.

Estos métodos incluyen pruebas de rendimiento, análisis de biopsias musculares o técnicas de imagen, entre otras; constituyendo el método invasivo de la biopsia muscular el gold standard para determinar con precisión el tipo predominante de fibras musculares.

Es decir, actualmente, no existe un método no invasivo que pueda identificar con tanta fiabilidad el porcentaje de fibras musculares en una determinada zona anatómica, y mucho menos en todo el cuerpo de una sola vez. Las técnicas no invasivas, como la electromiografía, la resonancia magnética o el ultrasonido, pueden proporcionar estimaciones de la composición de fibras en músculos específicos, pero no ofrecen una visión global del cuerpo completo si no se realiza parte por parte.

Otros métodos de evaluación más accesibles y prácticos, como son las pruebas de rendimiento y fatiga (por ejemplo, salto vertical y tests de repeticiones al fallo) pueden proporcionar alguna idea de la posible desviación Z del porcentaje real de fibras musculares de uno u otro tipo que tiene una persona respecto al promedio de su grupo de edad y sexo. A pesar de ello, son las pruebas menos precisas.

Por todo ello, estas técnicas no invasivas deberían ser evaluadas teniendo en cuenta las numerosas limitaciones que presentan.

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