Ibuprofeno y músculo: cómo afecta a la masa muscular y al rendimiento

Publicado: 16 de julio de 2025
Modificado: 5 de agosto de 2026

Tomar ibuprofeno de forma habitual alrededor del entrenamiento puede frenar tus ganancias de músculo y fuerza. No mejora el rendimiento, y usarlo antes de entrenar para aguantar el dolor tiene más riesgos que beneficios. Una pastilla puntual para un dolor real es otra cosa.

Como dietista que trabaja con gente que entrena, veo mucho uso de ibuprofeno "por si acaso" o para las agujetas. Aquí te explico qué le hace de verdad al músculo, si ayuda a rendir y cuándo tiene sentido tomarlo sin sabotear tu progreso.

Puntos clave:
  • El ibuprofeno frena la síntesis de proteína muscular después del entrenamiento de fuerza.
  • A dosis altas y de forma continuada, recorta las ganancias de músculo y fuerza en adultos jóvenes.
  • No mejora el rendimiento deportivo, y tomarlo antes de entrenar añade riesgos digestivos y renales.
  • Una pastilla puntual para un dolor concreto no es el problema; el problema es el uso crónico y preventivo.

ⓘ Sobre este contenido

Este artículo tiene fines informativos y base científica. No sustituye el consejo de un médico o farmacéutico. El ibuprofeno es un medicamento: si necesitas tomarlo por dolor o por una lesión, o tienes cualquier problema de salud, consulta con un profesional sanitario antes de cambiar nada.

¿Qué le hace el ibuprofeno a los músculos?

La idea de que un antiinflamatorio es inofensivo para el músculo choca con lo que muestran los estudios. El ibuprofeno interfiere justo en el proceso por el que el músculo se repara y crece tras entrenar. No lo destruye, pero apaga parte de la señal que le dice que se adapte, y eso tiene consecuencias medibles cuando se usa mal.

Frena la síntesis de proteína tras entrenar

El músculo crece porque, tras el estímulo del entrenamiento, sube la síntesis de proteína muscular, el proceso que repara y construye tejido. El ibuprofeno interfiere ahí. En un estudio con veinticuatro hombres, tras una sesión de ejercicio excéntrico intenso, la síntesis de proteína muscular a las veinticuatro horas aumentó un 76% en el grupo placebo, mientras que en el grupo que tomó la dosis máxima de venta libre de ibuprofeno, 1.200 miligramos al día, ese aumento quedó prácticamente anulado (Trappe et al., 2002).

Gráfico de barras: la síntesis de proteína muscular 24 h tras el ejercicio fue de 0,06 %/h con placebo y de 0,02 %/h con ibuprofeno
Síntesis de proteína muscular 24 h después de un entrenamiento excéntrico intenso, en tasa fraccional de síntesis. Datos de Trappe et al. (2002), Am J Physiol Endocrinol Metab.

El paracetamol a dosis alta tuvo el mismo efecto de frenado. Es un dato importante porque desmonta la idea de que el antiinflamatorio solo "quita el dolor" sin tocar nada más: está actuando sobre la maquinaria de reparación del músculo, no solo sobre la molestia. Curiosamente, en ese estudio el ibuprofeno tampoco redujo las agujetas ni un marcador de daño muscular respecto al placebo, así que ni siquiera cumplía bien la función por la que se suele tomar. Frenaba la construcción sin aliviar de más el malestar.

Esquema de la vía del ácido araquidónico: la COX-1 y la COX-2 producen prostaglandinas y el antiinflamatorio bloquea esa vía
Cómo actúa un antiinflamatorio no esteroideo: bloquea la COX y con ella la producción de prostaglandinas, tanto las del dolor y la inflamación como las que protegen la mucosa gástrica.

A largo plazo recorta músculo y fuerza

Que se frene la síntesis un día podría parecer anecdótico, pero cuando ese frenado se repite durante semanas, el resultado se ve en el músculo. Un ensayo controlado siguió a hombres y mujeres jóvenes durante ocho semanas de entrenamiento de fuerza, comparando la dosis máxima de venta libre de ibuprofeno, 1.200 miligramos al día, con una dosis baja de aspirina.

El grupo de la aspirina ganó de media un 7,5% de volumen en el cuádriceps, frente a solo un 3,7% en el del ibuprofeno, una diferencia estadísticamente significativa, y las mejoras de fuerza también tendieron a ser mayores con la dosis baja (Lilja et al., 2018). Es decir, tomar antiinflamatorios a tope de forma continuada durante un bloque de entrenamiento se tradujo en aproximadamente la mitad de crecimiento muscular. Los propios autores concluyeron que quien entrena para maximizar músculo o fuerza debería evitar el uso excesivo de antiinflamatorios.

No es un matiz menor: es dejar la mitad de tus ganancias sobre la mesa por una costumbre que creías inofensiva.

¿El ibuprofeno mejora el rendimiento?

La otra creencia extendida, sobre todo en deportes de resistencia, es que el ibuprofeno ayuda a rendir o a aguantar más, y la evidencia no lo respalda. No hay pruebas sólidas de que mejore el rendimiento deportivo, y lo que sí hace es enmascarar el dolor, que no es lo mismo. Silenciar una señal de dolor durante el esfuerzo puede llevarte a forzar una zona que debería descansar, aumentando el riesgo de lesión en lugar de reducirlo.

Gráfico: el rendimiento 48 h después del entrenamiento fue 0,42 desviaciones peor con antiinflamatorio que sin él
Efecto de los antiinflamatorios no esteroideos sobre el rendimiento 48 h después del entrenamiento de fuerza, en tamaño del efecto. Metaanálisis de Moraes de Oliveira et al. (2023), Phys Sportsmed: efecto ergolítico de -0,42 (IC 95%: -0,71 a -0,12).

A eso se suma que el ibuprofeno, como todos los antiinflamatorios de su tipo, tiene efectos secundarios conocidos sobre el estómago y el riñón, y esos riesgos se amplifican justo en las condiciones del ejercicio intenso y prolongado, con deshidratación y flujo sanguíneo desviado a los músculos.

Por eso el hábito de tomar ibuprofeno de forma preventiva antes de una carrera o un entreno duro, bastante extendido en algunos ambientes, es una mala idea: no mejora la marca, puede tapar un aviso útil del cuerpo y carga a órganos que ya están trabajando bajo presión. Si buscas rendir, el ibuprofeno no es una ayuda ergogénica, es un analgésico con letra pequeña que en este contexto juega en tu contra.

La dosis y la frecuencia lo cambian todo

Antes de que nadie tire su caja de ibuprofeno, conviene poner el mensaje en su justa medida, porque el matiz es la clave de todo. Los estudios que muestran el perjuicio usaron la dosis máxima de venta libre, 1.200 miligramos al día, tomada de forma continuada durante semanas o justo alrededor del entrenamiento. Eso es muy distinto de tomarte una pastilla un día concreto porque te duele de verdad la cabeza, la espalda o una muela.

Un uso puntual y justificado no va a arruinar tus ganancias: el problema es el consumo crónico y, sobre todo, el preventivo, ese de tomarlo "para adelantarse" a las agujetas o al dolor del entreno sin que haya todavía nada que tratar. La diferencia entre una cosa y otra es la que hay entre una herramienta usada cuando toca y una costumbre diaria que interfiere en tu adaptación.

La lectura sensata no es que el ibuprofeno sea veneno, sino que no es un complemento del entrenamiento ni un preventivo de las agujetas, y que cuanto más habitual y más alta sea la dosis alrededor de tus sesiones, más probable es que te esté costando músculo y fuerza.

Qué hacer con las agujetas y el dolor sin frenar tus ganancias

Si lo que te llevaba al ibuprofeno era el malestar post-entreno, hay formas de gestionarlo que no interfieren con tu progreso. La mayoría de ese dolor no necesita medicarse, solo tiempo y unos hábitos sencillos que además construyen, en vez de frenar. Aquí es donde conviene cambiar el reflejo de la pastilla por otro más útil.

Las agujetas se pasan, no se medican

Las agujetas, ese dolor muscular que aparece uno o dos días después de un esfuerzo nuevo o intenso, son una respuesta normal a la que el cuerpo se adapta rápido. No son una lesión ni una señal de que algo va mal, y no hace falta apagarlas con un antiinflamatorio, sobre todo cuando hacerlo puede recortar la propia adaptación que las causó.

Lo que de verdad ayuda es lo aburrido: dormir bien, porque buena parte de la recuperación ocurre durante el sueño; comer suficiente proteína, en la franja de 1,6 a 2,2 gramos por kilo de peso al día, que da al músculo el material para repararse; y moverse suave, porque la actividad ligera alivia más las agujetas que la quietud.

Gestionar bien la carga también cuenta: si cada sesión te deja hecho polvo, probablemente estás subiendo el volumen o la intensidad demasiado rápido, y ahí la solución es progresar con más cabeza, no tapar el aviso con una pastilla. Las agujetas son parte del proceso, no un problema a eliminar.

Cuándo sí tiene sentido el ibuprofeno

Nada de esto significa demonizar el fármaco, que es útil cuando toca. El ibuprofeno tiene su lugar para tratar un dolor real, una lesión aguda con inflamación que lo justifique, una molestia que te impide descansar o cualquier indicación que te haya dado tu médico. En esos casos, aliviar el dolor tiene un valor claro y puntual, y el posible efecto sobre la adaptación muscular es un precio menor frente al beneficio de tratar algo que lo necesita.

La clave está en la intención: usarlo para resolver un problema concreto es razonable; usarlo como rutina para no sentir el entrenamiento o para prevenir agujetas que aún no existen, no. Y si te encuentras necesitándolo a menudo para poder entrenar, esa es una señal para revisar tu programación o consultar, no para normalizar el consumo diario. Un antiinflamatorio es una herramienta de tratamiento, no un suplemento deportivo, y esa distinción es la que separa un uso sensato de uno que te frena.

La inflamación no siempre es el enemigo

Hay una idea de fondo que explica todo lo anterior y merece la pena llevársela. Estamos acostumbrados a tratar la inflamación como algo malo que hay que apagar cuanto antes, pero en el contexto del entrenamiento esa inflamación es, en parte, la señal que pone en marcha la adaptación. Cuando entrenas, el pequeño daño y la respuesta inflamatoria que provoca son el mensaje que le dice al músculo que necesita hacerse más fuerte.

Si lo silencias sistemáticamente con un antiinflamatorio, estás apagando también el mensajero, y con él parte de la mejora que buscabas. No se trata de sufrir por sufrir ni de rechazar toda medicación, sino de entender que no toda molestia es un problema a suprimir. Parte del malestar del entrenamiento es el cuerpo trabajando en tu favor.

Verlo así cambia el reflejo: en lugar de correr a apagar cada señal, aprendes a distinguir el dolor útil de la adaptación, que se respeta, del dolor de una lesión, que sí se atiende. Y en esa distinción está buena parte de progresar sin frenarte a ti mismo.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si tomo ibuprofeno y voy al gimnasio?

Una pastilla puntual por un dolor real no va a arruinar tu sesión ni tus resultados. El problema aparece con el uso habitual o a dosis altas alrededor del entrenamiento, que puede frenar la síntesis de proteína muscular y, a lo largo de semanas, recortar tus ganancias de músculo y fuerza. Como norma, evita tomarlo de forma rutinaria o preventiva antes de entrenar, y resérvalo para cuando de verdad haya algo que tratar.

¿El ibuprofeno afecta al rendimiento deportivo?

No lo mejora, y en deportes de resistencia puede empeorar las cosas. Enmascara el dolor, lo que puede llevarte a forzar una zona que debería parar, y sus efectos sobre estómago y riñón se agravan con el esfuerzo intenso y la deshidratación. Tomarlo de forma preventiva antes de competir es una práctica desaconsejada: no da ventaja y sí añade riesgo. Para rendir, no es una ayuda, es un analgésico fuera de lugar.

¿El paracetamol es mejor opción que el ibuprofeno para el músculo?

No necesariamente. En el estudio sobre síntesis de proteína, el paracetamol a dosis alta frenó la construcción muscular igual que el ibuprofeno. Actúan por vías algo distintas, pero el efecto sobre la adaptación fue parecido en ese contexto. La conclusión práctica es la misma: úsalos cuando haya un dolor que tratar, no como rutina alrededor del entrenamiento esperando que uno sea "el bueno" para el músculo.

¿Cómo alivio las agujetas si no debo tomar antiinflamatorios?

Con lo que además te ayuda a recuperarte: dormir suficiente, comer proteína adecuada, hidratarte y hacer movimiento suave, que alivia más que quedarte quieto. Las agujetas se pasan solas en uno o dos días y forman parte de la adaptación, así que no necesitan medicación. Si el dolor es intenso, dura mucho o no parece agujetas normales, entonces sí conviene valorarlo con un profesional, porque podría ser otra cosa.

  1. Trappe TA, White F, Lambert CP, Cesar D, Hellerstein M, Evans WJ. Effect of ibuprofen and acetaminophen on postexercise muscle protein synthesis. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2002;282(3):E551-6. https://doi.org/10.1152/ajpendo.00352.2001.
  2. Lilja M, Mandić M, Apró W, et al. High doses of anti-inflammatory drugs compromise muscle strength and hypertrophic adaptations to resistance training in young adults. Acta Physiol (Oxf). 2018;222(2):e12948. https://doi.org/10.1111/apha.12948.
  3. de Oliveira GM, Barcelos Andrade FA, Pereira AB, et al. Is physical performance affected by non-steroidal anti-inflammatory drugs use? A systematic review and meta-analysis. Phys Sportsmed. 2024;52(3):207-216. https://doi.org/10.1080/00913847.2023.2220439 (PMID 37252825)
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