Calculadora presión arterial

Rellena con tus datos y calcula cómo son tus valores de presión arterial.

⬇️ Explicación e interpretación de la calculadora:

La tensión arterial es un parámetro importante porque refleja la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras el corazón bombea sangre. Una presión arterial adecuada es crucial para garantizar un flujo sanguíneo adecuado a todos los tejidos y órganos del cuerpo.

Hacerlo proporciona información valiosa sobre el estado del sistema cardiovascular, renal y cerebral, lo que nos permite identificar y abordar posibles problemas antes de que se conviertan en condiciones más serias. Por ejemplo, la presión arterial alta a menudo no presenta síntomas evidentes, por lo que medirla regularmente puede ser una forma importante de detectar problemas de salud subyacentes antes de que se vuelvan graves.

Calculadora tensión o presión arterial

¿Qué mide realmente la presión arterial?

Imagina que tu corazón es una bomba. Su trabajo es bombear sangre por todo el cuerpo, asegurándose de que llegue a cada órgano y tejido para proporcionarles oxígeno y nutrientes. Para hacer esto, el corazón se contrae y se relaja en un ciclo constante (pulso).

➜ Cuando el corazón se contrae, envía sangre hacia las arterias. Esta es la fase que se manifiesta en el número de la presión arterial más alta, llamada "presión sistólica". Se llama de esta manera porque hace referencia a la sístole, una fase del ciclo cardiaco en la que las cavidades inferiores del corazón, llamadas ventrículos, se contraen y expulsan la sangre hacia las arterias (Figura 1).

➜ Luego, cuando el corazón se relaja entre latidos para permitir que las cavidades cardiacas se llenen de sangre nuevamente gracias a que la sangre fluye desde las venas hacia el interior del corazón, la presión en las arterias disminuye. Esta es la fase de la "presión diastólica". Aquí, el corazón se está preparando para su próximo latido, y la presión arterial cae hasta su nivel más bajo antes de que comience el siguiente ciclo (Figura 1).

Sístole y diástole de la presión arterial.

Figura 1. Sístole y diástole del corazón que indican los valores máximos y mínimo de la presión arterial.

Medir la tensión arterial implica registrar estos dos números: la presión sistólica y la presión diastólica. Por ejemplo, si ves un número como "120/80 mmHg" al tomarte la tensión, el primero (120) es la presión sistólica y el segundo (80) es la presión diastólica.

👉 Puedes pensar en la tensión arterial como la medida de la fuerza con la que la sangre golpea las paredes de las tuberías por donde viaja en nuestro cuerpo, como las tuberías de agua en una casa. Cuando el corazón late, empuja la sangre a través de esas tuberías (llamadas arterias) para llevarla a todas partes del cuerpo.

Imagina que tienes una manguera y la conectas a una llave de agua. Si giras la llave muy fuerte, el agua sale con mucha fuerza de la manguera y puede incluso golpearte si estás muy cerca. Por otro lado, si giras la llave de agua muy poco, el agua sale débilmente de la manguera. En este caso, no hay suficiente fuerza detrás del agua para que llegue lejos o para que limpie bien lo que estás lavando.

Esa fuerza con la que sale el agua sería como la presión arterial sistólica, y puede ser, como acabas de ver, alta (mucha fuerza) o baja (poca fuerza).

Si la presión es demasiado alta, puede dañar las tuberías (arterias) y los órganos que están conectados a ellas, como el corazón, los riñones y el cerebro. Pero si la presión es demasiado baja, los órganos pueden no recibir suficiente sangre para funcionar correctamente.

Por lo tanto, tener una tensión arterial dentro de un rango saludable es importante para asegurarse de que todo nuestro cuerpo reciba la cantidad adecuada de sangre y nutrientes para mantenerse sano.

Tensión arterial dentro de un rango saludable

¿Cuál es la fórmula para calcular la presión arterial?

Más que una fórmula, nuestra calculadora utiliza una clasificación de la presión arterial, la cual se realiza en base al posicionamiento de organizaciones, asociaciones y colegios como la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Americana del Corazón, el Colegio Americano de Cardiología o la Sociedad Europea de Cardiología, entre otras (Tabla 1).

Clasificación presión arterial según sexo y edad

Tabla 1. Clasificación de la presión arterial según el sexo y la edad (JACC, 2018).

👉 ¿Cuál es la presión arterial normal?

Como puedes observar en la clasificación, la presión arterial normal se sitúa en el rango de 90 a 129 mm Hg, dependiendo de tu sexo y edad, cuando hablamos de presión arterial sistólica, y en el rango de 60 a 90 mm Hg, dependiente de la edad únicamente en este caso, cuando nos referimos a la presión arterial diastólica.

Cualquier valor dentro de esos rangos puede ser considerado normal, aunque siempre habría que valorar cada caso de manera particular, por lo que la evaluación médica es necesaria para poder saber con certeza si tus niveles son verdaderamente normales, teniendo en cuenta tu historial médico.

Las cifras que se suelen tomar como referencia gracias a la combinación de datos epidemiológicos que indican algún tipo de efecto negativo para la salud por encima de una presión arterial de 120/80 mm Hg son, precisamente, esas: 120/80 mm Hg.

🤔 ¿Existe la presión arterial (des)compensada?

A partir de la clasificación anterior, podemos entender mejor que la presión arterial alta, o hipertensión, ocurre cuando los valores de presión sistólica y/o diastólica están constantemente elevados, lo que significa que el corazón está trabajando demasiado duro para bombear la sangre. Esto puede dañar las arterias y aumentar el riesgo de problemas cardiacos y accidentes cerebrovasculares (revisión).


Por otro lado, la 
presión arterial baja puede significar que el corazón no está bombeando suficiente sangre al cuerpo. Esto puede causar mareos, desmayos y en casos extremos, puede ser peligroso para la salud, especialmente si los órganos no reciben suficiente sangre y oxígeno.

➜ Se puede hablar, por tanto, de presión arterial alta, normal o baja, pero nunca de presión arterial compensada o descompensada. A nivel práctico, estas tres posibilidades resultan negativas:

  • Tener elevada la presión máxima (sistólica) o la mínima (diastólica).
  • Tener elevadas las dos, la máxima (sistólica) y la mínima (diastólica).
  • Tener una alta y la otra baja también es malo.

¿Cómo bajar la presión arterial?

La prevalencia de la hipertensión arterial a nivel mundial varía según la región y los grupos de población estudiados, pero en general se considera que es bastante alta. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que alrededor de 1300 millones de personas en todo el mundo tienen hipertensión, lo que representa aproximadamente el 20% de la población mundial adulta.

La hipertensión es un problema de salud pública significativo debido a su asociación con enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, enfermedad renal crónica y otros trastornos graves. La detección temprana y el control adecuado de esta patología son fundamentales para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

Por ese motivo, el documento de posicionamiento de la Asociación Americana del Corazón y del Colegio Americano de Cardiología, referentes a nivel mundial, así como el de la Sociedad Europea de Cardiología, establecen las siguientes recomendaciones para reducir la presión arterial alta en cualquiera de los estadios que puedes observar en la Tabla 1.

Se orientan hacia la corrección de los malos hábitos dietéticos, la incorporación de actividad física regular y la moderación del consumo de alcohol como estrategias fundamentales para prevenir y tratar la hipertensión arterial.

👉 Pérdida de peso

La pérdida de peso es clave y debe lograrse mediante la combinación de un déficit calórico y un aumento en la actividad física. 

Perder peso ha demostrado reducir la presión arterial sistólica (PAS) en pacientes con hipertensión, con un efecto dosis – respuesta de aproximadamente 1 mm Hg por cada kilogramo de peso perdido (Figura 1) (metanálisis).

Aunque mantener la pérdida de peso puede ser algo desafiante para muchas persona, es factible con cambios de comportamiento a largo plazo. Si quieres aprender cómo y conocer estrategias sólidas que te ayuden a conseguirlo, los siguientes artículos de nuestro blog te van a servir mucho:

Por otro lado, si no logras alcanzar tus objetivos de pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas como la dieta y el ejercicio, tu médico podría considerar opciones farmacoterapéuticas o procedimientos quirúrgicos, pero nosotros no lo vamos a valorar aquí.

Pacientes con hipertensión

Figura 1. Perder peso ha demostrado reducir la presión arterial sistólica (PAS) en pacientes con hipertensión, con un efecto dosis – respuesta de aproximadamente 1 mm Hg por cada kilogramo de peso perdido, por lo que se estima como un método altamente eficaz para reducir la hipertensión.

👉 Alimentación saludable e ingesta reducida de sodio (sal añadida)

La importancia de una alimentación saludable en la reducción del grado de hipertensión no puede ser subestimada. La dieta también desempeña un papel fundamental en el control de la presión arterial y puede influir significativamente en la prevención y el manejo de la hipertensión.

Una alimentación saludable, como la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), ha demostrado ser efectiva para reducir la presión arterial en personas con hipertensión y también puede prevenir su desarrollo en individuos con presión arterial normal (metanálisis, metanálisis).

➜ Esta dieta se centra en alimentos ricos en frutas, verduras, cereales integrales, productos lácteos bajos en grasa, pescado, aves, nueces y legumbres, mientras la limita ingesta de sodio, grasas saturadas y colesterol. Nada que verdaderamente no forme parte de una dieta saludable e individualizada.

En adultos hipertensos y no hipertensos, este tipo de patrón alimentario ha producido reducciones generales en la presión arterial de 3 a 11 mm Hg, tras un periodo de 8 semanas (estudio), resultando especialmente efectiva en personas de raza negra (estudio).

➜ La dieta DASH, aunque cualquier patrón dietético adecuado para perder grasa también entraría en este grupo (metanálisis), no solo ayuda a reducir la presión arterial, sino que también promueve la salud cardiovascular en general, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, gracias a que se acompaña de una reducción en la ingesta de sodio y un aumento de la ingesta de potasio.

Ambos minerales son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, sin embargo, como todo, el déficit, exceso o desequilibrio puede conllevar consecuencias negativas:

  • El exceso de sodio, particularmente cuando se consigue en forma de sal añadida – no de la que ya contienen los alimentos frescos – aumenta la tensión arterial debido a su capacidad para retener agua en el cuerpo, lo que aumenta el volumen sanguíneo y la presión en las arterias. Además, puede provocar rigidez en las paredes arteriales, lo que dificulta la circulación sanguínea y también eleva la presión arterial.
  • Por otro lado, el potasio ayuda a reducir la tensión arterial al contrarrestar los efectos del sodio. El potasio ayuda a eliminar el exceso de sodio a través de la orina y promueve la relajación de los vasos sanguíneos, lo que reduce la resistencia al flujo sanguíneo y disminuye la presión arterial. Además, el potasio ayuda a regular la actividad de los músculos, incluido el músculo cardiaco, lo que contribuye a una función cardiovascular saludable.

En el caso de personas con hipertensión, se recomienda una ingesta diaria de potasio de al menos 4700 mg para adultos, algo que se puede lograr a través de una dieta rica en frutas, verduras y lácteos bajos en grasa, sin necesidad de suplementarse (metanálisis).

Alimentación saludable

Figura 2. Cualquier dieta saludable e individualizada, con ingesta reducida de sal añadida y consumo algo prioritario de alimentos ricos en potasio puede dar resultados importantes en la reducción de la presión arterial en unas semanas. Un ejemplo de este tipo de dietas es la que se utiliza en condiciones clínicas para tratar la hipertensión y que recibe el nombre de dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension).

➜ Es importante destacar que una alimentación saludable no solo implica qué alimentos consumir, sino también cómo se preparan y se combinan. Evitar alimentos procesados y ricos en sodio, controlar el tamaño de las porciones y elegir métodos de cocción más saludables, como asar, hornear o hervir en lugar de freír, son prácticas importantes para mantener una presión arterial saludable. Te contamos más sobre ello en este otro artículo.

En resumen, una alimentación saludable desempeña un papel crucial en la reducción del grado de hipertensión y en la prevención de complicaciones asociadas con esta enfermedad. Esto mejorará la salud cardiovascular y contribuirá a una mejor calidad de vida: opta por alimentos frescos y buenos procesados (en menor medida), priorizar las frutas y verduras, evitar los ultraprocesados, reducir la sal y mantener unos buenos niveles de potasio en la dieta ayudará a conseguirlo.

👉 Actividad física y ejercicio

El aumento de la actividad física, especial, pero no únicamente, el ejercicio aeróbico, ha demostrado reducir la presión arterial en adultos con y sin hipertensión (metanálisis, metanálisis). Incluso pequeños incrementos en la actividad física pueden tener un impacto significativo en la presión arterial.

La realización de actividad física y ejercicio regularmente tiene un impacto significativo en la reducción de la tensión arterial. Durante el ejercicio, el corazón bombea más sangre para suministrar oxígeno y nutrientes a los músculos en actividad. A largo plazo, el ejercicio regular conlleva adaptaciones positivas en el sistema cardiovascular, lo que puede contribuir a una presión arterial más saludable.

➜ Uno de los efectos principales del ejercicio sobre la tensión arterial es su capacidad para fortalecer el corazón. Esto se produce en mayor medida, pero no de manera aislada, gracias a cumplir, por lo menos, con las recomendaciones generales de entrenamiento aeróbico de intensidad moderada a la semana (150 minutos) (posicionamiento).

A medida que el corazón se vuelve más fuerte, puede bombear la misma cantidad de sangre con menos esfuerzo, lo que disminuye la presión en las arterias. Además, el ejercicio regular ayuda a mejorar la salud de los vasos sanguíneos, lo que reduce la resistencia al flujo sanguíneo y disminuye la presión arterial.

➜ El entrenamiento de fuerza, no obstante, también ha demostrado un efecto hipotensivo agudo, justo después del ejercicio (estudio), y de regulador, a la baja, de la tensión arterial a medio-largo plazo en personas con hipertensión diagnosticada (metanálisis). Por otra parte, en personas con niveles normales de presión arterial, el entrenamiento de fuerza intenso con un volumen de carga moderado no parece alterar significativamente a largo plazo la presión arterial en reposo, aunque sí se observa algún que otro descenso en algunas personas (2 – 4%) (revisión).

Cuanto mayor volumen semanal se realice en entrenamiento de fuerza, más adaptaciones cardiovasculares se consiguen. Aunque el mecanismo es multifactorial, la mayor parte de estas adaptaciones se deben a la disminución de las resistencias periféricas (Figura 3).

Las resistencias vasculares periféricas (RVP) son las fuerzas que se oponen al flujo sanguíneo al disminuir el diámetro de arteriolas, y está controlada por el sistema nervioso autónomo (detalle). Un aumento en la resistencia vascular periférica aumentará la presión en las arterias, y viceversa.

Ejercicio de fuerza infuye vasos sanguíneos

Figura 3. El ejercicio de fuerza de alto volumen semanal, así como el entrenamiento habitual de resistencia aeróbica influyen de manera crónica en el grosor (disminuyéndolo) y vasodilatación (mejorándola) de las paredes de los vasos sanguíneos.

➜ Otro mecanismo mediante el cual el ejercicio reduce la tensión arterial es, evidentemente y como hemos mencionado con anterioridad, a través del mayor gasto energético que produce, lo cual, en combinación con una dieta individualizada y estableciendo un déficit calórico diario, acabaría llevando a una pérdida de peso y la reducción del tejido adiposo.

Por todo ello, realizar de actividad física y ejercicio regularmente es una estrategia importante para reducir la tensión arterial. Los beneficios del ejercicio van más allá de la salud cardiovascular, y promover un estilo de vida activo puede tener un impacto positivo en la salud general y el bienestar.

👉 Eliminar, o al menos limitar, el consumo de alcohol

La presencia de una relación directa entre el consumo de alcohol y la presión arterial fue reportada por primera vez a principios del siglo XX y ha sido identificada repetidamente en estudios más recientes a lo largo de las décadas (ejemplo, ejemplo).

Las estimaciones de la contribución del consumo de alcohol a la incidencia y prevalencia de hipertensión en la población varían según el nivel de ingesta, como es lógico. En Estados Unidos, parece probable que el alcohol pueda representar cerca del 10% de la carga poblacional de hipertensión (más alto en hombres que en mujeres).

De esta forma, existe una relación directa entre el consumo de alcohol y la presión arterial, especialmente en cantidades superiores a 3 bebidas al día, que serían equivalentes a tres cervezas de 350 ml cada una, tres vinos de 150 ml cada uno o tres copas de licores destilados de 40 ml cada una.

➜ Reducir un 50% el consumo de alcohol puede reducir la presión arterial en torno a 4 o 5 mm Hg en unas semanas, especialmente en aquellos que consumen grandes cantidades de alcohol (metanálisis) (Figura 4). Se recomienda, por tanto, que cualquier persona que consuma alcohol como hábito, lo reduzca para disminuir así su presión arterial.

Reducir el consumo de alcohol

Figura 4. Reducir un 50% el consumo de alcohol puede reducir la presión arterial en torno a 4 o 5 mm Hg en unas semanas, especialmente en aquellos que consumen grandes cantidades de alcohol.

Al respecto del alcohol, puede que te estés preguntando sobre uno de los mitos más populares y conocidos, instaurado en la población con arraigo, respecto a los beneficios supuestamente atribuibles a su consumo moderado.

Ten en cuenta que, según los datos de la OMS, alrededor de 2300 millones de personas en todo el mundo beben alcohol, en mayor o menor medida. Las encuestas de población indican que entre el 12 y el 14% de los adultos abusan de él en el presente, y que casi el 30% lo ha hecho en algún momento de su vida (estudio, estudio). En 2016, más de 40 enfermedades y 2.8 millones de muertes fueron totalmente atribuibles al alcohol, lo que ha despertado una preocupación generalizada y ha causado importantes pérdidas de salud (revisión de metanálisis).

Por tanto, y aunque puede que hayas oído que el alcohol en su justa medida es “inocuo”, a la vista está que no deja de ser una información sesgada (metanálisis). Si bien es cierto que los efectos negativos del alcohol son más evidentes con un consumo elevado, no existe un umbral "saludable" para su ingesta.

Te contamos mucho más en este artículo, con una calculadora integrada para que eches números de las calorías de más que supone, además, cada copa de alcohol; pero, en conclusión, reducir el consumo de alcohol tanto como sea posible es otra de las estrategias más efectivas para reducir la presión arterial elevada y prevenir complicaciones asociadas con la hipertensión.

¿Cómo subir la presión arterial?

La hipotensión sucede cuando la presión arterial es mucho más baja de lo normal. Esto significa que es posible que el corazón, el cerebro y otras partes del cuerpo no reciban suficiente sangre. La presión arterial normal casi siempre está entre 90/60 y 120/80 mm Hg, por lo que por debajo de ese límite inferior, y como has podido ver en la tabla clasificatoria de la presión arterial (Tabla 1), se considera que la tensión está baja.

Específicamente, la presión arterial sistólica está baja cuando cae por debajo de 90–100 mm Hg, dependiendo del sexo y la edad; y ocurre lo mismo con la presión diastólica cuando se sitúa por debajo de 60 mm Hg.

➜ La presión arterial más baja de lo normal en una persona sana que no causa ningún síntoma a menudo no requiere tratamiento (estudio). En los demás casos, el tratamiento depende de la causa de su presión arterial baja y de sus síntomas (Figura 5).

Por ejemplo, es habitual que todos hayamos experimentado hipotensión ortostática, esa que ocurre cuando tu presión arterial cae al pasar de estar sentado o acostado a estar de pie. Este tipo de presión arterial baja usualmente dura solo unos pocos segundos o minutos (revisión).

Si este tipo de hipotensión ocurre después de comer, algo también frecuente, se denomina hipotensión ortostática posprandial.

De la misma forma, casos agudos leves que normalmente pueden ocurrir son aquellos de hipotensión mediada neuralmente, que afecta con más frecuencia a niños y adolescentes cuando han estado de pie durante mucho tiempo. Si se toman medidas a tiempo, como sentarse y descansar un rato, se pasa en cuestión de minutos (posicionamiento).

E incluso hay un tipo de caída de la presión arterial asociada al ejercicio. Durante su realización, como hemos explicado antes, la presión arterial aumenta para abastecer las demandas del mismo, pero una vez finalizado, y debido a la dilatación de todos los capilares musculares, la mayor distribución de la sangre hace que se produzca una reducción de la presión arterial (revisión).

Si el descenso es considerable con relación al reposo previo al ejercicio, es conveniente que tu médico o cardiólogo estudie las posibles causas, especialmente cuando se produce la sensación de mareo o de pérdida de conocimiento.

Medir la presión arterial

Figura 5. La presión arterial más baja de lo normal en una persona sana que no causa ningún síntoma a menudo no requiere tratamiento. En los demás casos, el tratamiento depende de la causa de su presión arterial baja y de sus síntomas.

➜ En general, los casos leves no requieren tratamiento clínico y pueden ser manejados con cambios en el estilo de vida, como descansar, levantarse más despacio de la silla, aumentar la ingesta de líquidos o consumir algo más de sal.

Los casos moderados ya pueden requerir medicamentos para elevar la presión arterial o tratamientos para abordar la causa subyacente de la hipotensión, pero esto es mejor que lo valore un médico especialista.

Pero, en algunos casos, la hipotensión puede ser más grave, tanto a nivel agudo (momentáneamente) como cuando se convive con alguno de los siguientes síntomas debidos a que siempre tengas la presión arterial baja: mareos, debilidad, fatiga, vértigos, desmayos o incluso problemas de salud más graves, como pérdida súbita de sangre, alguna reacción alérgica intensa, insuficiencia cardiaca o shock.

Estos casos graves de hipotensión pueden requerir atención médica urgente y tratamiento en un entorno hospitalario para estabilizar la presión arterial y prevenir complicaciones.

En términos generales, para mantener tu presión arterial en niveles normales, ya sea algo más baja o más alta que la media, pero siempre en rangos normales, se pueden seguir varias recomendaciones que conforman lo que podríamos denominar un estilo de vida saludable:

  • Mantener un peso saludable mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular.
  • Limitar la ingesta de sodio y alimentos procesados ​​con alto contenido de sal.
  • Limitar la ingesta de alcohol tanto como sea posible y, por supuesto, evitar el consumo excesivo.
  • Reducir el estrés diario mediante técnicas de relajación como el mindfulness, la respiración profunda.
  • Evitar fumar y la exposición al humo (fumadores pasivos).
  • Controlar regularmente la presión arterial en consulta con un profesional de la salud.
  • Dormir lo suficiente y mantener un horario de sueño regular.
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