Tribulus terrestris: ¿aumenta la testosterona? Qué dice la evidencia

Publicado: 26 de junio de 2024
Modificado: 6 de agosto de 2026

En hombres con niveles normales, la respuesta de los estudios es que no. El Tribulus terrestris se vende como potenciador hormonal, pero cuando se ha medido la testosterona en sangre, no sube respecto a un placebo.

Es uno de los suplementos "testo" más vendidos y uno de los que peor aguanta el contraste con la evidencia. Como dietista, quiero separar lo que promete el envase de lo que hace de verdad, y contarte qué palancas sí mueven la testosterona sin gastar en cápsulas.

Puntos clave:
  • El Tribulus es una planta con saponinas, usada tradicionalmente como afrodisíaco. Su fama comercial va por delante de sus pruebas.
  • En un ensayo controlado en hombres jóvenes, no cambió la testosterona ni otras hormonas androgénicas frente al placebo.
  • Su efecto más citado, algo de mejora en la libido, no equivale a subir la testosterona: son cosas distintas.
  • Lo que de verdad influye en tu testosterona es dormir, tu porcentaje de grasa, el entrenamiento de fuerza y descartar una causa médica si está baja.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye una valoración médica; si sospechas que tienes la testosterona baja, consúltalo con un profesional antes de tomar cualquier suplemento.

Qué es el Tribulus terrestris

El Tribulus terrestris es una planta que crece en zonas cálidas de medio mundo y que la medicina tradicional ha usado durante siglos, sobre todo como afrodisíaco y tónico general. Sus extractos concentran unos compuestos llamados saponinas esteroideas, y en concreto una, la protodioscina, es la que suele destacarse en las etiquetas como principio activo.

El nombre "esteroideas" ayuda a la confusión: suena a que la planta contiene o produce hormonas masculinas, y no es el caso. Son moléculas vegetales con una estructura química parecida, pero no son testosterona ni se convierten en ella dentro del cuerpo.

De ese salto entre "saponinas esteroideas" y "sube la testosterona" nace buena parte del negocio. La lógica comercial es sugerente y la etiqueta la explota, pero un parecido estructural no es un mecanismo hormonal. Para saber si realmente hace algo hay que dejar la química de la planta a un lado y mirar lo único que zanja la cuestión: qué pasa con la testosterona en sangre de las personas que lo toman.

Qué dice la evidencia sobre la testosterona

Cuando se ha puesto a prueba de forma controlada, el Tribulus no ha elevado la testosterona en hombres sanos. En un ensayo con veintiún varones jóvenes que tomaron el extracto durante cuatro semanas, a dosis de veinte y de diez miligramos por kilo de peso al día, no hubo diferencias frente al grupo placebo en los niveles de testosterona, androstenediona ni hormona luteinizante, y todos los valores se mantuvieron en el rango normal (Neychev y Mitev, 2005).

Los propios autores concluyeron que las saponinas del Tribulus no tienen propiedades para aumentar los andrógenos, ni de forma directa ni indirecta.

Ese resultado encaja con lo que muestran otros trabajos en deportistas: quienes lo han usado durante semanas de entrenamiento no han ganado más fuerza ni más masa muscular que quienes tomaron placebo. Conviene ser preciso con lo que esto significa y lo que no. No prueba que el Tribulus sea inservible para absolutamente todo, pero sí desmonta su promesa central, que es la que aparece en la publicidad: subir la testosterona. Y para esa promesa concreta, la evidencia disponible apunta en contra.

Ficha: ensayo de Tribulus terrestris en jugadores de rugby de élite, sin diferencias frente a placebo
Rogerson et al. (2007), en 22 jugadores de rugby league de élite: 450 mg al día durante cinco semanas no produjeron más fuerza ni más masa magra que el placebo. Figura de elaboración propia a partir de los datos publicados.

De dónde viene su fama de potenciador

Si no sube la testosterona, cabe preguntarse por qué se ha vendido tanto. La fama del Tribulus no nació en el mundo de los músculos, sino en el de la libido. Su uso tradicional como afrodisíaco es real, y algunos estudios, muchos en animales y unos pocos en personas, han descrito cierta mejora del deseo o de la función sexual con sus extractos.

El marketing tomó ese hilo y lo estiró hasta un sitio donde no llega: dio por hecho que si mejora la esfera sexual, tiene que ser subiendo la testosterona, porque en la cabeza de mucha gente ambas cosas son lo mismo.

Ahí está el fallo. El deseo sexual depende de muchos factores además de la testosterona, entre ellos el estado de ánimo, el estrés, la relación de pareja o el riego sanguíneo, y una molécula puede tocar alguno de esos resortes sin mover la hormona.

Por eso un posible efecto sobre la libido, aunque fuera modesto y no muy consistente, es perfectamente compatible con lo que vimos antes: testosterona igual que con placebo. Confundir libido con testosterona es el corazón del malentendido, y es lo que permite vender una cosa prometiendo otra.

Qué le pasa a tu cuerpo si lo tomas

Para la mayoría de personas sanas, tomar Tribulus en las dosis habituales de los suplementos no produce grandes efectos, ni buenos ni malos. Lo más honesto es decir que, con niveles hormonales normales, lo probable es que no notes nada atribuible a la planta, más allá del efecto placebo de creer que estás haciendo algo por tu testosterona.

Algunas personas describen molestias digestivas leves. Se ha señalado también que sus componentes podrían influir en el azúcar en sangre y en la tensión, lo que importa sobre todo a quien ya toma medicación para esas condiciones.

Gráfica: cambios en glucosa y perfil lipídico con Tribulus terrestris en mujeres con diabetes tipo 2
Samani et al. (2016), en 98 mujeres con diabetes tipo 2: 1.000 mg al día bajaron la glucosa en ayunas, el colesterol total y el LDL frente a placebo, mientras que los triglicéridos y el HDL no cambiaron de forma significativa. Se midió en mujeres con diabetes, no en varones sanos. Figura de elaboración propia a partir de los datos publicados.

Hay un riesgo que no viene de la planta sino del sector: la suplementación deportiva de "potenciadores hormonales" ha tenido casos de productos adulterados con sustancias activas no declaradas, incluidas hormonas o precursores. Ese es un motivo real para desconfiar de las promesas exageradas y para elegir, si acaso, marcas con controles de calidad. Dicho de otro modo, el mayor peligro del Tribulus no suele ser el Tribulus, sino lo que un fabricante sin escrúpulos pueda meter en la misma cápsula para que el producto "funcione".

Quién no debería tomarlo

Aunque para la mayoría sea un suplemento más bien inocuo, hay perfiles en los que conviene evitarlo por prudencia. Las mujeres embarazadas o en lactancia no deberían tomarlo, porque no hay datos de seguridad suficientes en esa situación y se trata de un extracto con actividad biológica.

Las personas con condiciones sensibles a las hormonas deberían consultarlo antes, dado que se comercializa precisamente por su supuesta acción sobre esa esfera. Quien tome medicación para la diabetes o la tensión debería hablarlo con su médico, por la posible interferencia con el azúcar en sangre y la presión.

Y cualquiera que esté sujeto a controles antidopaje tiene un motivo extra para la cautela, por el riesgo de contaminación de estos productos. En general, si estás sano y con la testosterona en rango, la mejor razón para no tomarlo no es el peligro, sino que no vas a obtener lo que el envase promete. Ante la duda, la consulta profesional ahorra dinero y sustos.

Qué sí influye en tu testosterona

Si tu objetivo real es tener la testosterona donde debe estar, hay palancas con respaldo y ninguna se vende en bote. Antes de gastar en un suplemento, vale la pena ordenar lo que sí funciona, porque casi siempre está en hábitos que ya sabes que descuidas.

Dormir y controlar el estrés

El sueño es probablemente la variable más infravalorada. La testosterona se produce en buena parte durante el descanso nocturno, y dormir poco de forma habitual la reduce de manera apreciable en pocos días. No es un detalle menor: pasar de cinco a siete u ocho horas puede cambiar tus niveles más que cualquier cápsula.

El estrés sostenido juega en la misma dirección, porque el cuerpo prioriza las hormonas del estrés a costa de otras. Así que antes de buscar un potenciador, la pregunta útil es cuántas horas duermes y en qué estado llegas al final del día.

Arreglar eso es gratis y su efecto está mucho mejor documentado que el de cualquier extracto vegetal, y además mejora de paso el ánimo, el apetito y la recuperación del entrenamiento, cosas que ningún potenciador te va a dar por separado.

Bajar el exceso de grasa y entrenar fuerza

La composición corporal importa, y en concreto el exceso de grasa. El tejido graso favorece la conversión de testosterona en estrógenos, de modo que un porcentaje de grasa alto tiende a asociarse con niveles más bajos, y perder ese exceso suele mejorarlos. El entrenamiento de fuerza suma por dos vías: ayuda a ganar músculo y a reducir grasa, y estimula de forma aguda la producción hormonal alrededor del ejercicio. No hace falta obsesionarse con levantar cada día ni con dietas extremas, que a menudo son contraproducentes.

Basta con un plan de fuerza sostenido y una alimentación que te lleve a un porcentaje de grasa saludable para que el cuerpo trabaje a tu favor, algo que ningún Tribulus va a lograr por ti.

Cuándo la testosterona baja es un asunto médico

Si de verdad crees que la tienes baja, con síntomas como cansancio marcado, bajada de libido, pérdida de masa muscular o ánimo apagado, el paso correcto no es un suplemento, sino una analítica. Un déficit real de testosterona tiene causas concretas y, cuando está justificado, un tratamiento médico que no se parece en nada a un bote de herbolario. Automedicarse con potenciadores en ese escenario retrasa el diagnóstico y puede enmascarar el problema. La testosterona baja confirmada es un asunto de consulta, con seguimiento y, si procede, terapia supervisada.

Confundir eso con un extracto que ni siquiera sube la hormona en personas sanas es cambiar una solución real por una etiqueta atractiva. Y hay un matiz que conviene tener presente: muchos de esos síntomas, el cansancio o el ánimo bajo, tienen otras causas frecuentes, desde el estrés hasta un déficit de hierro o de vitamina D, que la analítica también ayuda a ordenar antes de asumir que todo es cosa de la testosterona.

Por qué el envase promete lo que la planta no da

El Tribulus resume bien un truco que se repite en la suplementación hormonal. Se coge un uso tradicional real, en este caso el afrodisíaco, se le suma un ingrediente de nombre científico que suena a hormona, las saponinas esteroideas, y con esos dos hilos se teje una promesa distinta y más vendible: más testosterona. El comprador cree que paga por lo segundo cuando, en el mejor de los casos, está comprando lo primero.

La lección que te llevas no es solo sobre esta planta, sino sobre cómo leer una etiqueta: cuando un producto justifica un efecto hormonal por el parecido químico de un ingrediente y no por lo que pasó cuando se midió en personas, ese hueco entre la química y el resultado es exactamente donde vive el marketing. La testosterona se cuida durmiendo, entrenando y comiendo, y esa factura, aunque menos glamurosa, es la única que de verdad se paga en resultados.

Preguntas frecuentes

¿El Tribulus aumenta la testosterona?

En hombres con niveles normales, los estudios controlados no han encontrado aumento frente al placebo. Un ensayo en varones jóvenes no vio cambios en la testosterona ni en otras hormonas androgénicas tras cuatro semanas (Neychev y Mitev, 2005).

¿El Tribulus realmente funciona para algo?

Su uso mejor respaldado es como posible apoyo de la libido, con evidencia modesta y no muy consistente. Eso no es lo mismo que subir la testosterona ni mejorar el rendimiento muscular, donde no ha demostrado efecto.

¿Qué le pasa a mi cuerpo si tomo Tribulus?

Con niveles hormonales normales, lo más probable es que no notes nada atribuible a la planta. Algunas personas refieren molestias digestivas, y podría influir en el azúcar y la tensión, algo a vigilar si tomas medicación para ello.

¿Quién no debe tomar Tribulus?

Por prudencia, embarazadas y en lactancia, personas con condiciones sensibles a las hormonas y quienes tomen medicación para la diabetes o la tensión sin consultarlo. Los deportistas con controles antidopaje deben extremar la cautela por el riesgo de contaminación.

  1. Neychev VK, Mitev VI. The aphrodisiac herb Tribulus terrestris does not influence the androgen production in young men. J Ethnopharmacol. 2005;101(1-3):319-23. https://doi.org/10.1016/j.jep.2005.05.017
  2. Rogerson S, Riches CJ, Jennings C, Weatherby RP, Meir RA, Marshall-Gradisnik SM. The effect of five weeks of Tribulus terrestris supplementation on muscle strength and body composition during preseason training in elite rugby league players. J Strength Cond Res. 2007;21(2):348-53. https://doi.org/10.1519/R-18395.1
  3. Samani NB, Jokar A, Soveid M, Heydari M, Mosavat SH. Efficacy of the hydroalcoholic extract of Tribulus terrestris on the serum glucose and lipid profile of women with diabetes mellitus: a double-blind randomized placebo-controlled clinical trial. J Evid Based Complementary Altern Med. 2016;21(4):NP91-7. https://doi.org/10.1177/2156587216650775
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