El colesterol es una molécula esencial en el cuerpo humano, y muchas veces se genera confusión al hablar de "colesterol bueno" o "colesterol malo".
En este artículo vamos a aclarar que no existen tipos "buenos" o "malos" de colesterol como tal.
Además, vamos a aprender de dónde viene la confusión y cómo evitarla. 🤓 ¡Acompáñame!
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ToggleUna breve introducción química…
El colesterol circula en el plasma sanguíneo en dos formas principales: el colesterol libre (no esterificado) y el colesterol esterificado.

Como vemos en esta imagen de arriba 👆, creada por Thomas Dayspring, su cola alifática lineal está compuesta por ocho átomos de carbono, lo que influye en su comportamiento en el cuerpo y su solubilidad en diferentes medios.
En cuanto a su naturaleza química, es un esterol metilado. Esto significa que tiene una parte soluble en lípidos (debido a su estructura apolar) y otra que puede interactuar con medios acuosos.
- El colesterol libre se encuentra principalmente en las membranas celulares, flotando en la superficie de las lipoproteínas o en el citosol.
- El colesterol esterificado (o éster de colesterol) tiene un ácido graso unido a él, como por ejemplo el oleato de colesterol, donde el ácido oleico está acoplado a la molécula de colesterol. Esta forma esterificada se encuentra en el núcleo de las lipoproteínas.

Cualquiera que utilice los términos “colesterol bueno” y “colesterol malo”, o sus proporciones, es un impostor que no está ni cerca de estar al día en cuanto a la comprensión de las métricas de lípidos y lipoproteínas.
– Thomas Dayspring
Conoce qué son las lipoproteínas y por qué generan confusión
Como hemos visto, en la sangre, los triglicéridos y los ésteres de colesterol son grasas que no pueden disolverse, por lo que necesitan una forma especial de transporte.
Estas grasas se transportan en lipoproteínas, estructuras que las protegen mientras circulan por el cuerpo.

Las lipoproteínas 👆 son complejos formados por lípidos y proteínas. En su interior contienen grasas como los triglicéridos, rodeadas por una capa externa compuesta de fosfolípidos, colesterol libre y apolipoproteínas. Estas apolipoproteínas son esenciales para mantener la estructura de la lipoproteína.
🔎 Existen varias clases principales de lipoproteínas, cada una con diferentes características. Entre ellas están los quilomicrones, las VLDL (lipoproteína de muy baja densidad), las IDL (lipoproteína de densidad intermedia), las LDL (lipoproteína de baja densidad) y las HDL (lipoproteína de alta densidad).
Cada tipo de lipoproteína tiene una función específica en el transporte y manejo de las grasas en el cuerpo. Pero hoy no vamos a detenernos en esto.
Las lipoproteínas LDL y las HDL
En los análisis sanguíneos clásicos, se mide o calcula principalmente el colesterol total, los triglicéridos y el colesterol transportado en las lipoproteínas LDL (colesterol malo) y en las HDL (colesterol bueno).
Para nuestro tema en cuestión solo nos interesan las dos últimas métricas.

¿Por qué se dice que el LDL es el malo?
👉 Consideradas en conjunto [consenso], la evidencia sólida y consistente de los estudios genéticos, los estudios de cohorte epidemiológicos prospectivos, los estudios de aleatorización mendeliana y los ensayos de intervención aleatorizados, respaldados por la evidencia mecanicista, se establece que las LDL no son simplemente un biomarcador de mayor riesgo de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ASCVD), sino un factor causal en la fisiopatología de la ASCVD.
- La carga arterial acumulada de LDL es un determinante central para el inicio y la progresión de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
- Cuanto menor sea el nivel de colesterol LDL (LDL-C) alcanzado por agentes que se dirigen principalmente a los receptores de LDL, mayor será el beneficio clínico obtenido.
- Tanto la reducción proporcional (relativa) del riesgo como la reducción absoluta del riesgo están relacionadas con la magnitud de la reducción de LDL-C.
Colesterol LDL: valores óptimos
La variación del colesterol LDL dentro de los niveles que actualmente se consideran normales se asocia con el riesgo de aterosclerosis coronaria [estudio].
Esto es coherente con las toneladas de evidencia actual que indican que los rangos normales de las analíticas en realidad son rangos de alto riesgo de enfermedad cardiovascular [editorial].
Teniendo en cuenta todas las líneas de evidencia en su conjunto, el nivel óptimo de colesterol LDL en analítica es de entre 50 y 70 mg/dl [revisión].
Pero ¡ojo! 👀 ¡Estos niveles deben ser mantenidos a lo largo de la vida! Una analítica en un momento puntual no te dice absolutamente nada sobre tu riesgo de ASCVD [revisión].
Por eso lo de “cuanto menos mejor y fisiológicamente normal”, porque en personas que no han mantenido esos niveles durante su vida es en quienes parece preferible reducirlo aún más [revisión].
Casualidades de la vida, esos son los niveles que mantienen desde la juventud las personas con la mayor esperanza de vida jamás registrada formalmente, los veganos adventistas [estudio].
¿Por qué se dice que el HDL es el bueno?
Así como la relación causal entre los niveles de colesterol LDL y la ASCVD ha sido establecida inequívocamente, la historia con el HDL es totalmente distinta.
¿Alguien ha oído hablar de “confundir correlación con causalidad”?
Pues es un error que comete cualquiera que diga algo como “debes aumentar tu HDL”, “tienes bajo el HDL”, “tienes el LDL alto pero el HDL también, así que todo bien”, etc.
El gallo pensaba que su canto causaba que el granjero fuera a darle de comer. Hasta que un día cantó y el granjero se lo comió a él.

Es cierto que los niveles de HDL se correlacionan con el riesgo cardiovascular negativamente. A mayor nivel, menor riesgo (hasta un límite).
Pero todos los intentos de encontrar una relación causal entre esas dos variables han sido un fracaso. Y no porque no se hayan intentado varios métodos y no se hayan dedicado miles de millones de dólares, literalmente, a su investigación [revisión épica].
Las mismas líneas de evidencia que destacan el papel de las LDL son las que ponen el clavo en el ataúd de las HDL.
Es normal que el HDL sea un buen predictor de riesgo cardiovascular, ya que reducir el consumo de grasas trans, hacer ejercicio o dejar de fumar aumentan su concentración.
Esto implica que cualquier métrica relacionada con la concentración de HDL puede ser buena predictora de riesgo cardiovascular (HDL-c, HDL-p, TG/HDL, etc.), pero la intervención sobre ellas es claramente una pérdida de tiempo.
Colesterol HDL: valores óptimos
No se han identificado. Fin.
Conclusión
🔍 Según la evidencia científica, lo que sabemos de momento es que... Ni el LDL es malo, ni el HDL es bueno.
🔴 La exposición prolongada a niveles de LDL mayores a 70 mg/dl causa enfermedad cardiovacular aterosclerótica de forma dosis-dependiente. Es decir, no son las LDL en sí, ni el colesterol que transportan, es la cantidad excesiva.
🟢 Los niveles del HDL en analítica son irrelevantes en cuanto al riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
En mi opinión, lo mejor sería dejarnos de simplificaciones y aprender que, con la evidencia disponible hasta ahora, hay pruebas de sobra para mantener los niveles de LDL entre 50 y 70 mg/dl y no hay pruebas para mantener el HDL en ningún rango.
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